MANUALIDADES DE OTOÑO CON NIÑOS: UN ERIZO

Me encanta el otoño con sus colores dorados, sus atardeceres, sus árboles melancólicos… Pero también es cierto que en otoño anochece temprano, mucho antes de que los niños se vayan a la cama. Y si no queremos tirarnos la tarde viendo la tele después de venir del parque, hay que pensar en planes alternativos para hacer en casa. Es cierto que con niños un poco más mayores los juegos de mesa vienen bien para entretener esas horas. Sin embargo, con niños de la edad de Henar (ella tiene cuatro, pero yo incluiría el segmento de dos a seis aproximadamente) hay que buscar otro tipo de cosas que les entretengan. En el caso de mi hija, el gran plan, sin ninguna duda, es hacer manualidades.

La verdad es que tengo bastante paciencia y un poquito de imaginación para hacer este tipo de cosas. Aunque también reconozco que, en determinados momentos, tanta manualidad me supera, porque no es que todas las tardes tenga ganas de ponerme con las tijeras y el pegamento precisamente. Pero soy consciente de que ésta es una etapa, como otras tantas, y en general disfruto de poder compartir esos ratos con mi hija, que sé que en un día no muy lejano los echaré de menos.

Hoy en día, con los mundos de internet al alcance de un clic, la verdad es que las cosas se ponen mucho más fáciles. Uno tira del gran oráculo buscador, introduce palabras clave tipo “manualidades otoño”, “manualidades niños”, “manualidades hojas de otoño” o similares y aparecen un montón de ideas. Si tiras de Pinterest ya ni te cuento. El handmade, do it your self y en general hacerlo tú mismo con tus manitas está de moda. El caso es que en tardes de otoño e invierno con niños en casa, tirar de manualidades es un buen plan.

Un buen día encontré en internet una foto de un erizo hecho con hojas de árboles de distintos colores. Me pareció una idea sencillísima y brillante, sobre todo por lo fácil que parecía. Simplemente necesitabas un trozo de cartón, unos rotuladores (o en su defecto pinturas tipo plastidecor) y pegamento en cola. ¡Esta vez no necesitaba ni tijeras! Y sobre todo, lo que necesitabas son hojas de otoño de diferentes formas y tonalidades.

El hecho de utilizar hojas de otoño como material también te da la oportunidad de dar paseos por el parque, elegir las hojas que más os gusten e involucrar a los niños en la recogida de hojas. Es una buena actividad complementaria. A la salida del cole vamos recogiendo las hojas en el parque y luego cuando ya estemos en casa elegimos las que más nos gustan, las ordenamos y a hacer nuestro erizo otoñal.

A este respecto, voy a hacer una acotación importante. Intentad utilizar hojas no muy secas. Parece una tontería, pero las hojas muy secas se rompen más y se pegan mucho peor. No son planas sino que suelen tener rugosidades más pronunciadas y en conjunto suelen quedar peor. Lo mejor es escoger hojas recién caídas del árbol o en su defecto mover un poquito el árbol y recoger las hojas que vayan cayendo. Las tonalidades de otoño son infinitas y hay hojas verdaderamente bonitas, por lo que si os lo curráis podréis hacer un erizo muy chulo, o incluso si os apetece hacer una familia de erizos, uno de cada color.

Otra recomendación es que no dejéis mucho tiempo las hojas. De un día a otro se secan, por lo que lo idóneo es recogerlas ese día y pegarlas esa misma tarde. Otra opción para los muy currantes era lo que hacíamos cuando éramos pequeños, depositarlas entre las páginas de un libro y dejar que se sequen totalmente planchadas. Yo soy más de hacer las cosas sobre la marcha.

Llegamos a casa, cogemos un cartón y dibujamos la forma de nuestro erizo, con su naricilla y todo. El niño o la niña sólo tiene que coger rotuladores o pinturas y ponerse manos a la obra. Y después, a pegar hojas imitando las púas. Las hojas de otoño, que no lo he dicho hasta ahora pero ya os lo imaginaréis, en esta manualidad hacen las veces de las púas del erizo. Las más puntigudas abajo y las más bonitas arriba, intentando que la parte más puntiaguda de todas las hojas siempre se sitúe hacia afuera, como las propias púas del erizo. Y hala, con un poco de paciencia vamos poniendo la cola (mejor que lo haga el adulto) y el niño pone la hoja del árbol encima. Y así una y otra vez con todas las capas que vayamos queriendo poner.

El resultado en nuestro caso fue éste. 


Como veréis es una manualidad para hacer con niños estupenda para las tardes de otoño. Muy divertida, muy facilita y que permite estar en contacto con la naturaleza, disfrutar de las bonitas tardes doradas de otoño en el parque y luego pasar un rato familiar en casa muy do it yourself. A los niños les encantará, es muy fácil de hacer y la verdad es que queda estupendo.

4 comentarios:

  1. Voy a ser Educadora Infantil dentro de nada y los manuales están muy presentes, pero no me gusta nada hacerlos y es una pena.

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    1. Es cuestión de animarse, Leira. éste por ejemplo es muy sencillito, a los niños les encantará y lo pueden hacer ellos casi todo. En lugar de hojas de árboles de verdad, se me ocurre que también se pueden imprimir formas de hojas y colorearlas, recortarlas y pegarlas. Más cómodo aún.

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    2. Es lo que hago yo jejeje... tiro de fotocopias todo lo que puedo y más.

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  2. Mi niño hizo esta actividad en la Escuela Infantil el año pasado y vino encantado con su erizo.
    Abrazo!

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