TALES OF CHILHOOD

Le vi esta encuesta a Begobolas y me dieron muchas ganas de hacerla yo. Es un gran ejercicio evocar la infancia, aquellos años en los que nos creíamos inmortales y cualquier cosa era mágica. Así fue la mía.

1. ¿Tienen tus padres algún libro de recuerdos de cuando eras pequeña? 
Mi madre hacía un álbum de fotos tras otro. Recuerdo que me contó que un amigo de mi abuelo le dijo que era la manera en la que podría verme crecer. Con los años dejó de hacerlo, pero al menos durante mis primeros doce años hizo unos cuantos.

2. ¿Sabes si te llamaron así por alguna otra persona?
 
Me llamaron Eva porque a mi madre le gustaba. Le parecía un nombre corto y sonoro (como el de los perros, este comentario es cosa mía, pero siempre pensaba eso cuando ella lo decía). No lo llevo por ninguna otra persona, sólo porque a ella le gustaba.

3. ¿Conoces que otros nombres barajaban tus padres? 
Si hubiera sido niño me hubiese llamado Raúl (a mi madre le gustaba). Sé que mi padre quería haberme llamado Irene, pero no lo logró.

4. ¿Tu primer recuerdo?
 
Pues a saber, recuerdo los veranos en la casa de mis abuelos en Pravia, los domingos en el Fontán en Oviedo, la playa del Aguilar, los perros de mi abuelo, verme jugando en la salita de la casa de mis padres… No sabría decir cuál es el primero.

5. ¿Tus padres te leían o contaban historias?
 
Pues la verdad es que no mucho, y eso que la casa de mis padres siempre estuvo atestada de libros. Yo tenía un montón, pero mis recuerdos son de leerlos yo sola. Supongo que me leerían antes de aprender a leer pero luego yo solita devoraba cada lectura que caía en mis manos.

¿Recuerdas cuales?
 
Esta pregunta no aplica.

6. ¿Cuando eras pequeña te acuerdas de lo que querías ser de mayor? 
Cuando era pequeña quería ser veterinaria, mi gran amor por los animales. Pero luego lo pensé mejor y creí que lo de que estuviesen malos, verlos morir etc. no iba conmigo. De adolescente empecé a querer se periodista y aunque al final estudié otra cosa, mi vida profesional está muy ligada a la comunicación.

7. ¿Tenías algún profesor favorito? 
Sí, mi profesora de lengua en EGB me chiflaba, era mi asignatura favorita. En COU tuve una profesora de Historia del Arte que me hizo descubrir una gran pasión. La adoraba y ella a mí, cuando voy a Italia o visito algún museo siempre me acuerdo de ella.

8. ¿Cómo solías ir vestida al colegio? 
Con un horrendo uniforme de colegio de monjas, falda de tablas y todo.

9. ¿A qué solías jugar?
 
En casa jugaba con las Barbies y una casa de Mickey Mouse a la que se habían ido uniendo un montón de figuritas de plástico que mi padre me compraba los miércoles cuando íbamos a comer a casa de mi abuela. En el patio del cole jugaba a la goma y a la comba, también a los cromos.

10. ¿Tenías alguna casita de juguete? 
Sí, la de Mickey y Minnie que comentaba antes. Eran como cuatro estancias independientes. No lo recuerdo bien pero habían un dormitorio, un salón y un baño.

11. ¿Algún recuerdo de tu familia en vacaciones?
 
La playa del Aguilar, los veranos en la casa de mis abuelos, algún viaje a Portugal…

12. ¿Y alguno de tus primeros cumpleaños o Navidades? 
Claro, recuerdo que la primera vez que celebré mi cumple con mis amigas del cole fue en casa. Tendría siete u ocho años. La primera y la última. Luego mi madre decidió que en una cafetería estábamos mucho mejor. Pinchos de pollo y de tortilla a tutiplén y ya estaba. Era fácil.
Las navidades la pasábamos en Pravia, recuerdo que se solía cenar besugo al horno. Nochevieja en Segovia en casa de mis otros abuelos. Y lo mejor era los Reyes, también en Pravia.

13. ¿Heridas memorables? 
Heridas… ¡y cicatrices para demostrarlo! La peor de todas fue un súper tortazo que me di en bici, aunque no fue culpa mía, sino de mi padre, que me subió el manillar y lo dejó flojo, por lo que bajando una cuesta, cuando fui a torcer, el manillar no me hizo caso y me fui contra un muro. Aún tengo cicatrices en las dos rodillas y en un codo. Recuerdo que mi abuela llamó a una vecina y ahí estaba yo tirada en el sofá cual ecce homo, mientras me limpiaban y cortaban, porque encima había gravilla y aquello fue un horror. Pero vamos, que de ésas tuve varias. Lo mejor era que entonces te ponían mercromina y a correr… no sé cómo hemos sobrevivido a los ochenta.

14. ¿Primera mascota? 
Mis abuelos tenían pastores alemanes y mastines, yo aprendí a andar entre ellos. Siempre quise tener un perro en casa pero por supuesto mi madre no me dejó y lo único que entró en aquella casa fueron dos peces que se llamaban Zipi y Zape. Cuando fui mayor, por supuesto tuve perro en casa y la vida con perro es infinitamente mejor.


15. ¿Tus abuelos te solían contar historias de juventud? 
Pues no muchas, la verdad. Aunque mi abuelo, que se murió cuando yo iba a cumplir siete años, me enseñó Santa Bárbara bendita, la canción de los mineros. Mi abuela materna me contó alguna cosilla con el paso de los años. Y con mi abuela paterna dibujé hasta el árbol genealógico de su familia. De hecho, siempre me dice mi tío Tasio: a ver, la de la memoria histórica… porque me sé cosas que no recuerda nadie.

16. ¿Tu entretenimiento favorito de pequeña? 
Siempre me ha gustado pintar, la bici, los perros…
17. ¿Recuerdas la llegada de algún nuevo invento a tu casa? 
El Game Boy en el verano de 1994, cuando acabé 8º de EGB. Aquello fue lo más. En mi casa nunca hubo una consola de televisión, pero el Game Boy sí.

18. ¿Tenías TV? 
Claro
¿Blanco y negro o color?
Color
¿Cuántos canales? 
La 1 y La 2 durante muuuuuchos años. Luego llegaron Antena 3 y Tele5, pero muchos años después.

19. ¿Te mudaste alguna vez de pequeña? 
Mis padres se mudaron cuando yo tenía un año o menos.
 ¿Recuerdas cómo fue?
Obviamente, con aquella edad, no tengo recuerdos.

20. ¿Recuerdas algún desastre natural en el que se viera involucrada tu familia? 
Hombre, además de que en Asturias llueve y llueve y llueve… poco más. No sería desastre natural pero mirar por la ventana y que no pudieses salir a la calle eso era pan para hoy y para mañana.

