MADRID CON NIÑOS 33: FAMILY LAND MARKET

El pasado fin de semana se celebró en la Estación de Chamartín el Family Land Market, según su propia definición, la feria de entretenimiento familiar. Me sorprende porque nunca había oído ni leído nada sobre ella, y eso que tengo el radar en modo on para este tipo de eventos (con una inquieta niña de 5 años en casa no es para menos). Esta vez me enteré de casualidad y eso que no era la primera edición precisamente. Además, el hecho de que se celebre en Chamartín, por proximidad geográfica, me venía francamente bien. Así que dicho y hecho, el sábado por la tarde nos fuimos a ver qué nos ofrecía este evento familiar. 

Cuestiones organizativas previas: las entradas se pueden adquirir en la propia feria y costaban 2 euros por persona. Existía la posibilidad de comprarlas por Internet (que fue lo que yo hice), en cuyo caso el coste era menor, de 1 euro cada uno. Eso sí, en internet debes elegir el día en el que quieres ir (sábado o domingo) y la entrada te servirá sólo para ese día, por lo que no vale que cambies de opinión sobre la marcha.

Esta feria se celebra en el ático de la Estación de Chamartín, donde hace años se celebraba también el Nómada Market (antes de que la trasladasen al Mercado de la Cebada). No es un lugar muy grande, pero la verdad es que para este tipo de eventos está muy bien. En esta ocasión, en el Family Market existía una zona de tiendas (indispensable en cualquier feria o mercado), una zona de ocio con hinchables, otra de discoteca para peques y zona de comida y en uno de los extremos una fantástica granja. Sí, como lo leéis, ¡una granja!


Ni qué decir que eso de las granjas en Madrid está muy de moda. Resulta curioso porque yo me pasé mis veranos entre un pueblo en Asturias y otro en Segovia, por lo que ver una gallina o una cabra no me impacta en absoluto. Mi hija también va al pueblo de vez en cuando y ve este tipo de animales, pero está claro que hay niños en Madrid que no han visto una oveja fuera de este tipo de granja-escuela o granja itinerante. 


En este caso, la granja itinerante traía consigo animales de lo más pintoresco. Había clásicos como ovejas, cabras, conejos, pollitos… y otros más curiosos como tortugas, una chinchilla e incluso un cerdo vietnamita. A mi hija le gustaron todos, pero el cerdo vietnamita fue sin duda la estrella de la fiesta. Le encantó, era de lo más achuchable, un cachorro que aún no había cumplido un año, y allí estaban todos los niños encantados con él. 


He de decir que a mí también me gustó mucho la granja. Estaba muy bien organizada, las dos chicas que guiaban a los asistentes eran muy majas, pero además Nuria, la que nos acompañó a nosotros, era muy cariñosa con los niños. Los animales se notaba perfectamente que estaban muy habituados a ver niños y personas, se portaban fenomenal, se dejaban tocar... y además nos dejaron meternos en sus cubículos y estar con ellos. Me pareció una experiencia estupenda porque, aunque Henar ha estado varias veces en la granja, e incluso llevaron una itinerante a su guardería, lo cierto es que yo nunca había ido a ninguna y me gustó la experiencia. 

La visita a la granja era uno de los talleres de la feria. De hecho, había muchos más: desde pintar tu camiseta a decorar galletas, hacer pasta fresca o decoupage. El precio de los talleres oscilaba entre los 3 euros de la granja y los 6 euros el más caro. Personalmente, creo que la granja por 3 euros era una actividad sencillamente genial. 

Pero no sólo de granja vive el niño (en nuestro caso la niña), vive de pasárselo bomba saltando y desfogando. En concreto, había dos hinchables: uno gratuito y otro con entradas a 3 euros. Hacían las delicias de los niños. Henar se subió cuatro o cinco veces en el castillo, que era gratis, incluso se encontró a un compañero del cole y se lo pasaron fenomenal. 

Eso sí, a mi hija dadle música. En una feria como ésta no podía faltar además una zona de discoteca infantil, y con lo farandulera que me ha salido mi peque, por supuesto no dudó ni un momento en subirse al escenario desde el minuto uno. 

No podía faltar además una zona de discoteca infantil, y mi hija, con lo farandulera que me ha salido, por supuesto no dudó ni un momento en subirse al escenario desde el minuto uno. Una imagen vale más que mil palabras. 


Al lado se encontraba la zona de comida, así que mientras los niños disfrutaban de la fiesta, los papás y mamás podíamos tomarnos un cafetito. 

Pero la traca final vino con la visita de Pocoyo. Los niños estuvieron encantados de bailar con él, hacerse fotos y seguir la fiesta en su discoteca particular. 



 En resumen, nos gustó mucho el Family Land Market. A partir de ahora, estaré atenta a nuevas ediciones, porque entretiene muy bien una tarde de fin de semana. En nuestro caso, al final estuvimos allí unas tres horas y media, porque cuando nos íbamos a ir, Henar encontró a un compi de su clase y nos quedamos una hora más. Pero para ser sinceros, fue divertido y estuvo bien. Entre la actividad de la granja, los tres o cuatro ratos bailando, los cuatro o cinco ratos saltando en el hinchable y la merienda, se nos pasó bien el tiempo. 

Recomendación final: yo diría que esta feria está bien para niños desde 3 a 4 años a 8 ó 9. Los talleres duraban entre media hora y una hora, eso sí, quizá estaban muy orientados al universo niña, porque si te fijabas, todas eran niñas las que estaban cocinando, pintando etc. Un niño de 8 ó 9 años probablemente se aburriría. 

Este tipo de ferias y mercados están muy bien como plan de niños en Madrid. Apuntadlo, igual alguna vez os animáis a ir y disfrutar la experiencia. 

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2 comentarios:

  1. Tuvo que estar genial. Pena que por aquí no se hagan estas actividades.
    Besotes!!!

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  2. Sí, fue divertido. Reconozco que las tres horas y media se me hicieron largas, con dos hubiese estado fenomenal. Pero los niños se lo pasaron bomba, que es lo que de verdad importa.

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