SER MINIMALISTA POR ENTREGAS. PARTE 1: COSAS

Mi interés por el Minimalismo va en aumento desde hace tiempo, especialmente por la parte en la que si consumes menos, necesitas menos y por tanto tienes más tiempo y más espacio para ti. Últimamente estoy leyendo varios libros sobre minimalismo. Algunos de ellos, como La magia del orden (de la que os hablé aquí) se basa en tener muchas menos cosas y en aprender a ordenarlas. Pero estoy descubriendo que el Minimalismo es una auténtica filosofía de vida que pasa por tener menos cosas pero que tiene muchas más implicaciones a nivel personal, laboral, emocional…

El Minimalismo, como casi todo en la vida, parecer ser la búsqueda de tu propio camino. Los libros que leo tienen en común darte algunas pautas o directrices para lograrlo (casi todos los libros de cualquier disciplina se basan en eso), pero luego está la conciencia crítica de cada uno. Quizá el Minimalismo no sea tu camino, pero creo que hay algunas cosas dentro de él que nos pueden ayudar a cualquiera. Y en este post quiero compartir algunos de mis aprendizajes sobre la vida o la filosofía minimalista, en concreto sobre las cosas (aunque el Minimalismo se extiende más allá de lo material, mi idea es ir publicando varios posts con los aprendizajes sobre diferentes áreas minimalistas).


Consume lo que necesitas

En este principio se engloban varios puntos, desde tener muchas menos cosas hasta que tus cosas sean de mejor calidad (piensa quién las crea, qué valor tienen, qué salario percibe quien las ha hecho).
Lo cierto es que si tienes menos cosas tendrás más espacio y más tiempo. Más espacio para vivir mejor y sin agobiarte por tener torres de cosas que ni te caben ni te sirven para nada. Y más tiempo porque no desperdiciarás tanto tiempo en limpiar, buscar, ordenar…
Pero también tendrás más dinero disponible. Si no gastas tanto en todas esas cosas que no necesitas, gastarás mucho menos dinero, tendrás más dinero disponible y te puedes plantear también trabajar menos o en otras cosas que te apasionen más, aunque no te den tanto dinero a cambio.
Al final, llegas a la inevitable conclusión de que consumir más y tener más cosas no te hace más feliz. Más aún, tener más tiempo libre y poder disfrutar de él como quieres sí te dará mayor felicidad.

A este respecto, los autores que hablan sobre minimalismo nos dan muchos consejos que van desde la lista de las 100 cosas (que todas tus posesiones no superen las 100 cosas) hasta el esperar 30 días a comprar algo (muchas veces te das cuenta si dejas pasar ese tiempo que no necesitabas esa cosa en cuestión), pasando por los días sin consumir, tirar una cosa cada día y un largo etcétera de tácticas.

Lo cierto es que detrás de todo ello viene una gran y única pregunta: ¿qué necesitas? Quizá necesites tener 1.000 libros, 10 abrigos, 3 coches, 1 colección de 800 sellos y 8 juegos de sábanas. Quizá.
Yo crecí en una casa con miles de libros y aunque sigo teniendo un sentimiento especial hacia el papel impreso, así como guardo libros que son verdaderos tesoros para mí (aunque en realidad no valen nada, no estoy hablando de incunables precisamente), hace tiempo que me he pasado al formato electrónico. He coleccionado a lo largo de mi vida un montón de cosas inútiles y he ido acumulando cosas sin control. Probablemente tengo 10 abrigos (quizá no abrigos como tal, pero sí chaquetones, plumíferos y otras prendas de abrigo, he perdido la cuenta de lo que tengo) y hay muchas cosas en mi casa duplicadas, triplicadas, quintuplicadas… ¿sigo? Me doy cuenta de que en realidad no necesito más de la mitad de las cosas que tengo, de hecho hay un gran número de cosas que ni siquiera recuerdo que tengo.


Y sin embargo, me siento vinculada emocionalmente a esas cosas. No a todas, pero sí a muchas de ellas. Sin embargo, según va pasando el tiempo y lo voy pensando, voy siendo capaz de deshacerme de muchas cosas, a veces en rondas posteriores. Y también de plantearme, antes de comprar algo, si realmente lo necesito.

