MIS TRUCOS DE AHORRO 6: OPCIONES MÁS BARATAS DE OCIO

Si cualquiera de nosotros cogemos nuestro presupuesto (personal o familiar) y al apartado de ingresos le vamos quitando gastos de la casa, gastos de alimentación, seguros, transporte, deudas, imprevistos… al final, con nuestros más y nuestros menos, nos encontraremos con que el saldo disponible para otras cosas es limitado. Dentro de ese saldo en ocasiones demasiado residual, no debemos de olvidar incluir el ahorro. Pero lo cierto es que dentro de ese saldo se encuentran las partidas de gastos sobre cosas no absolutamente necesarias, y entre ellas, nuestro ocio.

Soy consciente de que el apartado ocio como algo necesario o innecesario daría para un debate completo. Ocio, cultura, esparcimiento, viajes… muchos pensamos que son necesarios. No es cuestión de vida o muerte (si no comes, te mueres, mientras que si no vas al cine podrás seguir viviendo), pero lo cierto es que sí es necesario para el alma, nuestro yo interior o incluso nuestro yo físico (seguro que todos sabréis entender por dónde voy). Lo que es cierto es que en ocio también se nos van bastantes recursos económicos a lo largo de un año, así que merece la pena analizar en qué nos gastamos el dinero, cuánto y de qué manera.


Haz un presupuesto de gastos de ocio

Es curioso, pero es algo que pocas personas suelen hacer. Un presupuesto anual de cualquier partida te permite ser realmente consciente de todo lo que gastas o inviertes en ella y además saber cuál es el peso de esa partida en porcentaje en el total de tus gastos. ¿Sabes cuánto gastas en cine?, ¿o en comer fuera?, ¿en salir de copas? Probablemente no. Pues bien, coge papel y boli, o un Excel si lo prefieres, y haz las cuentas. Lo idóneo sería ir haciéndolo cada semana o en su defecto cada mes. Pero si no lo has hecho hasta ahora y quieres estimar por ejemplo cuánto te has gastado desde que empezó este año, tira de agenda o de memoria y empieza a apuntar cuántas veces has salido a comer o cenar fuera, cuánto te has gastado aproximadamente cada vez, cuántos cafés, meriendas, vermuts o visitas a bares has hecho. Lo mismo con las entradas de cine, teatro, conciertos, espectáculos de diverso tipo… Revisa tu ocio y sigue poniéndole líneas: ¿has hecho excursiones?, ¿has visitado museos o exposiciones?, ¿te has apuntado a talleres o eventos? Podrás sumar los gastos de cada cosa, quizá el transporte extra para ir hasta allí o gastos asociados a esa actividad. Por ejemplo, si me gusta esquiar y me he comprado o he alquilado una equipación de esquí, el importe abonado por ella debe ir a ocio.


Revisa tu presupuesto, ¿podrías haber ahorrado algo haciendo lo mismo?

Te adelanto que la respuesta es: seguro que sí. Y ojo, que sólo estoy diciendo que revises y que calcules, no he llegado a decir que elimines cosas de la lista, sino que pienses si podrías haber hecho lo mismo pero ahorrándote algo. Me refiero por ejemplo a las entradas de cine que podrías haber conseguido más baratas mediante cupones o simplemente yendo el día del espectador, a las entradas de espectáculos que puedes conseguir con descuento por internet, a aquel taxi que cogiste y que no habría sido necesario si te hubieses organizado y hubieses salido 15 minutos antes de casa, el billete de tren que te habría salido mucho más barato si no lo hubieses dejado para última hora o a la equipación del hobby X que has comprado y que podrías haber conseguido a través de segunda mano y con la que te habrías ahorrado un dinero.

Después de hacer estos dos ejercicios (mucho mejor si lo haces durante un espacio largo de tiempo, porque el impacto es mayor), probablemente te habrás llevado dos sorpresas: te gastas más de lo que pensabas en esta partida y te podrías ahorrar también más de lo que pensabas, simplemente organizándote mejor o estando más pendiente de trucos como tarjetas de puntos, códigos descuento por internet o promociones (si te interesa más este tema, puedes leerlo aquí y aquí).


Aquí, como en casi todo en la vida, lo de planificar, organizarte y hacer las cosas con tiempo suele tener premio, porque te permite ahorrar. También es cierto que a veces, a última hora aparecen promociones u ofertas de última hora que puedes aprovechar. Pero una cosa no impide la otra. Puedes planificar y también aprovechar promociones de última hora.



¿Podrías haber sustituido algunas cosas por otras más baratas o gratis?

