MIEDO O SOLTAR


Cuando Elena González-Vallinas me escribió para que fuese a ver su último proyecto, no pude decirle que no. A esta joven actriz la conocí cuando interpretaba uno de los difíciles papeles de A puerta cerrada en la desaparecida Pensión de las Pulgas. El reclamo para ver aquella obra en su día fue que la dirigía mi querido y admirado Ernesto Arias, pero la obra fue capaz de sorprenderme. Gente joven con muchas ganas y talento, entre los cuales destacaba ella, Elena.  Por eso, cuando me escribió para contarme su último proyecto, me encantó la idea de volver a verla en escena.

Además, Miedo o soltar aborda una temática que siempre me ha interesado y que he trabajado durante mis últimos años. Las raíces de lo que somos, de lo que nos contaron, de lo que nos forjaron, en ocasiones pesan demasiado. Pero lo que más suele pesar es el MIEDO, así con mayúsculas. Un miedo que es difícil de verbalizar y hacer entender mediante palabras cuáles son sus verdaderas raíces e implicaciones. Por ello, una obra que escenificaba ese miedo, que convertía en palabras la emoción, que llenaba la escena de sentimiento, bien merecía la pena ir a verla.


Todos tenemos miedo de algo, pero en muchas ocasiones ese miedo es hacia nuestra propia historia. Muchas veces sabemos que estamos viviendo algo para lo que no estamos hechos, algo que en realidad no queremos vivir, pero nos sentimos aprisionados por cadenas invisibles del miedo, que nos impide avanzar, soltarnos, seguir adelante. Por eso, ese título, Miedo o soltar es perfecto para dar voz a esa sensación entre el miedo y la inmovilidad o soltar y el futuro. Ese miedo a veces es además mucho más real, habla de relaciones familiares nocivas que conformaron nuestra historia, de dolor, de guerra, de relaciones personales agresivas.

Elena González-Vallinas es la autora, directora y también actriz de este proyecto: Miedo o soltar. Historia de las despedidas en 4 partes. Se trata de un proyecto artístico en el que han trabajado durante meses en un proceso de creación multidisciplinar.

4 actrices jóvenes sobre el escenario: la propia Elena acompañada por Ana Batuecas, Berta García y Claudia Ruiz. Con una escenografía minimalista, diferente y bajo el orden del caos, vestidas en diversas tonalidades de blancos, llenan la escena. Interpretan diferentes personajes, con una trayectoria vital intensa, que han atravesado el dolor, el sacrificio y el miedo en varias dimensiones. Todas ellas se sienten de un modo u otro atadas a sus creencias o las de otros, a una vida en la que no son felices y en la que se debaten sobre el miedo continuista que les impide avanzar y dejarlo todo atrás, atreverse a dar el salto y a soltar el lastre de todo aquello que no les gusta de sus vidas. 

Me ha gustado mucho esta propuesta escénica, sin duda muy lograda y trabajada en la que las cuatro actrices se desnudan emocionalmente sobre el escenario, mostrando su miedo, su sufrimiento, las raíces de todo y su fuerza para luchar por su vida y su libertad.



Están en el Umbral de Primavera, en Lavapiés, todos los jueves de diciembre a las 21 horas. Podéis reservar las entradas aquí

MIS ABUELOS

La historia de uno mismo arranca mucho antes de nacer, porque los que vinieron antes de nosotros nos forjaron de alguna manera, yo al menos lo creo. En el caso de los abuelos es más aún, porque si hemos tenido la suerte de compartir años con ellos, también nos han influido directamente a través de las cosas que hicieron por nosotros, de todo lo que nos legaron.

De mis cuatro abuelos tuve la suerte de conocerlos a todos. Lo pienso y me siento absolutamente agradecida. Mi hija por ejemplo no ha tenido esa suerte. Y con los cuatro viví, más o menos experiencias, que de una manera u otra me han marcado.

Empiezo por mi parte materna.