21. ¿Algún recuerdo musical? 
Claro, muchísimos. Desde las canciones de Serrat a la carrera completa de piano. Anda que no me he tirado yo tardes al piano…
¿Qué canciones se oían en tu casa? 
Mi padre ponía las cuatro estaciones de Vivaldi los domingos por la mañana. Y crecimos cantando a Serrat.

22. ¿Algo que te enseñase un miembro mayor de tu familia? 
Un poco rara esta pregunta, ¿a quién no le ha enseñado nadie un miembro mayor de su familia? Por supuesto que me han enseñado muchísimas cosas, incluirlas todas como respuesta a esta pregunta sería imposible.

23. ¿Marcas de tu infancia? 
Pues desde la colonia Chispas hasta las patatas Matutano. Mi madre, que siempre ha sido anti-marcas prohibía las zapatillas de marca, por lo que mis primeras Reebook allá por mis catorce años fueron inolvidables, aún las evoco con cariño.

24. ¿Coleccionabas algo? 
Of course, yo crecí en los ochenta y en aquellos tiempos se coleccionaba de todo: cromos, monedas, sellos, ¡minerales! (tenía una colección de un montón de cajas que seguro que hoy en día se cotizaría). Ah, ¡y los pins y las cartas! ¿os acordáis?

25. ¿Tu recuerdo de infancia favorito? 
Los perros de mi abuelo, los paseos por la pumarada en septiembre, el olor del Cantábrico y, aunque cueste creerlo, ver la lluvia tras los cristales.

LA BELLEZA ESTÁ EN EL INTERIOR, BELLA Y BESTIA SON

Como es habitual, llevo retraso de escritura. En concreto, hace más de una semana que vi esta película y aún no había encontrado el momento de ponerme a escribir sobre ella, pero me gustó tanto que no quiero dejar pasar la oportunidad de hacerlo. Probablemente existan miles de reseñas y opiniones sobre la versión de La Bella y la Bestia que está ahora mismo en cines con tanta afluencia de público. Pero me da igual, esa película ha sido capaz de llevarme a otra galaxia emocional, al mundo de los sueños. Me ha gustado tanto que quiero plasmar mis impresiones en este post.

Debo empezar por reconocer que La bella y la bestia es mi clásico Disney por excelencia. Se estrenó cuando yo tenía doce años y fue esa película dorada de tu infancia que se te queda grabada en la memoria en esos años en los que debes dejar atrás el paraíso perdido de cuando éramos niños. Siempre le he tenido un cariño especial y, aunque estuve muchos años sin volver a verla, cuando lo hice me siguió pareciendo extraordinaria. Con todos mis respetos, lo tiene todo. Una historia mágica, una princesa que, como la canción de Sabina, no quiere ser princesa, con esa personalidad fuerte y testaruda, que no quiere que ningún príncipe venga a salvarla. Si lo pensamos, fue la primera película en la que Disney viró de verdad y alumbró una princesa con ideas propias, que amaba la lectura, era diferente y no estaba dispuesta a dejar de serlo por un castillo y un cuento de hadas de pacotilla. Y mucho más aún, una mujer que sabía ver en el interior, alejarse de la belleza física (encarnada por Gastón, que en todo lo demás era un auténtico zopenco) y ver el corazón herido de la Bestia, siendo capaz de hacerle cambiar. Para mí, no hay otra como Bella. Un cuento mágico en el corazón de Francia, que aún lo hace más imprescindible.


Llevarla al cine de adultos era todo un reto. No es el primero en el que Disney se embarca, ya lo había hecho con Cenicienta y con La Bella Durmiente, aunque revisando el clásico desde la versión de Maléfica, que también me pareció extraordinaria. Pero La bella y la bestia, con todos mis respetos, son palabras mayores. Sin embargo, han aprobado con matrícula de honor. La recreación de todos los ambientes de la película original es fantástica, desde la dulzura del pequeño pueblo donde vive Bella a la ruina del impresionante castillo de la Bestia. También lo es la recreación de los personajes. Los objetos animados, especialmente Din-Don, Lumiére, la Señora Pots y Chip están francamente muy logrados. Y los actores que interpretan los personajes principales: Bella, Bestia, Maurice el padre de Bella, Gastón y Lefou, están sensacionales en toda la película, recreando los personajes de dibujos animados y además dándoles un valor aún más especial.

Llama la atención que la recreación de la película de dibujos animados sea tan verídica y cuidadosa con la original. Mantiene las mismas escenas, los mismos diálogos, la misma magia… y sobre todo sus estupendas canciones, que te dan ganas de ponerte a cantar a voz en grito desde el patio de butacas. Pero además añade dos o tres escenas que no estaban en la película de dibujos animados, que nos llevarán a la infancia de Bella y de la Bestia y nos ayudarán a entender mejor a ambos personajes.


Y qué decir de la interpretación que Emma Watson (por todos recordados en su papel de Hermione Granger) hace de Bella. Emma está fantástica en ese papel, y a tenor por las ideas que siempre ha defendido en público sobre la igualdad entre géneros y la reivindicación de los derechos femeninos, no se me ocurre nadie mejor para dar vida a Bella, mi princesa favorita, la menos princesa de todas. Me gusta muchísimo la personalidad de Bella y todos los matices que le imprime Emma Watson la hacen aún más especial. Bella es tierna, humana, generosa, buena persona… pero también es tozuda, defiende sus ideas y sabe hacerse respetar. Su amor a los libros, a un mundo mejor, la hacen la más especial de todas. Según he leído, a esta actriz le ofrecieron el papel de Cenicienta (la antítesis de Bella) y lo rechazó porque no se sentía identificada con la personalidad de aquella. Por lo que parece, no podía sentirse más identificada con la personalidad de otra princesa Disney más de lo que lo hace con Bella.

En definitiva, una película que mi hija y yo llevábamos mucho tiempo esperando y que ha cumplido con creces todas nuestras expectativas. A esta adaptación no sólo no le falta ni un ápice de la magia de la película de dibujos animados, sino que consigue igualarla y superarla con creces. Reproduce magistralmente la anterior pero además los decorados de ésta y su majestuosidad la hacen aún más sorprendente (sigo enamorada de la decadencia del castillo de la Bestia). Esa música, esa interpretación de la Bella, esos mágicos guiños del final, rostros conocidos que aparecerán interpretando a los que hasta hacía poco fueron objetos inanimados… Redonda, mágica, especial… bien merece la pena verla en pantalla grande porque es asombrosa y si hacen una versión de sing alone, yo sé de dos que repetimos. 

DEMASIADO AL ESTE ES EL OESTE: YO SOY DEL PESTO ROSA ROSAE

Hace un par de semanas me reí como hacía mucho tiempo que no lo hacía. Fue en una función teatral, concretamente sentada en la primera fila de la sala Off de mi querido Teatro Lara. Ya sé que lo mío es el drama y que ya tiene que ser buena la comedia, y tener mucha gracia los intérpretes, para que me involucre en ella y pierda hasta la compostura. Pero claro, especialistas en comedia inteligente con tanto arte como Los Absurdos Teatro poquitos por el mundo. Y, una vez más, disfruté muchísimo con ellos en una función totalmente imprescindible.