Es el siguiente paso natural. Es cierto que hay veces que vas al cine, no te gusta la película y piensas ¿para qué habré venido yo a ver esto? Pero la mayor parte de las veces eso no lo podías saber previamente. Sin embargo, muchas veces nos dejamos “empujar” a planes que en realidad no nos interesan. Seguro que has ido muchas veces a ver espectáculos que no te apetecían, o saliste a tomar unas cañas cuando preferías quedarte en casa. En esta revisión, lo único que me gustaría que pensases es en eliminar de la lista las cosas que no te hacían ilusión previamente (ni tampoco después) y que hiciste un poco por hacer o por dejarte empujar. Son cosas que si no las hubieses hecho, no habría pasado absolutamente nada. Ahora, calcula lo que te podrías haber ahorrado. Quizá aquí aparezca la tercera sorpresa.


Sustituye ciertas cosas de la lista por actividades más baratas o gratis

A (casi) todos nos gusta salir a comer o cenar fuera, tomarnos unas cañas o un vermú, ir al cine, al teatro, a un concierto… Sin embargo, muchas veces hacemos muchas de esas cosas por inercia, vamos a sitios caros que en realidad no nos dicen ni fu ni fa o al primer sitio que encontramos, vamos al cine un domingo por la tarde para entretener el tiempo y no decir que estuvimos toda la tarde en casa y un montón de cosas que seguimos haciendo por hacer. Pues bien, simplemente haz el ejercicio, aunque sea una sola vez al mes y plantéate modificar algunos de esos eventos. Hay películas que merece la pena ver en pantalla grande, pero otras que ves muy bien en tu casa, y si se trata de entretener el domingo... Te puede apetecer muchísimo ir con tus amigas a tomar un café y puede ser que tengas mucha ilusión por descubrir ese sitio nuevo y tan chulo donde ponen unas tartas magníficas. En ese caso, vete. Pero si en realidad lo que quieres es charlar un rato, puedes hacerlo en un sitio más barato donde te pongan buen café o sustituirlo por un café en tu casa, un paseo por el parque u otras opciones.



Y ahora, truquillos extra para ahorrar


El finde del gasto 0 en ocio

Sí, es absolutamente posible. En ciudades grandes la oferta de ocio es muy amplia y existen muchas posibilidades para hacer cosas chulas que no te cuesten nada. La mayoría de los museos tienen un día de entrada gratuita, puedes ir a descubrir ese parque que siempre quisiste conocer, o pasear por el barrio o por el centro, existen sesiones de cine (normalmente no comercial) gratuito y siempre puedes organizar un picnic o hacer una comida en casa con tu gente. El finde del gasto 0 funciona y yo intento hacerlo al menos una vez al mes, os aseguro que si lo multiplicas por 10 (siendo realistas, es difícil hacerlo todos los meses, especialmente en verano), sale un buen colchón de ahorro.


Los días de gasto limitado

No tienes gasto 0 pero tienes un límite para hoy. Cada uno se puede poner el suyo, pero una buena horquilla creo que es entre 5 y 15 euros (personalmente suelo ponerme el límite de 10 euros). Con ese presupuesto puedes ir a tomarte un café fuera (pero no la tarta con el café), podrás ir al cine (pero no cogerte el pack de palomitas y refresco), podrás ir a tomar una caña y una tapa (pero no comer fuera y gastarte 30 euros en algo que no sabes ni qué ha sido). Si consigues colar unos cuantos días de este tipo cada mes, también te sorprenderá ver todo lo que has ahorrado.

Al final ni la vida consiste en estar como eremita en su cueva ni en gastar sin ton ni son, sobre todo si además ese gasto se va en cosas que ni te aportan ni eres consciente. Hablo de esas cosas tipo estoy esperando y me tomo un café (si no te lo tomas, no lo echarás de menos), cojo un taxi porque se me ha hecho tarde (si te organizas y sales quince minutos antes igual puedes ir andando tranquilamente) o termino comiendo fuera sin pretenderlo ni que me aporte nada emocionalmente (cuando estaría mucho mejor en mi casa y lo sé).



Si eres creativo y buscas otras opciones, probablemente te sorprendas a ti mismo disfrutando muchísimo. Harás cosas que no haces normalmente y quizá te sorprendan muy positivamente, vivirás nuevas experiencias y te motivarás.


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2 comentarios:

  1. Gracias por tus consejos, son dignos de tener en cuenta.

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  2. Muchas gracias, Tracy. Ya ves que este blog es un totum revolutum, pero las cosas en las que voy profundizando o que me van interesando por temporadas, lo voy plasmando :) Para posicionamiento de Google seguro que es un error muy grande, pero esto lo hago por amor al arte y que paséis por aquí y me leáis es un lujo.

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