Mi abuelo Pepe, más conocido por muchos como el Señor Montero, era un hombre forjado a sí mismo. Salió de un pueblo minúsculo del territorio de frontera salmantino y terminó dirigiendo una empresa minera asturiana allá por los setenta. Dicen que me parezco mucho a él, en la parte social y afectiva y también en esa forma seria, a veces drástica, que tenemos de tratar los problemas (quien me conoce bien, lo sabe). Persona de carácter, con ideas claras, directo y buena persona, estoy muy orgullosa de parecerme a él, en lo bueno y también en lo malo, que casi siempre forja carácter. Se murió cuando yo aún no había cumplido siete años y él aún no tenía edad para morirse. Los recuerdos que tengo de él no estoy muy segura de que sean míos o de lo que me han contado, pero sí recuerdo que los viernes dormía en su casa y que él me dejaba su cama para que yo durmiese con mi abuela, que me hacía cosquillas en el sofá y que con él aprendí el Santa Bárbara bendita, himno de los mineros. De él sin duda es mi pasión por los perros, que la sandía sea mi fruta favorita y muchas de mis dotes sociales que su hija no heredó pero sí su nieta. Sé que políticamente habríamos tenido muchos encontronazos pero también que yo era su única nieta y que me quiso con toda su alma.

Mi abuela Aila, que en realidad se llamaba Áurea, del latín dorado. Mi abuela fue una señora bien del Oviedo de los años cincuenta, sesenta, setenta, ochenta… Quien conoce hoy Oviedo sabe que esa ciudad nunca ha abandonado el espíritu de La Regenta de Clarín, pero en aquellas décadas más aún. Mi abuela era una mujer elegante de ojos verdes, mujer de, a quien le costó mucho adaptarse a los nuevos tiempos. Pero era una buena persona, que conectó conmigo de una forma especial, como nunca logró conectar con su hija. Recuerdo de ella su amor a las plantas, su mano izquierda con los perros (era el gran Coronel para todos los que tuvimos), su cariño a veces seco pero intenso y verdadero. Los mejores recuerdos que tengo de ella, y es la abuela con la que más tiempo he pasado, se refieren a cosas tan simples como ponerme el pijama en el radiador y la sensación de ponérselo calentito sobre la piel; que me hacía cocido castellano que tanto me gustaba, sus pequeños detalles, incluso sus riñas. Con el paso de los años se reblandeció y en la vejez apareció su gran humanidad, se perdió su a veces inflexibilidad y se convirtió en una persona afectuosa y cariñosa. Se fue sin despedirse y tantas veces recuerdo lo que tantas veces me dijo: te acordarás mucho de mí cuando no esté. Y tenía razón, me acuerdo muchísimo de ella y no puedo más que estarle eternamente agradecida, porque probablemente no fuese una abuela al uso, pero a veces hizo de madre, otras de abuela, pero se preocupó por mí y por mi bienestar y quiso que así fuese, incluso después de su muerte. Me acuerdo tanto de ti, Aila.


Y ahora sigo con la rama paterna.

Mi abuelo Anastasio fue agricultor en una Castilla helada. Un hombre fuerte, duro, que sacó a su familia adelante y logró que sus seis hijos, que salieron de un pueblo que casi no sale ni en los mapas, tuvieron todos ellos carrera universitaria y un futuro mucho mejor. La verdad es que yo nunca encajé con él, éramos muy diferentes, pero le reconozco y le he reconocido desde hacer tantos años cuánto le debemos. Porque si no hubiese sido por él, su buena cabeza y su esfuerzo, ninguno estaríamos donde estamos ni hubiésemos vivido la vida que llevamos. Él, que siempre nos decía a sus nietos: vosotros habéis nacido de pie. Al final de su vida conecté más con él, con su humor y su cariño. Dejó una fuerte huella en su familia, en cada uno de nosotros de un modo diferente. Y sobre todo nos dio la lección de morirse tranquilo, sabiendo que ya había hecho por su familia, por lo que tanto había luchado, tanto como había podido hacer y aún más. Ya no le quedaba nada, sus hijos eran mayores y tenían a su vez hijos, casi todos también mayores, incluso nietos. Y él quería morirse y dejar que los demás viviésemos nuestras vidas. Probablemente es el abuelo del que menos tengo, más allá de esa sensación de tener casi siempre frío que compartimos, o de ir por la vida con chaqueta en agosto… nadie nunca me ha entendido, excepto mi abuelo, que era igual. Pero aunque no congeniásemos mucho durante décadas, sí lo hicimos los últimos años y le debo también un agradecimiento infinito por lo que hizo por sus hijos.