Se trataba de Demasiado al este es el oeste. Siento deciros que se trataba de la última función, pero se trata de una obra tan buena que estoy segura de que es un por ahora. Seguro que la vuelven a reponer a no mucho tardar, porque es una de esas comedias geniales, con humor inteligente, satírica, mordaz y estupenda. Los estupendos Mendi, Patri y Jorge, Los Absurdos, la convierten en la mejor función cómica que haya visto en mucho tiempo. Palabrita de teatrera.

Tomárselo todo en serio es una absudez… y da acidez. Por eso, Los Absurdos una vez más aciertan de pleno en esta propuesta teatral que te hará pasar un rato divertido, hilarante y lleno de humor inteligente con visos de realidad (demasiado real, por cierto). El fantástico texto de Demasiado al este es el oeste se lo debemos al Absurdo mayor: Alfonso Mendiguchía, que no sólo me ha parecido un fantástico actor en todas las ocasiones que he tenido capaz de disfrutar su presencia sobre el escenario, sino que como guionista no se queda en absoluto corto.

Demasiado al este es el oeste retrata fielmente, pero con mucha absurdez e ironía, un  panorama que no hace falta imaginar mucho sobre la musa que lo inspiró. Desde la azotea de su casa, estos tres ¿amigos? muy absurdos se embarcan en la gran aventura de abandonar sus vidas grises y crear, así de pronto, un nuevo partido político sacado de la manga. La táctica de los Absurdos es presentarnos una historia divertida en la que puedes empezar riéndote de ti mismo (porque seguro que en algún momento te sientes reflejado), reírnos de los personajes y las alocadas situaciones que viven sobre el escenario, gente corriente de este mundo tan absurdo al fin y al cabo, y de paso hacernos pensar un poquito más allá sobre cuánto de realidad o de imaginación hay en una historia como la que representa el hilo conductor de este montaje.


En este obra, Alfonso Mendiguchía, Patricia Estremera y Jorge Gonzalo se ríen de todo y de todos, y nos hacen entrar al trapo de la risa rápidamente. Clichés de sociedad, hipocresía, modas ideológicas, lo absurdo de las situaciones políticas en un sistema y un país de Don Nadies que saben de todo, con el poder manipulado y las vidas de muchos de nosotros llenas de absurdez, estereotipos, etiquetas y tonos grises. Pero nunca pasa nada, nos reímos y ¿somos capaces de ver un poquito más allá?, ¿vamos a hacer algo para cambiar el sistema o seguiremos en esta duermevela en la que transcurre nuestra vida?

Ellos tres, se suben a su azotea y cambiarán el mundo con sus ideas transgresoras, con un simple papel y un boli, creando el partido P.E.S.T.O. Rosa Rosae, capaz de cambiar nuestra sociedad y nuestras vidas. Lo peor de todo es que su programa político, basado en lo más absurdo, hasta podría triunfar en este país y tiene ideas incluso mejores que muchas de las que se escriben en otros programas políticos que se presentan a las elecciones. Porque si ellos fuesen presidentes iban a cambiar mucho las cosas…

Actuaciones fantásticas y memorables las de estos tres, un texto rápido y ácido, y una sincronización entre este trío que habla de química y de muchas horas de trabajo para lograr esa conexión sincronizada y que parece casi natural sobre el escenario. Es una gran comedia de pequeño formato, que además, con la cercanía de la sala off hace que aún te metas más en esta crítica llena de humor y te rías mucho, como hacía mucho tiempo que no lo hacías.

Mis más sinceros aplausos, estos tres se lo merecen mucho. Y por cierto, una asturiana como yo agradece además la O de Orbayo (quien no entienda esta última frase, que vaya a ver la obra).  


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MIS TRUCOS DE AHORRO 3. VIAJES I: VUELOS Y ALOJAMIENTO

Parece que todo lo que tenga que ver con el ahorro se relaciona con una especie de sacrificio casi ritual. Es cierto que ahorrar suele conllevar un esfuerzo, pero también lo es que muchas veces no ahorramos por simple pereza o por falta de organización y planificación. Simplemente con el hecho de pararte a pensar qué necesitas, hacer un presupuesto y planificar con antelación, os aseguro que se ahorra mucho y un alto porcentaje de ello de manera sencilla y cómoda.

En los viajes yo llevo ahorrando muchos años. De hecho, ya en mi época de Erasmus en Italia estiraba el presupuesto como chicle. Podía comer pasta sola una semana entera, pero no dejaría de visitar un nuevo lugar. Es cierto que comer pasta con queso y tomate durante un mes puede ser un sacrificio, aunque para mí en aquel momento no lo era, pero poder viajar más y descubrir lugares únicos bien lo merecía.

Para ahorrar en los viajes, el tiempo es un factor fundamental. Y cuando hablo de tiempo me refiero a mucho tiempo. Es cierto que a veces hay ofertas de último minuto muy interesantes que son otra buena opción, pero si no tienes disponibilidad inmediata o si, como además en mi caso, no te gusta dejar las cosas a la providencia en el último momento, planificar con antelación es tu mejor baza. En mi caso, por ejemplo, tengo planificadas y reservadas en enero o febrero las vacaciones de verano. Esto me permite:

VUELOS

Acceder a mejores ofertas en vuelos. Los vuelos son una locura, puedes estar en un asiento y haber pagado cinco veces más o cinco veces menos que el que está sentado en el asiento de al lado. El vuelo, el servicio, los horarios, la comodidad del asiento, absolutamente TODO es igual pero el precio puede ser exponencialmente más alto. Normalmente, cuanto con más antelación compres un vuelo, más barato te saldrá. Sin embargo, las compañías aéreas disponen de ofertas especiales en determinados momentos del año. Suscríbete a sus newsletters y aprovéchalas. Si has planificado tus vacaciones, simplemente tendrás que sacar el vuelo para esas fechas que te encajan.

Otro truco que normalmente no solemos tener en cuenta: el código compartido. Quizá te sorprenda si te cuento que cuando un vuelo es operado por varias compañías bajo código compartido, casi siempre tiene precios muy diferentes en cada una de ellas. El vuelo es el mismo, pero el precio no. La compañía A cobra X, la B cobra Y. Simplemente escoge la que más barato tenga el precio del billete. Yo lo he hecho para unos vuelos de este verano y nos hemos ahorrado unos 130 euros, que no es poco.


Ahorrar no significa sufrir, sino decidir bien dónde y en qué gastar tu dinero. A este respecto, yo en el tema vuelos lo tengo claro: primo la comodidad. No me vale cualquier vuelo, a cualquier aeropuerto y con cualquier compañía. Tengo en cuenta los horarios, los desplazamientos desde el aeropuerto y en general que sea la mejor opción en relación calidad-precio. Eso sí, una vez que tengo claro el vuelo que más me interesa, intento sacarlo lo más barato posible.


