EXPOSICIÓN PIEDAD Y TERROR EN PICASSO, MUSEO REINA SOFÍA 2017

Una de las grandes exposiciones de este verano en Madrid es la que podéis ver en el Museo Reina Sofía: Piedad y terror en Picasso. A estas alturas, de Picasso se ha dicho y se ha escrito casi todo. Uno de los grandes genios pictóricos del siglo XX, a cuya genialidad se le une una vida llena de pasiones, ha dejado una gran huella con su obra en el imaginario colectivo. Y más concretamente, de una de sus grandes obras, Guernica, se ha escrito y se ha dicho aún más si cabe.

La exposición de Picasso que en este verano 2017 podéis disfrutar en el Reina, Piedad y terror en Picasso, gira en torno del Guernica, pero va mucho más allá. Aquella obra de grandes dimensiones, encargada al genio malagueño por el gobierno de la República Española en 1937, en plena Guerra Civil, es probablemente uno de los mayores símbolos antibélicos que existen en el mundo. Una obra cuyo encargo no tenía temática prefijada, simplemente debía adornar una de las paredes del pabellón de la Exposición de París del 37. Pero en esos días de aquella primavera del 37, cuando el pintor tenía que enfrentarse a este encargo y no encontraba la inspiración para ello, sucedió el bombardeo de Guernica. El 26 de abril de 1937 los alemanes e italianos bombardearon Guernica y la prensa internacional se hizo en seguida eco de esta gran tragedia, un bombardeo que sembró la muerte y la destrucción y que sería el primer gran bombardeo, que sería replicado muchas veces más a lo largo de la II Guerra Mundial.

Por aquel entonces, Picasso continuaba su vida, a lomos del caballo de la fama y el reconocimiento, en un París aún libre. Las primeras noticias del bombardeo de Guernica llegaron a los periódicos franceses dos días después, el 28 de abril del 1937, y aquella tragedia se convirtió en la gran inspiración del pintor. Estamos hablando de un cuadro de enormes dimensiones, 3,50 metros de alto por 7,80 metros de largo. Lo más sorprendente es que fue ejecutado por Picasso en poco más de tres semanas, cuatro a lo sumo si contamos los esbozos y trabajos preparatorios. La cronología está clara: Picasso tiene conocimiento de la tragedia de Guernica el 28 de abril, comienza los trabajos preparatorios tres días después, el 1 de mayo, empieza la ejecución del cuadro el 11 de mayo (tan sólo 10 días después) y el 4 de junio (apenas tres semanas después) Picasso dio por terminada esta magna obra.

Decía al principio que esta exposición va mucho más allá del Guernica, y aunque esta obra siempre ha cautivado mi atención y no me importaría en absoluto dedicarle un post completo hoy en el blog, mi intención es hablaros de la exposición que podéis ver ahora mismo y hasta el 4 de septiembre en el Museo Reina Sofía de Madrid: Piedad y terror en Picasso. Esta exposición profundiza en buscar en la obra de Picasso antecedentes previos a Guernica, así como explorar el influjo de esta gran obra en su trayectoria posterior y qué hizo el genio malagueño en los años que sucedieron a la tragedia de Guernica. Mucho por ver, mucho por entender, mucho por asimilar en esta exposición.



¿Existen precedentes a Guernica dentro de la trayectoria de Picasso?

Rotundamente , aunque debería decir sorprendentemente y paradojamente sí. ¿Por qué? Porque la cronología es clara, en la primavera del 37 Picasso había recibido el encargo del Gobierno de la República, España estaba inmersa en la cruenta Guerra Civil y él ni encontraba la inspiración ni parecía que tuviese mucho interés en hallarla. ¿Qué estaba haciendo Picasso a mediados de abril del 37? Dibujando versiones de uno de los temas que más reproduciría a lo largo de su vida: El pintor y la modelo. De ahí mi expresión de sorprendentemente y paradójicamente sí.

Pero rotundamente sí encontramos paralelismos entre las figuras de Guernica y figuras que el propio pintor había ido incluyendo previamente en sus cuadros, bocetos y series. Algunos de ellos son claros: como el brazo del soldado muerto, inspirado en la reproducción pictórica de elementos escultóricos, que Picasso llevaba muchos años trabajando. Pero previamente en su obra, podemos encontrar mujeres desesperadas, que en los bocetos de Guernica incluyeron la figura de sus hijos muertos entre sus brazos. Ni qué decir del Toro y del Caballo, símbolos de España y de sí mismo.