Mi abuela Agusti, la única que aún vive, aunque sin duda está en el final de su camino. A mi abuela hay que haberla conocido para saber lo que significa de verdad ser una gran mujer. No hay palabras que le hagan justicia suficiente, esa gran mujer, de una fortaleza inagotable, que vivió una vida difícil y dura, con seis hijos, que trabajó dentro y fuera, espartana, castellana, recia y que sin embargo tenía una dulzura íntima y profunda. Yo soy infinitamente más cariñosa que ella pero conecté con ella, y ella conmigo, como creo que pueda conectar con muy pocas personas a lo largo de mi vida. Mi abuela, mi querida abuela, que personalmente siempre me adoró, siempre me apoyó y me quiso infinitamente, y que aún me quiere. A veces demasiado dura, a veces demasiado seca, pero infinitamente abuela, infinitamente madre, infinitamente querida. Físicamente me parezco mucho a ella y a su familia, los Yanguas, y me siento tan orgullosa de ella. A ella le está costando asumir el final del camino, no lo hace del modo que consiguió hacerlo mi abuelo. Ella ha sido la gran madre, que bajo sus alas cabíamos todos. Y yo nunca jamás, ni aunque viviese mil vidas, podría olvidarla. Mi agradecimiento por ella, por todo lo que hizo nunca será suficiente.

El tiempo que vivimos con nuestros abuelos es un tiempo feliz y un regalo único que nos da la vida. Estoy atravesando una época un tanto melancólica, debe de ser el tiempo, que sin duda influye, y no quería dejar pasarlo sin escribir esta pequeña reflexión sobre mis abuelos y la indeleble huella que han dejado en mi vida

MADRID CON NIÑOS 28: LA ISLA DE LAS LUCIÉRNAGAS

El pasado finde tuvimos doblete teatral infantil. Ya os lo iré contando por aquí, porque Henar y yo lo pasamos fenomenal. Disfrutamos de dos obras estupendas; la primera de ellas, el sábado por la tarde en la Sala Off de mi querido Teatro Lara fue La isla de las luciérnagas, de Los Absurdos Teatro.

Tenía ganas de ver esta obra, que ya la tenía fichada entre las novedades teatrales de otoño. En realidad, ha llegado al Lara hace un par de meses, aunque el año pasado estuvo en La Escalera de Jacob, pero no me enteré. Tenía ganas de ir a verla porque me habían hablado bien de ella, el argumento parecía interesante y además de esos que merece la pena que nuestros hijos vean para que les cale el mensaje. Y, por último, tenía muy buenas referencias de Los Absurdos Teatro, ya que los dos actores de esta obra, Patricia Estremera y Alfonso Mendiguchía, son amigos de dos grandes amigos y actores, mis queridos Patricia Sánchez y Carlos San Jorge, de Edulogic Producciones. Estaba claro que Henar y yo teníamos que ir a ver esta obra sí o sí.

La isla de las luciérnagas, es una obra de teatro familiar llena de aventuras y de valores. Escrita por la propia Patricia Estremera, nos presenta a Rubino y Policleta, dos personajes muy diferentes entre sí pero que sin embargo son grandes amigos. Ambos, en una travesía a bordo del barco de Policleta, sufren un naufragio y llegan hasta las costas de un lugar desconocido. Allí descubrirán que se trata de la Isla de las Luciérnagas, un sitio enigmático que les deparará grandes aventuras que tendrán que vivir y solucionar juntos. Porque Juntos todo es mucho mejor. Ése es el lema de la obra y el mensaje a nuestros peques (y también de paso para nosotros, los grandes, por si se nos había olvidado), porque hacer las cosas juntos, ayudarse, apoyarse y quererse y respetarse tal y como somos cada uno, es lo mejor que podemos hacer y siempre consigue mejores resultados.


Rubino y Policleta no estarán exactamente solos sobre el escenario. Uno de los puntos fuertes de esta obra es que los narradores son dos simpáticos besugos que nos irán adentrando en la historia, presentándonos a Rubino y a Policleta como dos grandes amigos que vivieron la aventura de su vida, a medio camino entre la realidad y la leyenda. Los besugos, que tras una estructura que recuerda al más puro teatro de títeres le pondrán su contrapunto a la obra, haciéndola aún más dinámica y divertida.

Y es que La isla de las luciérnagas es una obra magnífica, palabrita de teatrera y también de teatrera infantil. Tiene todos los elementos para hacernos pasar una tarde estupenda. Su hora de duración te pasará en un suspiro, el texto es potente, Patricia Estremera y Adolfo Mendiguchía hacen un trabajo actoral fantástico para meterse en la piel de Policleta y Rubino, viceversa o bicicleta, como cada uno quiera. Hay mucha química entre ellos y eso se nota. Es imposible no cogerles cariño a estos personajes tan diferentes entre sí y que sin embargo hacen tan buen tándem. Muy cómplices con el público, conectan de un modo especial con los niños, que lo pasan en grande.