ALOJAMIENTO

Con el alojamiento pasa algo parecido a lo que ocurre con los vuelos. Cuanta más prisa te des en reservarlo, normalmente mejores ofertas podrás conseguir. Es cierto que la diferencia es que normalmente se puede cancelar, mientras que el vuelo o bien no se cancelable o conlleva tantas penalizaciones que no merece la pena. A este respecto, en alojamientos yo siempre escojo aquellos que te dan la posibilidad de cancelarlos previamente a la fecha. Si puede ser cancelación gratuita hasta el mismo día, mucho mejor; pero si no, al menos que sea como mucho una semana antes.

Determinadas cadenas hoteleras también tienen descuentos y ofertas especiales. Os digo lo mismo que en los vuelos: aprovecha las ofertas y suscríbete a las newsletters para que no se te pasen. De nuevo ocurre lo mismo, la habitación es la misma pero el precio que pagues por ella puede ser muy superior o muy inferior dependiendo de la oferta que cojas. A este respecto, también deberás comparar en internet. Utiliza varias páginas de reserva y te sorprenderá ver que algunas de ellas te ofrecen la habitación mucho más barata o quizá te den algún extra como el desayuno o el parking por ejemplo, que también puede reportarte comodidad y ahorro. ¿Por qué vas a pagar de más por una misma habitación? Aunque sean 5, 10 euros… es dinero que puedes utilizar para otras cosas.

En el alojamiento, me ocurre lo mismo que con los vuelos: escojo lo que mejor se adapta a lo que quiero. A este respecto, tengo algunos hoteles conocidos a los que voy cada año, pero también cuando busco un nuevo destino valoro la ubicación (nada de alojarme en hoteles alejados para ahorrar unos euros que luego te gastas en transporte o en tiempo), la comodidad y otras variables de relación calidad-precio.


Prometo que os hablaré próximamente de otros trucos para los viajes como desplazamientos en los lugares de destino, comidas etc. Espero que de momento los trucos de reserva de alojamiento y vuelos os hayan servido de inspiración.

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VIERNES VITALES 60: FRICCIÓN DE PLACAS TECTÓNICAS EMOCIONALES

Los momentos de mayor sufrimiento son aquellos en los que nuestras placas tectónicas interiores colisionan entre sí, se friccionan y nos hacen mucho daño. Supongo que tales momentos son inevitables porque forman parte de la vida. Pero no por ello se hacen más fáciles o llevaderos. Eso sí, una vez que asumes que tienen que ocurrir, como todo en esta vida, los sobrellevas mejor y sobre todo sabes identificarlos mucho mejor aún cuando ves que una persona está atravesando por una de esas etapas duras.

El término fricción de placas tectónicas emocionales me lo he sacado de la manga, acuñación propia, pero creo que es acertado. Se trata de esos momentos en lo que eres y lo que quieres ser difieren, tiempos en los que vives situaciones que no te gustan, que tu yo interno repudia y que sin embargo tienes que tragar. Vale que esas situaciones se dan prácticamente cada semana, pero cuando atraviesas por una situación así de manera sostenida en el tiempo, es cuando esa continua fricción de placas emocionales se puede convertir en un terremoto, un tsunami o algo similar y causarte heridas emocionales complicadas.

¿Cuándo entiendo que se atraviesa una etapa de fricción de placas tectónicas? Por ejemplo en el trabajo, cuando sabes que no encajas con esa empresa o que ese trabajo no es para ti. Tienes días mejores y peores, pero en el fondo sabes la verdad, que deberías dejarlo, deberías moverte hacia otros caminos, que eso no va contigo y que no te sientes ni cómoda ni feliz con ello. Sin embargo, todos sabemos que no es fácil dejar un trabajo y encontrar otro ¿mejor?, tenemos miedo ante la inseguridad, ante lo desconocido… y a menudo pasamos en los trabajos mucho más tiempo del que emocionalmente habría sido mejor pasar.

Lo mismo ocurre con las relaciones personales. Creo que casi todos hemos pasado por una relación a la que nos atamos más tiempo del que, con el paso de los años, nos hemos dado cuenta de que se merecía. Sabíamos que esa persona no era nuestra media naranja, que antes o después acabaría, no éramos felices, pero sin embargo aquello duró más de lo que debería haber durado, y las placas tectónicas durante ese tiempo de más chocaban y se friccionaban una y otra vez. No tiene que ser sólo una relación de pareja, también ocurre con amigos, con compañeros…


¿Cómo escapar de la etapa de fricción de placas tectónicas? Bien, creo que escapar, lo que se dice escapar, no es posible. Pero sí puedes sobrellevarlo mejor o incluso hacer que esa etapa dure menos tiempo. Para ello, debes enfrentarte a ti mismo y tus fantasmas interiores, y eso es doloroso. Encontrarás dentro cosas que no te gustarán, que en ocasiones te darán miedo o repulsa y sufrirás. Pero desgraciadamente el crecimiento suele venir después de esas etapas de sufrimiento y yo, al menos, no conozco otro camino. Desde luego, lo que solemos hacer y es malísimo, es mirar para otro lado, dejar que pase el tiempo. No me parece la mejor opción, aunque yo la he puesto en práctica demasiadas veces, y es la más fácil aunque al final no lo sea porque no lleva a ninguna parte. Enfréntate a la situación, a cómo te hace sentir, coge un folio en blanco y escribe: pros, contras, opciones, siguientes pasos… Ten en cuenta que quizá momentáneamente las placas no estén friccionándose, que hay momentos buenos y malos, pero que si vives emocionalmente encima de dos placas así, antes o después friccionarán y quizá lleguen a colisionar causando verdaderos estragos en tu interior. Busca asesoramiento externo, empieza por un buen amigo que pueda ser imparcial ante lo que le cuentas, sigue con un coach, haz algo.


A veces salir corriendo y empezar otro camino sencillamente no es una opción o no es tu opción en ese momento. Es cierto que quizá sea la mejor decisión, pero es difícil y puede ser que el precio del billete sea ahora demasiado caro. Bien, céntrate en lo bueno (San Francisco está en una falla y no por eso deja de ser una ciudad fascinante), busca las cosas buenas y paladéalas, haz que las cosas malas pesen menos. Coge aire, aguanta y sobrelleva como puedas esa situación. Pero ten claro que es un respiro momentáneo, que no sabes cuánto va a durar pero que en el fondo sabes que eso sigue sin ser para ti. Quizá dar ese paso tan difícil necesita que estés mejor, que consigas reunir más fuerza, que alguien externo te ayude. Pero al menos eres consciente de tu situación y no te mientes a ti mismo. Es el primer paso.

DIY: CUSTOMIZANDO (Y SALVANDO) PANTALONES DE NIÑOS

¡Ay, si me viese mi abuela! Sí, nunca pensé que me fuera a dar por hacer remiendos a la ropa, pero lo cierto es que no sólo lo estoy haciendo, sino que además estoy disfrutando un montón con ello. Bueno, en realidad han sido dos pequeñas cosillas sin la menor importancia, pero dan el pego y han quedado hasta monas, así que como estoy emocionada, las comparto por aquí.