No sé si habréis visto un programa que ponen en Divinity por las tardes y que se llama algo así como Mini Casas. Sí, ya sé que soy una rara avis, que no ve prácticamente la tele y luego se dedica a ver cosas de lo más raras. Pero el tema decoración parece que está de moda (como el de cocina), pero me gusta el concepto mini casas. Es un programa estadounidense que demuestra otra forma de consumo. Curiosamente, en USA creo que hay dos tipos diametralmente opuestos de personas: quienes creen que el sueño americano consiste en tener una casa enorme con jardín, garaje, dos coches, dos niños, un perro y muchísimas cosas; y quienes abandonan sus casas grandes y caras por irse a una mini casa, en ocasiones incluso abandonando sus trabajos y la gran ciudad, en pos de una vida más tranquila.



Las mini casas las hay de todo tipo, desde cajas de cerilla de 20 metros cuadrados donde yo no me vería viviendo en familia (y eso que viví tres años y medio en un estudio de 27 m2, pero estaba yo sola); hasta casas de 50 metros y más, que yo no catalogaría como mini-casas. Pero en cualquier caso la filosofía suele ser la misma, pasar de vivir en casas de 200 metros cuadrados (es increíble el espacio que tienen en algunos lugares estadounidenses) a casitas más pequeñas, con menos cosas, con menos gastos, menos coste de adquisición y de mantenimiento y que te permite vivir mejor, tener más tiempo e incluso trabajar en algo que te guste aunque ganes menos (eso debe de formar parte de un tipo de sueño americano). Como curiosidad, os diré que muchas de esas personas que se trasladan a mini-casas lo hacen para ahorrar y poder viajar por el mundo, me parece un propósito vital estupendo.

Y hasta aquí mi reflexión minimalista de hoy, ¿realmente necesitas todo lo que tienes?, ¿te hace feliz?, ¿serías más feliz con menos cosas? 

Ser Minimalista por entregas. Parte 2: Minimalismo y Meditación

5 comentarios:

  1. Realmente no necesitamos todo lo que tenemos. Nos acribillan por todos lados para que creamos que sí, pero no. Que si me hace feliz... No sé, no me lo he planteado. Ni feliz ni infeliz, creo. Porque no me paro a pensar en ello. Si lo tengo lo disfruto y si no, no pasa nada. Hace tiempo que la vida me enseñó que lo que hay que hacer es disfrutar de lo que se tiene. Y no pensar y amargarse por lo que no se tiene. Que esta vida es muy corta para que una se la complique.
    Besotes!!!

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  2. Es cierto todo lo que dices, Margari. Pero además yo creo que realmente tenemos mucho más de lo que necesitamos. Y ojo, que no he sido capaz de soltar todo el lastre (de hecho, probablemente no lo consiga nunca) ni tampoco me veo viviendo con 100 cosas, aunque tengo una amiga que si no tiene 100, por ahí andará. Pero acumulamos ropa, libros, objetos de todo tipo... Y nos gastamos mucho dinero, mucho tiempo en ellos. Ahí es donde estoy aprendiendo más e intentando vivir un poco más "minimalísticamente". Buena semana!

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  3. Trató de ir por esa senda, pero es difícil, también tengo muchos chaquetones y bolsos, y ahora que estoy tomando el té y leyéndote, me percato de que tengo tantísimas tazas. En fin...aún así, yo aplico las tres erres: reciclo, reduzco y reutilizo. Un besote.

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  4. Cómo te entiendo, Esther! En mi casa debe de haber 20 tazas, no te exagero. Y eso que he tirado tres y que otras dos las he vendido a través de Wallapop, pero el armario de la cocina tiene dos baldas llenas. De vasos ya ni hablamos... Y lo de los bolsos, tengo también demasiados, pero sí es cierto que desde hace ya bastante tiempo no compro más. Tendremos que reducir lo que tenemos pero dejar de comprar también es un paso importante.

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