Ah, no se me puede olvidar hablar de la escenografía. Me ha encantado. La escenografía es un elemento muy importante del montaje teatral, que a menudo olvidamos cuando hablamos de una obra. Con una escenografía sencilla, pero llena de imaginación, han conseguido representar el mar con sus olas donde viven los dos graciosos besugos narradores, el barco de Policleta y la isla de las Luciérnagas. Todo ello precioso y con muchísimo gusto, amplificado por la cercanía que da una sala Off como la del Lara.

Lo dicho, absolutamente recomendable, salimos encantadas. Una de esas obras que te dejan poso y que no me importaría volver a ver más adelante. De las mejores obras de teatro infantil que he visto en los últimos meses y me atrevería a decir que también en los últimos años.

Ya sabéis, cada sábado a las 17 horas en el Lara, ¿a qué esperáis para llevar a vuestros peques?


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HOY ME HE LEVANTADO NOSTÁLGICA: PAPÁ CUÉNTAME OTRA VEZ

Hoy no hay entrega de Viernes Vitales como tal, pero sí una pequeña reflexión acompañada de una canción que marcó una parte de mi vida.

 


Esta canción me hace vieja, habla de tiempos muy lejanos, de mi más fresca juventud. Pero también forma parte de la banda sonora de mi vida, reflejo de una forma de entender el mundo, de unas ideas políticas, culturales, vitales… de un universo que ya no existe y cuyos cimientos se me resquebrajan bajo los pies.

Papá cuéntame otra vez ese cuento tan bonito de gendarmes y fascistas, y estudiantes con flequillo. Y dulce guerrilla urbana en pantalones de campana, y canciones de los Rolling y niñas en minifalda.

Papá cuéntame otra vez nos cantaba en nuestra juventud los sueños que tuvieron y a veces vivieron nuestros padres.

Pero también habla de un desengaño, el vital, el emocional, el último.

Papá cuéntame otra vez que tras tanta barricada, y tras tanto puño en alto why tanta sangre derramada, al final de la partida no pudisteis hacer nada,y bajo los adoquines no había arena de playa. 

Fue muy dura la derrota: todo lo que se soñaba se pudrió en los rincones, se cubrió de telarañas, y  ya nadie canta Al Vent, ya no hay locos ya no hay parias, pero tiene que llover aún sigue sucia la plaza. 

La escucho, releo sus palabras y pienso que todo es parecido en el fondo, aunque las generaciones y las vidas sean tan diferentes hoy y ayer.

En el hoy, echo de menos a aquella chica de veintipocos que descubrió la izquierda a través de un amor alemán puro y único, que ya forma parte del pasado. Qué habrá sido de ti, Karl De una chica que vivió, se fue de su casa, empezó una nueva vida y quien en realidad no puede quejarse de que le hayan ido mal las cosas. Sin embargo, ahora su fe política, la única fe que le quedaba, se le ha resquebrajado y ya no sabe ni qué pensar ni hacia dónde seguir.

Qué lejos queda aquel mayo, queda lejos Saint Denís, qué lejos queda Jean Paul Sartre, muy lejos aquel París.

Qué lejos queda aquel París que yo no viví pero que recorrí tantas veces buscando las huellas de lo que fue la primavera de la vida y la lucha. Qué lejos quedan aquellos años de universidad, aquellas noches de vino y rosas sin dormir, aquellos veranos mediterráneos con lecturas de Sartre, los cantautores, las risas, la juventud, aquellos sueños que tuvimos, aquel tiempo en que nos creíamos inmortales. Y el mundo sigue como siempre, podrido de crueldad, que es lo que cantaba Ismael Serrano.

Hoy, sus canciones son los añicos de lo que un día fuimos, de lo que un día yo fui. Ahora soy otra cosa. Y hoy, simplemente. hoy me he levantado nostálgica y esta canción me ha hecho añorar inviernos de lluvia y sueños y amor a flor de piel, cuando creíamos que todo era posible.


Pero bajo los adoquines no había arena de playa. 