Desde hace meses leo muchas cosas sobre simplicidad, minimalismo, orden… y además estoy en modo ahorro on (porque me he metido en un berenjenal al que voy a dedicar mis ahorros una larga temporada). El caso es que cada vez me doy más cuenta que tenemos demasiado, que las cosas que tenemos las podríamos usar mucho más de lo que lo hacemos y que todo eso conlleva ventajas para el medioambiente (no generamos más residuos), nos entretenemos un buen rato, hacemos cosas nuevas y diferente (no habrá otro igual por ahí) y además ahorramos.  

Con una niña de 5 años, entre parques, coles, patios y demás, os podéis imaginar. Los pantalones están bien, pero las rodillas terminan agujereadas en pocas semanas. Es normal, no espero otra cosa, pero lo cierto es que ahora que se acerca la primavera, comprar una nueva remesa de pantalones que va a usar unas semanas y que luego en otoño le quedarán cortos me parece una tontería. Más aún si tenemos en cuenta que los suyos, quitando la parte de las rodillas, siguen estupendos. Pero claro, no se trata de que vaya la pobre con agujeros en las rodillas.

El día de su cumple, me fijé en que un amigo suyo llevaba unos vaqueros con un parche de la patrulla canina en una de las rodillas, que no sólo quedaba bien sino que incluso le daba un toque al pantalón. Pensé que era una idea estupenda, sé que hay parches y rodilleras de las que se pegan con plancha y hacen que incluso el pantalón en cuestión quede más mono que en su versión original. Lo cierto es que tenía tres pantalones en la bolsa de reciclaje (los llevo a H&M a reciclar en su programa concious) y decidí sacarlos de la bolsa y darles otra vida.

Empecé con estos verdes, tienen un color muy bonito y combinable y estaban perfectos excepto por la parte de las rodillas. Busqué retales entre mis telas de cuando daba clases de costura (que las tengo ahí guardadas para más adelante, algún día las recuperaré) y encontré una de unas hojas en tonos verdes, azules y amarillos que era muy chula y que le iba que ni pintado al color del pantalón. Además era una tela más dura, con lo que para la zona de las rodillas y el roce que va a sufrir venía estupendamente.


La idea inicial era sencillamente hacerle unas rodilleras y listo, pero luego pensé que si le ponía unos trocitos de la misma tela a los bolsillos de la parte de atrás iba a quedar aún más molón. Y no me equivoqué. Creo que el resultado ha sido óptimo, una que yo me sé anda encantada de la vida con sus pantalones customizados, y ya la veis, más chula que un ocho. Está encantada porque es muy posible que alguna compañera del cole llevase unos pantalones iguales o parecidos a los suyos antes, pero desde que los hemos tuneado con este do it your self tan majo, los suyos son únicos en su especie. Y qué queréis que os diga, a mí me parece que han ganado mucho con el cambio y que ahora son mucho más monos que antes.


En cualquier caso, cumplirán su cometido, que es de lo que se trataba, ya que podrá tirar con ellos unas semanas más y ya está. Hemos reutilizado unos pantalones que íbamos a tirar, podemos sacarle provecho unas cuantas semanas antes de que llegue el calor de Madrid, no hemos generado más gasto y más residuos y además yo me lo he pasado muy bien pespunteando. Es cierto que con la máquina hubiese quedado mucho mejor pero me resultaba mucho más fácil coger aguja e hilo mientras veía un capítulo de una serie en la tele. 


Ha quedado mucho menos profesional y se notan las puntadas irregulares y todas esos defectillos que me habría sacado mi abuela, pero da igual por muchas razones:

Mi hija está tan contenta con sus pantalones customizados (no hay más que verla).

Hemos ahorrado dinero al no tener que comprar más.

Hemos ahorrado al planeta el residuo de otros dos pares de pantalones más (más adelante os cuento el segundo).

Su madre (es decir yo misma) se lo ha pasado muy bien inspirándose, ideando, creando y haciendo.

Esto de los handmade engancha. Y además es un ejercicio de concentración en estado puro.


Y ahora os cuento el segundo par de pantalones customizados. En este caso lo tenía más difícil porque se trataba de unos pantalones estampados y resultaba más complicado combinarlos con otra tela y que le diese un toque. Pero en este caso el destino, la providencia o la casualidad nos echó una mano. Y es que, rebuscando en la bolsa de ropa para reciclar me encontré con una chaqueta de Henar de cuando tenía dos o tres años. Era roja de lunares y tenía unos bolsillos muy graciosos ¡con forma de corazón y en color rosita! Os aseguro que ¡no me lo podía creer! Ni hechos de encargo, oiga. Fue una suerte que se hubiesen quedado ahí en el fondo de la bolsa y no los hubiese llevado a reciclar aún, porque le iban que ni pintados. Simplemente tenía que descoserlos y coserlos posteriormente con punto de festón a las rodillas. Éste fue el resultado.


Se trataba de una tela más suave (tipo camiseta) pero doble. El corazón, que era lo más difícil y estaba bien hecho a máquina, ya estaba hecho, yo sólo tenía que coserlos y adaptarlos cual rodilleras. Y voilá! Otros pantalones salvados. Porque si los verdes estaban en buenas condiciones excepto en la parte de las rodillas, estos ni os cuento. Estaban perfectos excepto una rodilla con un agujero y la otra en proceso de desgaste, pero el resto del pantalón estaba absolutamente nuevo. El toque de las rodilleras en forma de corazón creo que es más que suficiente y que no necesitaban hacerles nada más en la parte de los bolsillos ni en ninguna otra parte.

Os decía antes que había tres pantalones en la bolsa, pero los terceros eran negros con lunares blancos y la verdad es que no se me ha ocurrido una combinación buena para sus rodillas. No estoy segura de si esos los voy a recuperar, pero en cualquier caso me siento orgullosa de haber recuperado los otros dos. Si no, a estas alturas ya tendría que haber salido corriendo a comprar otros dos pares de sustitución al menos. Y es que para eso soy poco minimalista, lo tengo que reconocer. La ropa de tralla, la que se ponen los niños cada día, creo que tiene que ser abundante. Es una forma de simplificar tu vida, porque no estoy pendiente de si hay que poner una lavadora o no y mi vida resulta más sencilla. 

Eso sí, luego hago este tipo de cosas para aprovechar la ropa, cuidar el medioambiente y pasarlo genial tuneando y customizando. Y mi hija tan contenta. Probablemente más adelante ya no le gusten las ideas alocadas de su madre, pero ahora está encantada.


¡Ay, si me viera mi abuela! 


