COSAS DE NIÑOS: CONVERSACIONES EN EL TELEFÉRICO

Hoy quiero hacer un post muy personal, una pequeña reflexión escrita. Normalmente, suelo buscar muchos planes para mi hija los fines de semana, pero la verdad es que la semana pasada estaba un poco vaguilla y me llegó el finde casi sin enterarme, y sin planes. La vida me recordó entonces que la felicidad está en las pequeñas cosas, en los pequeños momentos, que muchas veces no conllevan grandes planes, sino pararte a ver y sentir.

Ayer, domingo por la tarde decidí llevar a Henar al Teleférico. Es un plan recurrente en nuestras vidas y que no necesita ser pensado previamente. Como tenemos el Pase Anual e incluye el paseo en Teleférico, pues simplemente cuando nos apetece vamos y ya está. No fue ayer el mejor día precisamente para ello, ya que tuvieron dos averías y sufrimos una cola de una hora, pero aún así, mereció la pena y nos lo pasamos fenomenal.


El caso es que, Henar, que está aprendiendo a leer, suele ponerse a declamar en voz alta cada cartel con el que se topa. Y aquí viene la primera anécdota de la tarde.

 Mamá, en ese cartel pone que está prohibido fumar.
¿Y tú sabes lo que es fumar?
Sí, es coger un palito, soplar y que salga fuego y humo para fuera.

Pero esperad, que la anécdota no se queda aquí.

Yo le digo: Ese palito se llama cigarrillo.
A lo que replica: ¡O Pipa!

Pipa me lo paso yo con ella y sus ocurrencias.


Una de nuestras actividades favoritas cuando sobrevolamos el cielo de Madrid en una de sus cabinas es buscar conejos en la Casa de Campo. Os sorprenderá, pero, si os fijáis, encontraréis un montón de conejos, especialmente a media tarde. Hay una zona que está plagada de agujeros que no son ni más ni menos que sus madrigueras, y es frecuente verlos ahí, a la puerta de su casita, o pegando botes para aquí y para allá. Ayer estuvimos de suerte porque vimos cuatro.

Y aquí viene la segunda anécdota.

Mamá, el conejo es mi segundo animal favorito.
¿Ah sí?
Sí, primero el perro y luego el conejo. No, espera es el tercero. El que más me gusta de todos es el unicornio.
Pero si tú nunca has visto un unicornio. (Lo de que no existen ya lo obviamos).
Y qué, pero me encantan.

No me digáis que la vida no tiene pequeños momentos maravillosos. Y escribo este post para que no se me olvide esta conversación con mi hija y esos momentos tranquilos e intensos con ella, en los que, a veces, como ayer, termino llorando de risa.


10 comentarios:

  1. jajaja... qué graciosa tu nena. No sabía lo de los conejos en mi querida Casa de Campo, lo que si recuerdo son las ardillas. Besos

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  2. Si, está graciosísima, se le ocurre cada cosa...

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  3. Qué graciosa! Si es que en estás edades se disfruta tanto de sus ocurrencias.
    Besotes!!!

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  4. Esos momentos son impagables, para ella y para ti.
    Besos.

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  5. Son la pera jajaja
    El teleférico es un plan que nos gusta mucho también, lo tengo en la lista de mis favoritos d este mes pero no sabía lo de los conejos. Para la próxima nos fijamos :D

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  6. La verdad es que sí, Margari, es genial!

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  7. Sí, son regalos de la vida, Tracy :)

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  8. Pues sí, fíjate, Bego, porque sobre todo por la tarde en la zona de la Casa de Campo hay un montón.

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  9. Ains, a mi estos post sobre las pequeñas alegrías de lo cotidiano me hacen sonreir.
    Gracias por compartirlo, un besote!

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