MANUALIDADES DE OTOÑO CON NIÑOS: UN ERIZO

Me encanta el otoño con sus colores dorados, sus atardeceres, sus árboles melancólicos… Pero también es cierto que en otoño anochece temprano, mucho antes de que los niños se vayan a la cama. Y si no queremos tirarnos la tarde viendo la tele después de venir del parque, hay que pensar en planes alternativos para hacer en casa. Es cierto que con niños un poco más mayores los juegos de mesa vienen bien para entretener esas horas. Sin embargo, con niños de la edad de Henar (ella tiene cuatro, pero yo incluiría el segmento de dos a seis aproximadamente) hay que buscar otro tipo de cosas que les entretengan. En el caso de mi hija, el gran plan, sin ninguna duda, es hacer manualidades.

La verdad es que tengo bastante paciencia y un poquito de imaginación para hacer este tipo de cosas. Aunque también reconozco que, en determinados momentos, tanta manualidad me supera, porque no es que todas las tardes tenga ganas de ponerme con las tijeras y el pegamento precisamente. Pero soy consciente de que ésta es una etapa, como otras tantas, y en general disfruto de poder compartir esos ratos con mi hija, que sé que en un día no muy lejano los echaré de menos.

Hoy en día, con los mundos de internet al alcance de un clic, la verdad es que las cosas se ponen mucho más fáciles. Uno tira del gran oráculo buscador, introduce palabras clave tipo “manualidades otoño”, “manualidades niños”, “manualidades hojas de otoño” o similares y aparecen un montón de ideas. Si tiras de Pinterest ya ni te cuento. El handmade, do it your self y en general hacerlo tú mismo con tus manitas está de moda. El caso es que en tardes de otoño e invierno con niños en casa, tirar de manualidades es un buen plan.

Un buen día encontré en internet una foto de un erizo hecho con hojas de árboles de distintos colores. Me pareció una idea sencillísima y brillante, sobre todo por lo fácil que parecía. Simplemente necesitabas un trozo de cartón, unos rotuladores (o en su defecto pinturas tipo plastidecor) y pegamento en cola. ¡Esta vez no necesitaba ni tijeras! Y sobre todo, lo que necesitabas son hojas de otoño de diferentes formas y tonalidades.

El hecho de utilizar hojas de otoño como material también te da la oportunidad de dar paseos por el parque, elegir las hojas que más os gusten e involucrar a los niños en la recogida de hojas. Es una buena actividad complementaria. A la salida del cole vamos recogiendo las hojas en el parque y luego cuando ya estemos en casa elegimos las que más nos gustan, las ordenamos y a hacer nuestro erizo otoñal.

A este respecto, voy a hacer una acotación importante. Intentad utilizar hojas no muy secas. Parece una tontería, pero las hojas muy secas se rompen más y se pegan mucho peor. No son planas sino que suelen tener rugosidades más pronunciadas y en conjunto suelen quedar peor. Lo mejor es escoger hojas recién caídas del árbol o en su defecto mover un poquito el árbol y recoger las hojas que vayan cayendo. Las tonalidades de otoño son infinitas y hay hojas verdaderamente bonitas, por lo que si os lo curráis podréis hacer un erizo muy chulo, o incluso si os apetece hacer una familia de erizos, uno de cada color.

Otra recomendación es que no dejéis mucho tiempo las hojas. De un día a otro se secan, por lo que lo idóneo es recogerlas ese día y pegarlas esa misma tarde. Otra opción para los muy currantes era lo que hacíamos cuando éramos pequeños, depositarlas entre las páginas de un libro y dejar que se sequen totalmente planchadas. Yo soy más de hacer las cosas sobre la marcha.

Llegamos a casa, cogemos un cartón y dibujamos la forma de nuestro erizo, con su naricilla y todo. El niño o la niña sólo tiene que coger rotuladores o pinturas y ponerse manos a la obra. Y después, a pegar hojas imitando las púas. Las hojas de otoño, que no lo he dicho hasta ahora pero ya os lo imaginaréis, en esta manualidad hacen las veces de las púas del erizo. Las más puntigudas abajo y las más bonitas arriba, intentando que la parte más puntiaguda de todas las hojas siempre se sitúe hacia afuera, como las propias púas del erizo. Y hala, con un poco de paciencia vamos poniendo la cola (mejor que lo haga el adulto) y el niño pone la hoja del árbol encima. Y así una y otra vez con todas las capas que vayamos queriendo poner.

El resultado en nuestro caso fue éste. 