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MADRID CON NIÑOS 31: BARBIE, MÁS ALLÁ DE LA MUÑECA (EXPOSICIÓN + TALLER)

Hace un par de fines de semana visitamos la exposición de Barbie, más allá de la muñeca, que podréis disfrutar en la Fundación Canal Isabel II, en Plaza Castilla, hasta el 2 de mayo, por lo que aún tenéis unas cuantas semanas por delante para verla. Desde que se inauguró he visto bastantes comentarios y fotos sobre ella en redes sociales, blogs etc. Aprovechando que era una exposición de muñecas, que nos  queda cerca de casa y que además disponía de unos talleres para niños (aunque en este caso deberíamos de decir talleres para niñas, porque todo eran niñas, al menos el día que fuimos nosotras), me pareció una buena opción para una tarde de fin de semana.

Procuro buscarle planes a mi hija Henar y la verdad es que los talleres infantiles funcionan. Hemos ido en alguna ocasión a talleres de repostería (Henar ha acudido a un taller en inglés en el que hicieron magdalenas y a otro con Demos la vuelta al día en el que hicieron unas cookies estupendas) y también a talleres en museos (el del Museo del Romanticismo, del que os hablé aquí, nos encantó). Por eso, aunque ni mi hija sabe ni quién es Barbie ni yo le he tenido especial afinidad a esta muñeca (a pesar de que obviamente al crecer en los ochenta tuve mis Barbies y jugué con ellas), el mero hecho de que fuese una exposición sobre muñecas y que además tuviese un taller infantil después de ver la exposición, me pareció un buen plan.

Lo primero que tengo que decir es que la exposición de Barbie en la Fundación Canal está hecha para las mujeres, no para las niñas.

Primero: por una cuestión generacional, ya que nosotras (e incluso nuestras madres) jugamos con Barbies. Las mujeres que crecimos en España a partir de los 70 y probablemente hasta los 90, inexorablemente jugamos con Barbies y, nos gustase más o menos la muñeca, forma parte ineludible de nuestra infancia, por lo que esta exposición nos toca la fibra sensible. Cuando hay algún elemento que nos devuelve al paraíso perdido de nuestra infancia, siempre nos devuelve una sonrisa. A mi hija, las princesas Disney le tocan de cerca, tiene sus propias muñecas Disney del estilo Barbie. Pero la Barbie en sí…

Segundo: la estructura de la propia exposición está montada para adultos y no para niños. Esto te hace pensar que la exposición no está pensada para niños, que los padres (o más bien las madres) los llevemos es otra cosa, pero no es para niños. Las Barbies se sitúan en tres salas en grandes vitrinas bastante altas que hacen que los niños ni siquiera las vean bien. Además de que el hecho de ver decenas de muñecas por vitrina, colocadas por décadas o temáticas pues a los niños no les da ni fu ni fa.


De hecho, como os comentaba, nos apuntamos al taller de la exposición. La visita a la exposición en sí es gratuita, pero el taller cuesta 5 euros por cada persona (pagan los niños y también los adultos) y es imprescindible que al menos haya un adulto acompañando a los niños. Por si a alguien le interesa, podéis encontrar toda la información aquí. Avisaros, eso sí, que las plazas son limitadas y que además cuando yo llamé estaba prácticamente todo reservado casi hasta el final de la exposición. Pero también es verdad que me apuntaron en lista de espera y el primer viernes me llamaron para ver si quería acudir ese sábado puesto que tenían plazas libres.

En realidad, aunque se plantea como un taller infantil, la realidad es que primero se realiza la visita a la exposición (de aproximadamente una hora de duración) y después se desarrolla el taller de manualidades como tal. La visita a la exposición, al menos a mi hija, se hizo un poco larga. Un sábado por la tarde hay demasiada gente (no en la visita guiada en sí, sino en general en la exposición), por lo que resulta bastante agobiante. Además, lo que ya os contaba antes, entre que nuestros hijos no saben muy bien quién es Barbie ni tampoco les interesa, además de que no pueden ni ver algunas de las muñecas porque están situadas muy altas para ellos, pues hace que no conecten con la visita, o al menos esa fue mi sensación. Es cierto que el guía de Mirarte (quienes realizan visita y taller) fue en todo momento muy atento, explicaba bien las cosas e incluso hicieron algún truquillo como decirle a las niñas (eran todo niñas, así que a partir de aquí hablaré en femenino) que buscasen determinadas muñecas. A nosotros los adultos nos puede hacer gracia ver la Barbie inspirada en Jackie Kennedy pero una niña de cinco o seis años ni le interesa quién fue Jackie Kennedy ni lo sabe. Lo mismo sobre la evolución de la Barbie ligada a las diferentes tendencias en moda.
 
Es cierto que la segunda parte de la exposición, la dedicada a personajes famosos y sobre todo a actrices de cine, es espectacular. Fue la parte que más me gustó, la dedicada a figuras como Marilyn Monroe, Liz Taylor o mi adorada Audrey Hepburn, que además tiene su propio espacio con varias muñecas que representan algunas de sus películas más famosas: Desayuno con diamantes, Mayfair Lady, o Vacaciones en Roma y sobre todo Sabrina, que es mi preferida. Aunque reconozco que Liz Taylor caracterizada como Cleopatra, al menos para mí, fue la mejor pieza de toda la exposición. Sin embargo, lo mismo, las niñas no saben de películas clásicas y tampoco conectaron con esta parte de la exposición.


Sin embargo, el taller sí que fue todo un éxito. Yo tengo una hija a quien le chiflan las manualidades, y aquí le plantearon hacer una habitación con una muñeca que representase lo que quería ser de mayor. Se supone que el slogan de Barbie es que puedes llegar a ser lo que quieras y éste era precisamente el hilo conductor del taller. Nos dieron una caja de cartón montable, papeles, celo, tijeras, pegamento, rotuladores y plastilina. La imaginación hacía el resto. Las niñas disfrutaron mucho representando una estancia en la que aparecían ellas con su yo de mayor. La mía no tenía nada claro que quería ser de mayor (angelito, con 5 años casi nadie lo sabe) y terminó haciendo una manualidad de bailarina, que ya que le gusta tanto bailar, ella tan contenta. Éste fue el resultado.


En definitiva, mis conclusiones sobre este sábado Barbie son las siguientes:

No es una exposición para niñas, si las quieres llevar fenomenal, pero probablemente no tengan feeling con Barbie y menos con la exposición.

El taller resulta divertido, seguro que lo pasarán bien si, como en nuestro caso, son amantes de las manualidades.

La exposición en sí está bien y es gratuita, pero los fines de semana por la tarde se forman unas colas enormes, mejor si vais en otro momento. Y lo dicho, mucho mejor para las niñas que hoy somos mujeres y que en su día jugamos con Barbies. 


VIERNES VITALES 59: HOY PUEDE SER UN GRAN DÍA, O CÓMO DARLE LA VUELTA A LOS REVESES

Cambiar de planes a veces está bien. Es un ejercicio de adaptación porque lo que tenías pensado no ha sucedido y, de pronto, tienes que echar mano de tu imaginación e innovación para salvar una situación. Muchas veces cuando algo no sale como lo planeábamos, nos frustramos. En seguida nos sentimos mal, nos enfadamos con nosotros mismos y con el mundo y en medio de esos momentos nos lo ponemos aún más difíciles y somos más infelices.

