VIERNES VITALES 61: NO SEAS ESCLAVO DE TUS GASTOS (NI DE TUS INGRESOS)

Llevo un par de semanas con parón inspiracional. Y como las musas me habían abandonado, los Viernes Vitales se habían esfumado. Pero esta semana he vuelto a recibir el flechazo de la inspiración sobre algo que leí en algún lugar y que me ha hecho reflexionar un poquito, así que aquí me lanzo con el viernes vital de hoy.

Hace algún tiempo, os escribía un viernes vital que titulaba: Regálate eso que te hace feliz y hoy voy a escribir un texto que, a priori, podrá parecer contradictorio, pero no lo es en realidad. Tenéis enlazado el artículo, por si alguien siente curiosidad o simplemente desea releerlo. En resumen, lo que decía entonces era que vivíamos con demasiadas cosas (no necesitamos en realidad ni una décima parte, por poner un porcentaje, de lo que tenemos) pero, a veces, hay caprichillos o cosas que es cierto que no necesitamos, pero que nos hacen felices. Y sólo por esa felicidad (llámese sonrisa que te arrancan cuando las ves, las usas, te las pones etc.) bien merece la pena comprarlas. Es cierto que tampoco dura eternamente, porque por mucho que adores tu vestido nuevo, llegará un día en el que te cansarás de él o lo dejarás olvidado en un armario. Cuestión de tiempo.

Desde hace ya bastante, intento reducir mis pertenencias, comprar menos, ahorrar más, invertir… y así dar valor a las cosas que tienen valor para mí y no llenar mi mundo de trastos. Sin embargo, eso no quiere decir, en modo alguno, que haya dejado de consumir. Sigo comprando, pero me planteo antes si lo necesito, si lo quiero, si me hace feliz. Pero, como os decía al principio, esta semana he leído un texto sobre el consumo que me ha inspirado a pensar un poquito. Hay muchísimas cosas que se cruzan en nuestra vida y nos gustan. Son como pequeñas chucherías, la mayoría de las veces absolutamente momentáneas. Ese bolso que ves en un escaparate y del que te enamoras, la necesidad vital de comprarte ya el último libro que tu escritor favorito acaba de publicar, o cualquier cosa que ves en una web y te entra por los ojos (sin darte cuenta lo habrás pagado con tu tarjeta y lo recibirás dentro de unos días. Bien, la mayoría de ellos, desengañémonos, no nos dan felicidad, nos dan un subidón momentáneo, nada duradero. Esa sensación de satisfacción con ese objeto nuevo volará antes o después.

El problema viene que cuanto más tenemos y más cosas vamos acumulando a nuestro alrededor, ocurren dos factores.

El primero: crecen nuestras expectativas. No puede ser que tenga sólo un bolso, necesito primero dos, uno para invierno y otro para verano; no, un par de ellos para cada estación (ya son 8); mejor uno de cada color de veinticinco colores diferentes, y luego que sean de verano y de invierno, y de primavera, y para salir de noche, y para irme de viaje… Probablemente termines teniendo un armario lleno de bolsos que no usas. Utilizo el ejemplo de los bolsos porque normalmente las mujeres tenemos decenas de ellos. Y no, normalmente no los usamos. Lo cierto es que algo que no tenías (y que no necesitabas) se convierte en imprescindible en tu vida y no sólo quieres uno, sino veinticinco. Sin ello, no serás feliz. Que para eso trabajas, para eso ter levantas tan pronto, para eso aguantas todo lo que aguantas…


El segundo: crecen tus necesidades. Las necesidades, de facto, se multiplican. Primero está el hecho de que tener veinticinco bolsos se hace absolutamente necesario, pero es que, además, en algún sitio tendrás que meterlos. Para ello necesitas un armario mayor, una casa mayor, un coche mejor para ir hasta tu casa mayor y más lejos… En definitiva, necesitas más dinero para gastar y mantener tus necesidades. Vale, en este caso los bolsos no son el mejor ejemplo, pero seguro que os hacéis una idea sobre por dónde voy. El caso es que empiezas necesitando un bolso mejor y terminas necesitando toda una vida ¿mejor?, no: una vida más cara. Para ello necesitas cobrar más, cambiar de trabajo, trabajar más horas… Y es súper importante todo ello, porque necesitas más y más… y volvemos a lo de antes: para eso trabajas, para eso te levantas tan pronto, para eso aguantas, para eso estás tan cansada…


¿De verdad? ¡Anda ya! Cuando sales de la ruleta del ratón del consumo te das cuenta de lo gilipollas que has sido (y que sigues siendo). Trabajar más horas para ganar más dinero no tiene sentido. Lo que tiene sentido es la vida que estás dejando pasar mientras pagas y pagas y sigues pagando. Intenta trabajar en algo que te guste, las horas que puedas (agradecerás mucho tener tiempo para ti) y antes de comprar el enésimo bolso, la enésima camiseta piensa si lo necesitas. Más aún, dale la vuelta a tu armario. Anda, que tienes una camiseta igual y ni te acordabas de ella, ¿curioso no?



No dejes que tu tren de vida te consuma, que te obligue a trabajar más horas si no quieres. No puede ser que necesites cobrar más para consumir. Reduce tu consumo, ahorra, vive, experimenta, invierte… algo que tenga un buen propósito detrás, que verdaderamente merezca la pena. No te hagas esclavo de tus gastos y tus ingresos. Piénsatelo. No puede ser que tengas que vivir peor y trabajar más y más horas por acumular, tener más cosas, pagar deudas. No, lo importante es vivir, tener relaciones, experiencias, compartir, salir a la calle y disfrutar. Eso es lo que importa, no tener un armario lleno de bolsos. Reflexiona un poco y mira a ver si puedes aplicarlo en tu vida diaria, quizá te sorprendas.

5 comentarios:

  1. Totalmente de acuerdo.
    Besotes!!!

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  2. Interesante, aunque yo ya lo aplico, cada vez necesito menos, hace mucho que invierto en experiencias, viajes, comidas con amigos, una obra de teatro, un concierto. Yo prefiero más calidad de vida y tiempo de ocio/descanso a más dinero, por eso por ejemplo no doy clases por la tarde en el insti, no quiero cargos en el insti, y cuando pase algún tiempo tengo la intención de pedirme una excedencia o una reducción de jornada, je je. Un abrazo.

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  3. Me alegro mucho de leerte Esther! Y no me cabe duda de que lo aplicas, las cosas verdaderamente importantes en la vida tú y yo sabemos que no tienen muchos ceros detrás, sino mucho cariño y ganas de ponerle pasión a la vida :)

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  4. Hay un comentario por ahí que dice "recuerda cuanto tiempo te cuesta su sueldo" o algo así... Yo últimamente intento tener esto muy presente.
    Un abrazo!

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  5. Desde luego, yo muchas veces cuando compro cualquier tontería pienso: para esto me he tenido que pasar cuatro horas en la oficina, ¿realmente merece la pena? Hay que tenerlo presente, Ali EB ;)

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