Picasso vivía una vida burguesa en París, ya tenía éxito, estaba alejado ya de las buhardillas bohemias de sus inicios, vivía holgadamente compartiendo su tiempo con amantes (las mujeres de Picasso darían también para un buen post, quizá en otra ocasión). Pero Picasso también añoraba España y aún tenía a su madre viva por aquel entonces, en Barcelona, donde la guerra no era tan cruenta como en Madrid pero que también vivía en peligro. Clarísimamente se había posicionado en contra de Franco, del que aquel invierno había pintado una serie muy política (algo no habitual en él) en la que lo identificaba con el mismísimo demonio y que podemos ver también en esta exposición.


Pero parece claro que Guernica se cruzó en su camino, en un punto en el que Picasso miraba un poco para otro lado y no estaba nada seguro de cómo asumir el encargo del gobierno de la República. Hizo una obra grandiosa, que regaló al pueblo español (aunque en realidad era un encargo del gobierno republicano, por lo que ya era de España) pero que prohibió que volviese a España hasta que no se restableciesen las libertades. España vivió bajo la dictadura hasta la muerte de Franco en 1975, Picasso había muerto un par de años antes sin volver a pisar suelo español, Guernica viajó hasta el MOMA de Nueva York, donde se quedó hasta los 80 y desde hace ahora 25 años se encuentra en el Museo Reina Sofía de Madrid. Esta exposición, Piedad y terror en Picasso, conmemora ese cuarto de siglo en este museo y da una vuelta de tuerca más, ofreciendo algo diferente, que aún no había sido explorado, más allá de lo que suele decirse y escribirse sobre Guernica.



¿Qué hizo Picasso después de Guernica?

Volver al Pintor y la modelo. Es una forma de hablar porque en realidad no estoy segura de que volviese precisamente a esta temática. Pero lo que es cierto es que Picasso volvió a su vida, a su rutina, a sus mujeres…, como si lo que estuviese pasando en el mundo, lo que le ocurriese a España, no tuviese que ver mucho con él. Él era ya casi un Dios, no debemos olvidarlo. De hecho, en junio de 1940 los alemanes entraron en París y Picasso ya no vivía en una ciudad idílica, sino en una ciudad prácticamente sitiada, no exenta de grandes peligros, y que tardaría cuatro años en ser liberada. En todo ese tiempo, Picasso no abandonó París, si lo hizo fue por cortos períodos de tiempo, entrando y saliendo sin problemas. Nadie se metió con él, los alemanes no incomodaron su vida burguesa. Y él, aunque se había unido al Partido Comunista francés, siguió a lo suyo. Picasso era alguien con una fama mundial tan reconocida que nadie osó hacer nada contra él. Y él, siguió pintando.


La gran pregunta es si podría haber hecho otra cosa

Hay quien le recrimina no haber hecho más por España, no haberse unido a la resistencia francesa y luchar contra el nazismo, sobre todo a alguien que ostentaba un carné del PC, un supuesto odio por el fascismo y una posición a nivel mundial que probablemente podría haberle permitido licencias que a otros no.

Otros creen que Picasso hizo lo que tenía que hacer, que Picasso y su obra simbolizaban en sí mismos la propia resistencia ante el fascismo. Los nazis utilizaban los elementos clásicos como emblema y el gran Picasso innovador, futurista, adelantado a su tiempo, con su obra les contestaba.

Cada cual, que saque sus propias conclusiones y que enjuicie si cree que tiene autoridad moral para hacerlo. Yo no lo voy a hacer. Es posible que Picasso pudiera haber hecho más, es posible que de haberlo hecho no le hubiese pasado nada por ser quien era, también es posible que hubiese muerto treinta años antes de que lo hizo y nos hubiese dejado sin esas décadas de arte. Todo en el mundo tiene un pro y un contra.


Lo diferencial de la exposición Piedad y terror en Picasso

Comenzaba diciendo que esta exposición es diferente, que va más allá de Guernica y de los elementos que conforman esta obra, o su historia, casi por todo conocida. Esta exposición intenta explorar la vertiente más emocional y vital del artista, adentrarse en qué pasaba por su cabeza, qué estaba haciendo y cómo cambió (o no cambió) su forma de ver el mundo después de Guernica.


Me parece una perspectiva súper interesante, pero que creo que puedes entender bien con un buen guía. Si lo ves solo (y no sé qué tal es la audioguía en este caso), creo que el hilo conductor quizá no lo pilles igual de bien. En mi caso, tuve la inmensa suerte de disfrutar de esta exposición con Enseñarte Madrid y específicamente con María, su guía especialista en museos. Esta chica tiene un talento infinito pero además tiene un auténtico don, estoy segura de que si hubiese visto esta exposición sin ella, no me habría calado tanto, así que lo recomiendo con muchas ganas. 


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