PEQUEÑA SUITE EMOCIONAL: UNA ODA A LA VIDA

De nuevo, tengo varias opiniones teatrales y de espectáculos pendientes. Entre ellos, un espectáculo diferente y emocionante al que me invitaron los chicos de Lemon Press y que tanto a mí como a nuestro acompañante nos encantó. Es una pena porque creo que era la última función, pero es tan divertido y está tan bien hecho que confío en que lo vuelvan a programar antes o después por los teatros de Madrid y podáis ir a verlo.

Se trataba de Pequeña suite emocional, un viaje emocionante que recorreremos a través de vivencias y recuerdos, en el que no falta la nostalgia y la emoción. En ella, Roger Álvarez, como maestro de ceremonias y con una voz impresionante, nos recordará a través de su oda a la alegría de vivir, las cosas verdaderamente importantes de la vida y todas esas cosas bonitas que conforman nuestra existencia y que frecuentemente olvidamos en el estruendo de la rutina y la apatía.

En cinco canciones, Roger Álvarez nos irá desgranando cinco historias que nos llevarán de viaje a lejanos lugares. Quizá Lisboa o Tabarca no sean lugares tan lejanos físicamente, pero las canciones que las evocan hablan de sueños, de infancia, de tiempos pasados, de mundos perdidos que seguimos buscando.


Decir que “me encantó” este espectáculo os aseguro que se queda corto, muy corto. No esperaba nada especial de él, fue una invitación que llegó en el momento justo y que encajó en mi agenda. Probablemente haya sido cosa del destino, en el que creo a pies juntillas, porque últimamente encajar en mi agenda es tarea difícil. Fui, llegué y disfruté. Alrededor de una hora y media que se me evaporó entre los dedos en una especie de éxtasis emocional y grupal en el que todos los que estábamos en la sala off del Lara terminamos cantando a voz en grito a la vida. Me pareció como sesión de coaching grupal que me recargó las pilas de la alegría, un auténtico regalo que no esperaba y que agradezco infinitamente.

En seguida conecté con Roger Álvarez, al que recordaba de alguna que otra serie en televisión, pero al que, si no me equivoco, nunca había visto sobre un escenario. Es un actor y un músic
o extraordinario, que supo captar la atención de su público e invitarnos a una especia de oda a la vida llena de emociones positivas. Si además la primera canción hablaba de mi adorada y añorada Lisboa y Roger Álvarez tiene raíces asturianas, no podía no gustarme. La función, creo que la última, era especial, ya que él estaba rodeado de su gente y eso se notaba en toda la sala.

En definitiva, a veces obras que te pasaban desapercibidas se convierten en una experiencia alucinante, y sin duda la Pequeña suite emocional de Roger Álvarez lo logra. Si la vuelven a representar y tenéis la oportunidad de conseguir entradas, no dejéis pasar la oportunidad, porque es una de esas obras que sin duda os dejarán un poso emotivo y que recordaréis durante mucho tiempo.


Gracias a Roger Álvarez por hacernos ese regalo extraordinario que es su Pequeña suite emocional

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