¿Por qué? Porque un gran agujero de la tradicional educación que casi todos los españoles hemos recibido es precisamente ése. No estamos preparados para los reveses y cuando suceden casi siempre actuamos de una manera que está lejos de ser la mejor posible. Es cierto que en determinados momentos reaccionamos, buscamos soluciones y salimos del paso (porque eso sí, en lo de buscarnos la vida sí que solemos estar educados). Pero lo cierto es que lo hacemos con frustración, rabia, impotencia, enfado… y que si aprendemos lo hacemos a golpes y no desde una actitud positiva y fijándonos en el reto superado.

Esta pequeña reflexión viene de algo que he visto esta semana, uno de esos momentos inspiradores que te dan para pensar un poquito más allá, o un poquito más profundamente. Pero lo cierto es que este viernes vital no tengo mucho tiempo de explayarme en vicisitudes filosóficas que nunca llegan a ninguna parte. Pero sí me gustaría hacer un pequeño post de viernes vital sobre ello. Para eso, me voy a centrar en un revés que no va mucho más allá: simplemente un viaje que habías planeado y que no sale. Genera frustración prácticamente de manera inmediata, porque se supone que es un plan que llevas meses pensando, habías hecho la reserva, te habías informado sobre el destino, tenías claro que querías visitar éste y aquél lugar, hacer determinadas actividades o comer en aquel restaurante del que te habían hablado. Y de pronto: todo al traste. Si encima el viaje coincide con una fecha irremplazable (un puente, tu semana de vacaciones que no puedes cambiar etc.), muchas veces te paralizas y terminas quedándote en casa enfurruñado y lamentándote de esa maldita suerte aciaga que tienes.

Pues bien, ¿ése es el único viaje que puedes hacer?, ¿por qué no explorar más opciones? Quizá termines encontrando un plan alternativo que igual pueda gustarte más. Si te ofuscas y te sitúas en esa sensación de nada será igual, da lo mismo lo que haga, en realidad si no voy allí no me va a gustar… pues lo cierto es que hagas lo que hagas (o lo que no hagas), dará igual porque tú mismo te estás cerrando a otras posibilidades. Pero a veces, aunque pretendías ir a Nueva York y ese viaje seguirá estando entre tu lista de futuribles imprescindibles, es posible que más adelante le llegue su momento. Y que, si mientras, terminas en las Rías Bajas, o explorando el Valle del Jerte (por poner un ejemplo), es cierto que en muchas cosas no tendrá nada que ver, pero en otras, tendrá mucho que aportarte y con lo que poder sorprenderte. Si te quedas ahí, enfurruñado, lamentándote de tu (mala) suerte y lamiéndote las heridas, serás más infeliz. Y lo que es peor, no habrás hecho nada por intentar cambiarlo, por aprovechar esos días, por darle la oportunidad a la vida de que pueda sorprenderte.


Pongamos que has cancelado el viaje porque no tienes dinero o simplemente ahora no te viene bien gastarse ese importe. Se ha roto la lavadora, has tenido que llevar el coche al taller, te has acordado de que el mes que viene te toca pagar aquella factura pendiente… Vale, has decidido que no es el momento y que tienes que ahorrar. Pues bien, tampoco se acaba el mundo. Puedes escaparte a pasar el día a un sitio cercano a tu casa, ir y volver y hacer algo diferente. O si no, ¿por qué no explorar tu ciudad? Quizá haya un plan de ésos que en realidad siempre quisiste hacer y que nunca has encontrado la fecha. ¿Y si es ahora? O aunque te venga fatal gastarte dinero y no tengas un euro disponible, quizá puedas darte un caprichillo. No será gastarte miles de euros en el viaje de tu vida, pero igual sí puedes gastarte 50 en ese restaurante al que le tienes echado el ojo desde hace años, ¿por qué no?


La vida está hecha de pequeños momentos y la actitud que pongamos ante ellos es determinante. Deja de lloriquear y de lamerte las heridas, sal ahí y disfruta de la vida, que al fin y al cabo es lo único que tienes. 

MIS TRUCOS DE AHORRO 2: INTERNET. CÓDIGOS DESCUENTO Y PROVEEDORES

Continúo con otro post sobre mis trucos de ahorro. En internet hay un montón de trucos de ahorro y sin embargo, cuando hacemos una compra en la web, a menudo se nos olvidan. Hoy comparto con vosotros un par de ellos.

Códigos descuento o promocionales

Se trata de un truco sencillísimo: utilizar códigos descuento. No podría calcular cuánto me ahorro al año en ello, pero lo cierto es que si aprovechas las ofertas de internet y te molestas en buscar códigos descuento cuando haces una compra, puedes llegar a ahorrarte mucho. A menudo, cuando tienes que validar un carrito o finalizar una compra a través de una página web, justo antes de introducir los datos de pago, aparece normalmente una casilla para introducir un código descuento o código promocional.

En algunas páginas tipo Amazon o Iberia este código sólo se refiere a algún código específico que hayas recibido por email como cliente (un código absolutamente personal) o un código que se refiera a algún vale promocional o regalo. Sin embargo, en la mayoría de las páginas web se aceptan códigos descuento que circulan de manera libre por internet y que, por tanto, puede utilizarlos cualquiera. Estás en internet y vas a hacer una compra, ¿por qué no inviertes apenas unos minutos en abrir el gran oráculo que todo lo sabe y buscas código promocional o código descuento + el nombre de la marca o tienda en la que quieres comprar?

Resulta frecuente encontrar códigos con un porcentaje de descuento, que normalmente es del 5 o el 10%, aunque a veces te puede sorprender encontrar un 20 ó un 25%. Puede que a priori no parezca mucho, pero si haces una compra pongamos de 50 euros y consigues ahorrar entre 2 y 5 euros, bienvenido sea. Si es más, pues mejor aún. Sobre todo, lo que yo siempre pienso es que ese pequeño gesto hace que ahorres X euros que de otro modo hubieses pagado exactamente por el mismo producto y el mismo servicio, ¿por qué pagarlos si te los puedes ahorrar simplemente con un código promocional de fácil acceso?  También es habitual encontrar un código con gastos de envío gratis. Los gastos de envío oscilan entre los 3 y los 7 euros normalmente, por lo que también es un buen ahorro.

Normalmente estos códigos los encuentras en internet, pero en otras ocasiones son códigos que podrás encontrar de manera física, en talonarios de cupones o pidiéndolos directamente en las tiendas físicas. Por ejemplo, en la Tienda Disney disponen de unas tarjetas con un código único (no lo encontrarás en internet y es de un solo uso) que te servirá para tener gastos de envío gratis. En los talonarios de descuentos también hay muchas veces ofertas interesantes.



¿Has mirado en varios proveedores?