Como veréis es una manualidad para hacer con niños estupenda para las tardes de otoño. Muy divertida, muy facilita y que permite estar en contacto con la naturaleza, disfrutar de las bonitas tardes doradas de otoño en el parque y luego pasar un rato familiar en casa muy do it yourself. A los niños les encantará, es muy fácil de hacer y la verdad es que queda estupendo.

VIERNES VITALES 49: CHINCHES, MOSCONES Y OTRO TIPO DE SERES MALVADOS

Hace unos días tuve una conversación con un coach que me abrió los ojos y me dio mucha fuerza. Es lo que tienen los coach, son capaces de hacerte ver las cosas de otra manera y de que seas capaz de darle la vuelta a la tortilla. La conversación giró sobre la maldad y sí, la maldad también existe. De hecho, todos nosotros hemos sido malos en alguna ocasión, nos hemos comportado mal, hemos hecho daño a alguien siendo conscientes de ello, hemos sido crueles, o simplemente no hemos hecho lo correcto. Es un episodio duro enfrentarte a tus propios demonios interiores, a las veces en que tú mismo has fallado, no te has comportado bien y tienes que sobrellevar esa carga aunque sea en la conciencia.

Pero hay personas que son malas, personas perversas que incluso disfrutan haciendo el mal. Sí, los malos malísimos de las películas también existen de vez en cuando en la vida real, y es muy probable que termines cruzándote a alguno de ellos a lo largo de tu existencia. También hay personas que quizá no sean malas porque sí, pero que de repente la toman con alguien y machacan a esa persona, la atacan sistemáticamente, agazapados en la sombra esperando un despiste, un error, para caer sobre su víctima. Curiosamente, pueden ser buenas personas en otros momentos de sus vidas pero en esos momentos o con determinadas personas son verdaderamente perversos.

Frecuentemente la maldad lleva asociada algún tipo de enfermedad u otros aspectos como la envidia o la inseguridad. Es totalmente cierto, muchos de los que tienen malos comportamientos, especialmente si tienen un foco sobre una persona concreta, encierran en realidad muchas inseguridades y frecuentemente envidias. Pero hay veces que no, hay personas perversas y malas, afortunadamente las menos, que son malas porque sí, contra cualquiera.

Bien, quienes me conocéis personalmente probablemente sabéis que soy una persona que no dejo indiferente a nadie. Por ello, tengo amigos maravillosos y gente que no me merezco de lo fantásticos que son, que me quieren como soy, que me apoyan y que sé que siempre están ahí. Pero al no pasar desapercibida, también hay personas que no pueden verme delante, algunas de ellas, la mayoría por cierto, son muy inseguras y quizá lo que les molesta es mi seguridad, sobre todo mi independencia y mi fortaleza. He vivido ciertas cosas en mi vida, desde pequeña, que me han hecho que frecuentemente tenga que sacarme yo solita las castañas del fuego, por eso mi nivel de fortaleza interior probablemente sea mayor que la media. Hace casi tres años pasé una época muy difícil en mi vida, que reconduje a través del coaching y algunos de mis fantasmas (los demonios son internos, los fantasmas son externos) ahí siguen. Hay algunos que ya no están, otros nuevos que han venido a hacerme la vida más movidita como una montaña rusa, pero sobre todo muchos de los viejos y de los nuevos tienen algo en común: no me afectan. Me afectan infinitamente menos que antes y aunque siguen insistiendo en chinchar, la verdad es que a mí me da bastante igual. Ya lo decía mi abuela que no hace daño quien quiere sino quien puede. Lo jod… de la historia es por qué narices tenemos que aguantar esos chinches, normalmente asociados a esferas de tu vida que no puedes controlar y delimitar, tales como el trabajo o la familia. Pero lo que sí puedes controlar y delimitar es el impacto que hacen en ti, dejarles que te afecten o impedírselo, y ahí es donde aparece la fortaleza personal y sobre todo la habilidad para desarrollarla. No siempre es fácil, de hecho casi nunca lo es.


