FELICIDADES A MI PRINCESA DE 5 AÑAZOS

Hoy cumple años la princesa de mis sueños. 5 añazos para ser exactos. Y parece que fue ayer la primera vez que la vi, con esos ojazos y esas pedazo pestañas que ya las quisieran muchas (entre ellas yo). Fue amor a primera vista, un auténtico flechazo del 14 de febrero.

No ha sido fácil el camino hasta aquí, ser madre sin duda te cambia la vida. La vida tal y como la conocías hasta entonces desaparece, se volatiliza, en ocasiones estalla en mil pedazos. Creo que adaptarte a ellos resulta sumamente difícil y quizá lo peor de todo es que llegas con una falta absoluta de preparación. Y a este respecto, hablo de prepararse para ser madre a nivel emocional. Puede haber clases de parto, clases donde te cuenten cómo cambiar un pañal o puedes leerte mil libros sobre alimentación, pautas de sueño… Pero el cataclismo emocional que supone ser madre es un tabú del que nadie habla y creo que hay una necesidad que nadie está cubriendo, debería haber un acompañamiento emocional y una preparación en este ámbito. Pero bueno, ése es otro debate y no quiero que este post vaya sobre ello.

Mi princesa es uno de los centros de mi vida. Sí, mi vida tiene varios centros, o varios reinos, pero ella es la princesa de cuento de uno de los más importantes. Cambió mi vida para siempre, y aunque no siempre es fácil, de hecho casi nunca lo es, no la cambiaría por nada del mundo. Tener un hijo te cambia para siempre, establece otras prioridades, te hace ver la vida con una mirada absolutamente diferente. Aprendes muchísimo sobre organización y planificación porque no te queda otra. Pero sobre todo aprendes sobre amor infinito. Y el camino no es fácil, pero es una aventura maravillosa.

Con Henar he aprendido muchas cosas y he recordado otras muchas cosas de mi infancia que me habían abandonado para siempre. La vida a su lado es un aprendizaje continuo en el que la mayoría del resto de las cosas dejan de ser importantes, se volatilizan.

Una sonrisa a su lado es un infinito que se abre. La playa con castillos de arena y saltando sobre las olas huele a infancia perdida. Saltar en los charcos es el mejor ejercicio para recuperar la sonrisa...


Aprendes a escuchar y a que el mundo se pare cuando sus pequeños ojos te miran y le cuesta tanto arrancar y contarte qué le pasa, algo que quizá sea nimio pero que para ella tiene una importancia trascendental y lo que es verdaderamente importante es escucharla con el corazón y con todos los sentidos para que se sienta protegida y escuchada en ese momento.

En estos años he aprendido a cambiar pañales, hacer coletas, nuevas recetas de galletas para hacer juntas, infinidad de manualidades, vestir, desvestir, bañar, coser, cantar, saltar en los charcos, hacer castillos de arena, jugar con muñecas… Algunas de esas cosas las había olvidado y gracias a una pequeña princesa las he recuperado.

He aprendido a imaginar, a soñar, a volar, a reír a carcajadas, a llorar… A entender que existe el color cerveza, que los pantalones de deporte sirven para hacer zumbi y que el mundo se derrite con una mirada de mi princesa de largas pestañas. Que sí, que es peleona (como su madre), cabezota (tiene genes por ración doble en esto, me temo), a veces saca de sus casillas hasta el santo Job. Pero es una niña pizpireta, lista, curiosa, amorosa y fantástica. Espero que algún día se convierta en una gran persona y en eso intento poner mis fuerzas cada día.

¡Te quiero princesa!



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10 comentarios:

  1. ¡Muchísimas felicidades!!! Y tienes toda la razón, el camino no es fácil. Y si no, que se lo pregunten a nuestros padres. Pero sí, es una aventura maravillosa!
    Besotes!!!

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  2. Tu princesa es preciosa, felicítala en mi nombre y a ti también por haberla tenido
    Besos

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  3. Felicidadas (atrasadas) a las dos. Yo también espero que algún día se convierta en una gran persona. Por lo pronto, a mí ya me ha hecho mejor.
    Besos

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    1. Desde luego, ellos nos hacen mejores. Un abrazo, Bego, y gracias!

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  4. Felicidades con un poco de retraso. Un bonito día para nacer. Besos!

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  5. Felicidades a tu peque, es muy bonito lo que escribes, y algún día a ella le encantará leerlo. Un abrazo.

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  6. Gracias Esther, se te echa de menos!

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