LECTURAS DE OTOÑO: Y LAS MONTAÑAS HABLARON

En septiembre, a la vuelta del verano, leí un libro que me impactó. Lo hizo tanto que no quiero dejar pasar la oportunidad de expresar en este blog. Se trata de Y las montañas hablaron, del escritor Khaled Hosseini. Es la tercera novela de este médico nacido en Afganistán y que desde los once años reside en Estados Unidos. Probablemente hayáis leído alguna de sus obras anteriores: Cometas en el cielo y Mil soles espléndidos. Me resulta muy curioso porque he leído las tres novelas y las tres me han encantado. De hecho, probablemente la que menos me gustó fue la primera, que es su novela más famosa. La segunda me encantó y ésta me ha fascinado, por lo que es un autor al que recomiendo con absoluta pasión.

Las historias de las tres novelas se desarrollan en Afganistán, pero se trata de historias diferentes entre sí. Es cierto que poseen elementos comunes como la figura de niños protagonistas (que crecen y nos cuentan su historia) que han tenido que vivir y sufrir las interminables guerras que han asolado Afganistán durante décadas. Pero aunque tengan puntos en común, son diferentes, especialmente la tercera novela: Y las montañas hablaron. Esta vez Hosseini construye una novela coral en la que las historias y los protagonistas, unidos por un eje central, se separan y nos llevarán de viaje muy lejos: de una pequeña aldea afgana a Kabul, la capital, donde los protagonistas convivirán un tiempo. Y de allí, al más profundo exilio: de París a Estados Unidos, generaciones de una familia desmembrada y que nunca fue capaz de olvidar del todo.

Todo arranca de un hecho que en Occidente consideramos atroz: la venta de una niña pequeña a una pareja sin hijos. La niña, de tres años, se llama Pari y posee una relación muy especial con su hermano Abdulá, de la que separan. Ella era muy pequeña para recordar, pero había algo que siempre le hizo sentir que había perdido a alguien importante en su vida; él la recordará durante décadas y la buscará sin hallarla. El relato arranca de una historia que llegó a los oídos del propio Hoseini, la venta más o menos habitual de niños que se hacía en las zonas pobres de Afganistán, para evitar que estos muriesen de frío y hambre. Un hecho desgarrador que desgraciadamente sigue ocurriendo en muchos lugares del mundo hoy en día.

Pari se quedará en la casa donde trabaja su tío Nabi en Kabul. Los señores de la casa, el señor Wahdati y Nila, la tomarán como la hija que no pueden tener y ella, a su tierna edad, pronto olvidará a su padre, su pequeña casa en la aldea, a su hermano Abdulá y al perro que aún aúlla buscándola en su lejana tierra. Pero los buenos tiempos de Kabul pronto se acabarán, llegará la guerra, la invasión soviética, los talibanes, otras nuevas guerras… Pari y Nabi se irán a París, donde Pari olvidará de nuevo muchos detalles y verdades de su vida en Kabul.

Como diría el maestro Sabina, y la vida siguió como siguen las cosas que no tienen mucho sentido… Los años pasaron, algunos miembros de la familia, o de las distintas familias, fueron muriéndose, Pari y Abdulá crecieron separados y los dos emigraron de Afganistán a horizontes mejores.


Me parece una lectura absolutamente recomendable, que devoré en mis días de convalecencia obligada. Una historia preciosa que bien merece que la leas. De nuevo, y por tercera vez consecutiva, Khaled Hosseini ha vuelto a escribir un libro mágico con una historia terrible pero en el fondo esperanzadora, como las dos anteriores. Uno de los libros que más me ha calado sin duda en los últimos meses. 

2 comentarios:

  1. De este autor sólo he leído Cometas en el cielo, que me gustó mucho. Veo que tengo que animarme con sus otras dos novelas.
    Besotes!!!

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    1. Me gustaron muchísimo las tres novelas, pero quizá Cometas en el cielo, que fue la primera que leí, aunque en su día me encantó, poniéndola al lado de las otras dos me gustó menos. Depende mucho cuándo leas algo, pero probablemente de las tres, si tuviese que elegir una sola, me quedo con "Mil soles espléndidos", o al menos el recuerdo que tengo de ella es magnífico.

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