Reconozco que hay momentos en los que, como a todo el mundo, me da el bajón, me enfado, me pongo triste, pienso en la injusticia del mundo, bla, bla, bla… Pero en la vida hay de todo y la mayoría de las veces la culpa no es de un tercero, sino que nosotros tenemos mucho que ver en ello y mucho que decir. De hecho, lo primero que debes hacer es quererte a ti mismo, tomar la decisión de luchar por ti, tus intereses y ser capaz de que las cosas no nos afecten, o si lo hacen (no siempre resulta fácil controlarlas), conseguir que nos afecten menos. Como me dijo otra amiga coach hace tiempo, seguimos bajando al sótano de nuestros miedos y nuestras frustraciones (podéis incluir vuestras iras, enfados, llantos… a cada cual lo suyo), pero nos quedamos menos tiempo. De eso se trata, de saber sobrevivir mejor, de bajar menos veces a ese sótano lúgubre y de saber salir más rápido de él, sin que nos afecte demasiado el paseíto.

Y os aseguro que, aunque sea a largo plazo, esa fortaleza termina espantando a los moscones y a los chinches. Saber convivir con ellos y saber que, en el fondo, son pequeños desgraciados que más merecerían nuestra compasión que otra cosa, es lo que nos hace fuertes, lo que nos permite avanzar. Y esa fortaleza es lo mejor que tenemos, para crearla hay que trabajar en ello

AY SOLE, SOLA....

Aunque siento predilección por el drama, de vez en cuando me gusta disfrutar de una buena comedia, siempre que el texto y el montaje lo merezcan. Creo firmemente además en las producciones de off, aquellos montajes desarrollados en salas pequeñas, con una total cercanía al espectador y en las que un número reducido de actores, muchas veces incluso un actor o actriz únicos como monologuistas, nos cuentan su historia. Es un teatro vivo y valiente, directo, en el que sobran los oropeles y el buen oficio se hace absolutamente necesario. En España se está desarrollando mucho teatro de este tipo, de alta calidad, sin subvenciones y con muchas dificultades, que regala al espectador una experiencia única, aunque no siempre es así. Pero cuando lo es, cuando el espectáculo y el intérprete son capaces de enamorarte, la experiencia del espectador se convierte en mágica.

Pues bien, la semana pasada fui a ver una obra de off, un monólogo en el que la actriz Úrsula Gutiérrez se desnuda teatralmente ante el espectador, con un texto hilarante y una interpretación por parte de esta actriz que lo hace aún mejor. Sole Solá es teóricamente una influencer de éxito, adorada por una legión de seguidoras de su blog de belleza. Sin embargo, la realidad de Sole es bastante diferente, actriz sin papeles, bajo el cegador triunfo de su amiga Bárbara, a quien envidia bastante, malvive sin dinero, sin trabajo y sin casa. De hecho, la obra se desarrolla en el apartamento de Bárbara, que le ha dejado quedarse unos días allí. Sole cuida de Culosucio, el gato de Bárbara y mientras, sigue subiendo vídeos glamurosos a su blog, que mantiene porque es lo único que le queda, ya que su carrera de actriz no despega.




Casi me atrevería a decir que es una comedia perfecta, que te arranca carcajadas, algo que a mí no me sucede así como así. Tiene ese punto ácido y también crítico con este mundo de redes sociales y de eterno postureo en el que nos movemos, intentando proyectar una imagen de nosotros mismos que casi nunca coincide con la verdadera realidad.

 Me ha gustado mucho esta obra, reconozco que me ha sorprendido muy positivamente. Su pequeña escenografía, la cercanía y la magia que nos ofrece el Off del Teatro Lara, un texto mordaz, ácido, divertido e inteligente y una actriz que lo da todo. Simpaticé con el personaje desde el principio, también haciendo un poco de autocrítica personal. Probablemente lo que más me gusta del buen teatro es ese punto en el que te hace reflexionar sobre algún aspecto de la vida, y esta obra tiene unos cuantos.

Además, especial mención merece la actriz que encarna a Sole, Úrsula Gutiérrez, que dota al personaje de cercanía, acidez y una fuerza intensa que hará que Sole, por mal dadas que vengan, nunca abandone y siga luchando. Porque la vida es eso, la lucha constante, el salir adelante. Ninguno somos perfectos, aunque a veces juguemos a creérnoslo. Sole encarna esa imperfección en un mundo de perfección que es puro postureo.

Excelente texto, magnífico montaje que estoy segura de que brilla más aún por la cercanía de la sala off, y fantástica Úrsula Gutiérrez, que borda a Sole Solá y además tiene una voz maravillosa, os sorprenderá cuando cante. Y es que Sole, no lo he dicho aún, es una cordobesa en Madrid, con ese inevitable y especial aire del sur.