Otra de las cosas que frecuentemente hago es mirar en varios proveedores a la hora de comprar un producto. Lo que se conoce comúnmente como comparar. Muy frecuentemente, cuando vas a comprar un mismo producto, el precio difiere y a veces lo hace mucho más de lo que puedas imaginar. El producto es exactamente el mismo (no estoy hablando de que compares entre diferentes calidades o marcas, sino un mismo producto específico) y sin embargo el precio puede diferir en porcentajes de lo más diverso, desde un 10 a un 50% fácilmente. ¿Por qué no molestarte en buscar y ver diferentes posibilidades?

A este respecto, creo que merece la pena hablar del caso de Amazon. Es habitual que puedas llegar a encontrar más barato un producto en Amazon que en otro proveedor normalmente, aunque no siempre sucede. Sin embargo, los descuentos en Amazon van y vienen y cambian por días. Pongamos que queremos comprar una serie de televisión por ejemplo, yo he llegado a comprar productos de este tipo con un descuento de más del 60%. De hecho, el truco está en seleccionar el producto y dejarlo en tu lista de deseos. Tendrás que entrar periódicamente y verás cómo va cambiando de precio. Cuando lo hace, en la lista de deseos aparece el porcentaje de descuento respecto al día que lo incluiste en la lista. Si es al revés y el precio ha subido, no te lo dirán. A este respecto, si eres cliente habitual de una web y realizas varios pedidos al año, seguro que te merece sacarte el servicio Premium, que por una cuota anual incluirá todos los envíos gratuitos. Yo tengo claro en que webs me compensa y en las que me ahorro mucho dinero y en cuáles no. Haz los cálculos en tu caso concreto.

Otro ejemplo es el de los vuelos operados por varias compañías, lo que se conoce como código compartido. Es algo que no hace casi nadie, pero yo he llegado a ahorrar más de 150 euros en unos vuelos para el verano mirando sencillamente el mismo vuelo con las compañías que lo operan. De hecho, el vuelo era de Iberia pero curiosamente sacándolo con British Airways, con quien tienen código compartido, salía bastante más barato. Parece una tontería pero es exactamente el mismo vuelo, ¿de verdad quieres pagar más? Moléstate en buscar y mirar.


¿Cuánto puedo ahorrar en un año con estos pequeños trucos de ahorro? Pues es bastante variable a decir verdad. Pongamos que un servicio Premium te cuesta unos 20 euros al año y cada envío unos 4 o 5. Si haces 10 o 12 pedidos al año estarás ahorrando fácilmente 20 o 30 euros. Depende de cada uno. En mi caso creo que sólo con Amazon probablemente se acerque más a los 40. Con los vuelos de British Airways he ahorrado unos 150 euros este año. Con los códigos promocionales y de descuento, así haciendo un cálculo general es fácil ahorrarse unos 100 euros o más cada año. Estamos otra vez en unos 300 euros ahorrados de manera sencilla, que si lo sumamos a lo que ahorro con las tarjetas de puntos ya son 600. No está mal, ¿no?


Otro día os hablaré de aprovechar ofertas y promociones específicas como el Black Friday, las rebajas, los días sin IVA etc.

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MANUALIDADES CON NIÑOS: CORONA DE TIGRE CON GOMA EVA


Finde lluvioso, finde de planes en casa. Y entre ellos, no pueden faltar las manualidades. Mi hija, a quien le encantan, llevaba semanas pidiendo que hiciésemos algún hand made, pero yo no me sentía especialmente inspirada. Sin embargo, el viernes mi amiga Ana me regaló unas hojas de goma Eva que le habían sobrado del caranaval. El destino cruzaba en camino uno de los elementos indispensables para un rato divertido de los conocidos como do it your self (el hazlo tú mismo de toda la vida), el handme o las manualidades de toda la vida, estaba claro que quería decir algo. 

Pues bien busqué inspiración en Internet y la encontré: hacer una corona de animal facilita.  Algo que hubiese venido bien en carnaval, pero que si lo hacemos después en una tarde de lluvia (y así nos entretenemos un rato sin depender de tele o tablet), pues tampoco viene mal. Os adelanto que en realidad hicimos dos en dos días diferentes. Básicamente porque a mi me hacía especial gracia el tigre, pero era un modelo difícil para Henar, así que el primer día hicimos el tigre y el segundo una corona de Pato el de Pocoyo,  que era muy sencillo y en el que Henar pudo participar mucho más y hacerla entera o casi. Ya os haré el post sobre ella más adelante. Pero hoy toca el tigre.


Ahí veis la inspiración de Internet, que imprimí y la llevé a casa. No se trataba de hacer algo perfecto, sino simplemente bonito y cuco, pero que no fuese perfecto porque lo Hand made nunca lo es. De hecho, soy de las que piensan que gran parte de su magia reside precisamente en eso, en que no sea perfecto, incluso que se note que está hecho a mano, eso sí,  con todo el cariño.


Dibujo a mano alzada en un papel, luego repasé los bordes con un rotulador negro, la recorté y ya teníamos la plantilla. Con ella, simplemente marcar el borde sobre goma Eva y a recortar la cabeza del animal, en este caso del tigre. Luego, tan sólo se trata de ir añadiendo los detalles. Puedes hacer plantillas de algunas partes simplemente calcando algunos de los detalles en un folio y recortando. De todas formas, yo tampoco fui muy profesional en esto, como siempre, seguí haciéndolo a ojo, pero tengo la sensación de que al final no quedó mal del todo, y desde luego pasamos un buen rato, que era de lo que se trataba.


Los materiales son muy sencillos: goma Eva, tijeras, cola, rotulador negro, lapiz y goma y un par de folios. Facilito y casi todo lo tendrás por casa. De hecho, como mi amiga me regaló unas cuantas hojas de goma Eva de colores diferentes, lo que hice fue buscar la inspiración en internet en modelos que pudiesen encajar con estos colores. 

Después de que hayas pegado todas las partes, déjalas secar un buen rato. Y un tiempo después coloca la parte de corona. Para que se pegue bien puedes utilizar un buen pegamento, aunque en nuestro caso tiramos de cola, que era lo que teníamos,  y, sorprendentemente, si lo dejas secar bien durante el tiempo suficiente, la verdad es que pega francamente bien y no se desmonta, puedes estar tranquilo. Pero eso sí, para que se pegase bien la tira de la corona, utilizamos el truco de dejarlas secar presionando con pinzas de la ropa.


Por cierto, estas coronas las podéis hacer en goma Eva o en otros materiales como fieltro o simplemente cartulina, incluso cartones y la puedes pintar. Échale imaginación y disfruta, que para eso precisamente están este tipo de manulidades, para pasar un buen rato en familia. Os confieso que, aunque en ocasiones no me apetece nada hacer manualidades, cuando las hago me lo paso francamente bien. Es un ejercicio de Mindfulness en estado puro. Ir pegando cada una de las rayas de este tigre exigía concentración, un ejercicio estupendo que hace que tengas todos los sentidos puestos en ello y te olvides del mundanal ruido. Además, Henar y yo nos lo pasamos fenomenal y está tan contenta con sus dos nuevas coronas. 



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