LA FELICIDAD EN LAS PEQUEÑAS COSAS

Hace unos días leí un artículo muy interesante en El País sobre la Felicidad, ese elemento que buscamos a veces de manera desesperada. Me parece muy interesante, lo comparto con vosotros, podéis leerlo aquí. Sobre todo, porque da pistas sobre cosas que sí producen felicidad y sobre ciertas pautas o comportamientos que deberíamos añadir a nuestras vidas para hacerlas más felices. Son estudios hechos por varias Universidades en el campo de la Psicología Positiva, con una clara base científica, que relacionan el cerebro con la felicidad y que personalmente creo que merece la pena analizar un poco las pistas que nos dan, aunque la felicidad sea como el santo grial y nunca se encuentre, o no del todo.

Cumplir metas y objetivos no siempre da la felicidad

Muchas veces no ofuscamos en conseguir algo y destinamos todas nuestras fuerzas a ello, pensando que cuando lo logremos seremos más felices. Pero la realidad es que no suele ocurrir, cuando logramos una meta o un objetivo sentimos una satisfacción momentánea (que a algunas personas les dura más y a otras menos) pero poco después, empezamos a querer más, buscar nuevos objetivos o nuevos retos.

La felicidad no se logra con lo que nos falta, 
sino que reside en lo que tenemos y saber valorarlo.



La Teoría del Bienestar de Seligman


Martin Seligman, dentro de la corriente de Psicología Positiva, propuso su Teoría del Bienestar, que incluye cinco elementos como constructores de la felicidad. Dichos elementos favorecen el bienestar, las personas lo buscan como un fin en sí mismo (otorga placer o sentido a nuestra vida) y se pueden medir.

1. La emoción positiva

El placer, el éxtasis la comodidad, el hedonismo de la vida… Nos los producen cosas como la comida, el sexo, el descanso, el agua caliente en la ducha, contemplar un atardecer… Forma parte de la felicidad, pero no es todo, sino un aspecto.


2. El flow

Entramos en el estado de flow (fluir) cuando nos entregamos a algo que nos apasiona. Perdemos la noción del tiempo y en general de nosotros mismos y esto sucede porque entramos en un estado en que bajan los niveles de ansiedad y alerta.


3. El sentido

Se relaciona con los demás, hacer algo significativo con o por los otros: pasar tiempo con la familia, ayudar a alguien… en definitiva darle otro sentido o propósito a nuestra vida más allá de nosotros mismos.


4. El éxito

No sucede con todo el mundo, pero existen determinadas personas que son capaces de acompañar el éxito de emociones positivas, flow y sentido. Si es así, el éxito forma parte de la felicidad. En mi caso, quizá porque vivo una vida tranquila, alejada de éxitos, no significa casi nada, pero está ahí, entre los elementos de Seligman.


5. Relaciones positivas

Si no comulgo del todo con el éxito, he de reconocer que sí lo hago absolutamente con este elemento. Relaciones positivas como relaciones con otras personas. Dentro de ellas se engloban las relaciones sexuales satisfactorias, pero especialmente las relaciones con otras personas en todas sus dimensiones: la amistad, las risas, la familia (cuando es buena), la complicidad, la ayuda…
Somos animales sociales y una gran parte del sentido de nuestra vida, del sentido de nosotros mismos, reside en los demás.


Los porcentajes de la felicidad

Según diversos estudios, un 50% de la felicidad de una persona se suele deber a predisposiciones genéticas. Además, un 10% puede ser mejorada por las circunstancias de vida (tener suerte, cumplir retos, tener éxito, tener más dinero etc.) pero, y aquí viene lo importante, un 40% de nuestro potencial de felicidad depende de nuestra voluntad. De ahí que la felicidad se entrena, de hecho el que se entrena es el cerebro y es el que nos consigue mayor felicidad y sentirnos más felices. La voluntad de ver positivamente las cosas, de querer entrar más en estado de flow y ayudar a los demás.
A este respecto, existen una serie de actividades que está comprobado científicamente que aumentan el nivel de felicidad cuando las practicas de manera frecuente.


1. Cultiva el agradecimiento

Sé agredecido con lo que tienes, no busques constantemente lo que te falta.

2. Practica ejercicio

Está demostrado que una práctica habitual de ejercicio mejora nuestra vida a todos los niveles, también a nivel de felicidad. Entrenar el cuerpo sirve además para entrenar la mente, hacer equipo, generar más confianza etc.

3. Entrena tu optimismo

Llevo años entrenando mi optimismo, aunque quizá haya empezado a conseguirlo en el último año. Es cierto que pequeños gestos diarios como pararte a agradecer cosas, hacer listados de las pequeñas cosas que te hacen felices, o simplemente publicar una foto diaria con un momento feliz cada día, te hacen reconocer mejor esos momentos y ser y sentirte más feliz.




4. Vive con alegría y trabaja para modular tu neuroplasticidad dirigida a la felicidad

Viene un poco en la línea del punto anterior, el cerebro es capaz de hacer nuestra vida más feliz si lo entrenamos para ello. Vivir con alegría y tomarse las cosas con optimismo hace que tengamos mejores resultados, pero también que seamos más felices. Un cerebro feliz es más inteligente, más creativo y más productivo, mejora nuestra salud y tenemos mejor calidad de vida. Esforzarnos en ejercicios cotidianos para fomentar y reconocer la felicidad funciona.



Uno de los ejercicios orientados a la felicidad que practico habitualmente son los 366 happy days. Consiste en sacar una foto cada día de un momento que te haya hecho feliz. Hay días que resulta muy sencillo hacerlo, pero hay otros (especialmente en invierno, al menos para mí), que no resulta tan fácil. En ese caso tienes que esforzarte en reconocerlo, y de esa manera, día a día, consigues entrenar tu cerebro y vas notando cómo te das cuenta sin esfuerzo de pequeños momentos que te hacen felices. Pueden ser cosas sin importancia, desde una frase que lees, algo bonito que se cruza en tu camino, el despertar de la primavera, un plato delicioso o un rato de relax. Todas esas pequeñas cosas que hacen que la vida merezca la pena.

366 Happy Days de Enero
366 Happy Days de Febrero



Pero también me esfuerzo en llevar una agenda de la felicidad, donde repaso de manera semanal y mensual las cosas que he hecho, los encuentros con amigos, buenos ratos, proyectos, logros, sorpresas, escapadas... Me hace ser más consciente de lo que ha sido la semana, el mes, el año, tener la sensación de vivir la vida con mayor plenitud.


Hoy es miércoles santo, y ante la mayoría de nosotros se presentan cuatro días de fiesta, vacaciones, descanso... Aprovechémoslos como un regalo de la vida. Si te has ido de vacaciones, exprímelas al máximo, si te quedas en casa, aprovecha para descansar, para vivir, para ser feliz... La felicidad está en las pequeñas cosas. 

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