No dejéis pasar la oportunidad de verla. Estará en el Off del Lara todos los miércoles a las 20.15 horas hasta el 4 de enero. Entradas aquí

MADRID CON NIÑOS 27. HANSEL Y GRETEL 2: EL MUSICAL, ESTUPENDO TEATRO PARA NIÑOS EN LOS LUCHANA

El 1 de noviembre, aprovechando que era fiesta y estábamos en Madrid, nos acercamos a los Teatros Luchana a disfrutar de un musical infantil que hace las delicias de los niños. Se trata de Hansel y Gretel 2: el Musical, que lleva en cartel ya varias semanas y que podréis disfrutar hasta después de Reyes en los Luchana. Como veréis, no hay excusas, aún tenéis muchas semanas por delante para disfrutarlo.

Este musical es de La Caseta Teatro, una compañía que mi hija y yo conocimos el año pasado a través de otro de sus espectáculos: La biblioteca de los ratones, de la que os conté todas mis impresiones en este post. Aquel día conocimos a Isabel Justamente, que interpretaba a la niña de la historia. Hemos podido verla de nuevo, con su gran sonrisa, en los Luchana el martes pasado, aunque en este caso dirige Hansel y Gretel  y no actúa.

Tengo que empezar por decir que nos encantó Hansel y Gretel 2, el Musical. Las razones son muchas y variadas: es un espectáculo dinámico, divertido, muy bien hecho, donde los actores lo dan todo sobre el escenario… pero además es un musical entretenidísimo en el que disfrutar de las canciones y no nos cuenta la historia tradicional, sino otra incluso mejor. Porque quien diga que segundas partes nunca fueron buenas, se equivoca (y si no, no hace falta más que ver El Padrino II). Esta segunda parte es fantástica, incluso me atrevería a decir que es mejor que la original. Todos conocemos el cuento de los hermanos Grimm en el que dos niños eran capturados por una bruja que vivía en una casa de caramelos y que en realidad quería cebarlos para comérselos. Los niños consiguen escapar, gracias a Gretel por cierto, quien empuja a la bruja dentro del horno.



Pues bien, la historia de Hansel y Gretel 2 nos cuenta qué ha sido de estos personajes, ya adolescentes, años después de escapar de la bruja. En el cuento clásico el nombre de Hansel va primero, aunque en realidad la heroína que rescató a su hermano y acabó con la bruja fue Gretel. Por ello, años después, Gretel está dispuesta a reclamar su valía y demostrar su valentía, regresando al bosque para reencontrarse con la bruja y conseguir vencerla. Eso sí, quizá las cosas no salgan como ella pensaba y se vuelva a meter en líos, se encuentre con lobos, con la malvada bruja y con otros personajes más, que la descolocarán bastante, pero vivirá de nuevo una gran aventura en la que demostrar su valentía y su buen corazón.

Esta obra es en realidad la adaptación teatral de una novela infantil titulada: Hansel y Gretel 2: el retorno de la bruja, escrita por Roberto Santiago y Eva Redondo y publicada por Edebé dentro de su colección “Segundas partes fueron buenísimas”. Como os decía antes, segundas partes sí fueron buenas y ésta sin duda lo es, ya que la nueva aventura de Gretel y su hermano Hansel, adaptada teatral y musicalmente con gran acierto en este montaje de La Caseta Teatro en el que todo es estupendo. Los niños lo pasan fenomenal, si bien los más pequeños pueden tener un poco de miedo a los lobos. Mi hija Henar, que estaba en primera fila, a pesar de sus casi 5 años se lo pasó fenomenal y no tuvo ningún miedo, está tan acostumbrada a ir al teatro que entiende perfectamente que los personajes no son reales, sino actores y actrices interpretándolos. Los niños de un poquito más de edad se lo pasarán fenomenal. Los actores y actrices están increíbles y al final de la función los peques podrán hacerse una foto con Hansel y Gretel.

Un espectáculo totalmente recomendable. Sábados a las 17 horas  y domingos a las 12.30 en Teatros Luchana. Las entradas por web cuestan 12 euros, pero si queréis beneficiaros de un 15% en web o un 30% de descuento directamente en taquilla, por favor escribid a itacabuscandoaulises@hotmail.com de lunes a viernes y os enviaré un código descuento para el proceso de compra.

Gracias a todos los que hacen posible este espectáculo con el que Henar y yo disfrutamos muchísimo. Tanto que estoy pensando en volver a verlos antes de enero.