LECTURAS INSPIRADORAS 5: LAS GAFAS DE LA FELICIDAD, RAFAEL SANTANDREU


En mi última entrega de Viernes Vitales os dije que recientemente me había leído un libro de lo más inspirador, y prometí haceros un post sobre él. Aquí estoy manos a la obra. El libro es Las gafas de la felicidad, de Rafael Santandreu. Después de su lectura, tan inspiradora, no puedo negarme a enfrentarme al reto de escribir este post, pero es un grandísimo reto, ya que me resulta muy difícil condensar mis aprendizajes principales. No es un libro extenso, menos de 200 páginas, pero es de esos libros que no tienen nada de paja, van al grano y te permiten aprender y conseguir nuevas ideas en cada página. Pero tiene muchísimos conceptos e ideas. 

Os dejo un listado con los grandes aprendizajes que he extraído de esta lectura: 


1. Aprende a pensar de la manera adecuada

Lo primero que me gustó de este libro fue su enfoque: los seres humanos somos fuertes o débiles dependiendo de nuestra filosofía de vida, de nuestros pensamientos. Los pensamientos son los causantes de las emociones, por lo que si aprendes a pensar de formar adecuada, sentirás de otra forma. En palabras del autor, hacerse fuerte es aprender a controlar lo que te estás diciendo a ti mismo en cada momento. 


2. Creencias irracionales versus creencias racionales

Las personas tenemos tendencia a creer que los hechos externos son responsables de nuestro estado de ánimo pero en realidad las emociones las provocamos nosotros mismos. Además, frecuentemente vagamos por la vida con la pesada losa de nuestras creencias irracionales, que hemos ido adquiriendo a lo largo de la vida y que suelen ser exageraciones o asunciones falsas que complican nuestra vida. Esas creencias irracionales nos generan malestar y debilidad emocional, y sin embargo continuamos con ellas e incluso las defendemos. Sin embargo, debemos desecharlas o cambiarlas.

Éstas son las tres creencias irracionales que estableció Albert Ellis, padre de la psicología cognitiva.

1. Siempre debo hacer las cosas siempre bien.
2. La gente me debe tratar bien.
3. El mundo debe funcionar de forma correcta.

Para ser feliz no hace falta hacerlo todo bien, sino con amor. Tampoco necesitas ni puedes pretender que todo el mundo te trate bien en cada momento. Y el mundo nunca ha funcionado perfectamente y la gente ha seguido viviendo y disfrutando de la vida. Yo también puedo hacerlo. Tú también puedes hacerlo.

Frente a este tipo de creencias, debemos desarrollar las creencias racionales, mucho más lógicas y sosegadas, que producen ilusión por mejorar las cosas pero sin obsesionarse por los resultados.


3. Bastanidad

Otro de los conceptos que me han gustado mucho de este libro es la bastanidad. En realidad, necesitamos muy poco para estar bien, por lo que la bastanidad consiste en decirnos a nosotros mismos: ya tengo bastante. En concreto, sólo necesitamos comida y agua, quizá cobijo en los días fríos y muy poquito más.

Me gustó especialmente cómo Rafael Santandreu enfoca la bastanidad, porque si bien es cierto que cada vez vemos más prescindibles y superfluos los bienes materiales, no lo tenemos tan claro con lo inmaterial. En Occidente somos insaciables respecto a las virtudes, los amigos, la salud, el amor, la cultura, la necesidad de respeto, la libertad, la pasión, el entretenimiento… Es decir, muchas veces enfermamos más por exigirnos bienes inmateriales que por dinero o poder.

En esta vida no importan nuestras circunstancias, sino lo que hacemos con ellas. Vivimos de forma antinatural, nos inventamos necesidades cada vez más imperiosas y urgentes que, en poco tiempo, se transforman en pesadísimas cargas.


4. Felicismo: el juego de la vida

Y aparece un nuevo concepto: el felicismo, que consiste en emprender lo que más te guste en cada momento de tu vida, sin dar muchos rodeos: jugar al juego de la vida sin darle la trascendencia loca que le queremos dar a todo. Contrariamente a lo que pudiésemos pensar, no te conviertes en un pasota ni te hundes en el fracaso social y personal. Cuando vives la vida como un juego y te diviertes, sacas lo mejor de ti mismo.

Los deseos están bien pero no debemos convertirlos en necesidades absolutas. La felicidad la da no crearse necesidades y disfrutar de lo que se tiene en cada momento.


5. La mente del mono loco

Cuando nos volvemos locos, olvidamos que la felicidad reside en nuestra mente y empezamos a buscar compulsivamente fuentes de gratificación externa. El mono loco es un primate que va de rama en rama, frenético, buscando la rama perfecta donde estar perfectamente cómodo. Y no la encuentra jamás. «La felicidad está en cualquier rama, ¿no lo ves?».

Albert Ellis decía que debemos reevaluar nuestras creencias acerca de lo que es bueno, malo o terrible. Compara tu situación con las de otras personas que sufren tragedias: ¿Lo que a mí me preocupa es tan terrible? Niégate a creer que tu vida es una desgracia, aunque no todo marche bien, puedes ser feliz. Nada es terrible si aprendes a ser positivo, es una cuestión de esfuerzo y perseverancia.


6. El pensamiento realista

El pensamiento positivo no es realista y por eso, tarde o temprano, la realidad acaba imponiéndose dando al traste con ese optimismo exagerado. La psicología cognitiva se basa en el realismo más estricto porque afirma que las cosas nos pueden ir mal, que muchas veces hay aspectos negativos en nuestra vida pero nos podemos negar a verlo como «terrible». Siempre puedes construir algo positivo y disfrutar de ello, acepta que los sucesos son malos o muy malos, pero nunca terribles ni absolutamente desastrosos. Aprende a reevaluar lo que te sucede.

La terapia cognitiva no nos dice lo que tenemos que hacer, pero sí nos induce a sentir con sosiego, amor por los demás y por la vida. Y con esa actitud, lo normal es ser feliz, independientemente de nuestra situación.


7. La rutina del debate

Transforma las creencias irracionales en racionales, no hay nada terrible bajo el sol y mucho menos las pequeñas adversidades. En el debate empleamos todos los argumentos posibles para transformar nuestras creencias: pruebas sobre que necesitamos muy poco para estar bien. Cuantas más creencias irracionales vayamos eliminando, más fuertes y felices seremos.

La rutina del debate consiste en transformar las creencias irracionales en racionales: todos los días. Revisa los malestares del día y asigna la creencia que los ha provocado. Desenmascara esa lógica con argumentos contrarios y redacta una creencia racional.



8. Técnica de la visualización positiva

Al visualizar, el cerebro crea recorridos neuronales que construyen carreteras en nuestro cerebro, por las que podrán circular nuestros aprendizajes. Al visualizar con intensidad nos provocamos una reacción emocional que nos ayuda a convencernos, a solidificar las nuevas creencias racionales que deseamos instaurar en nuestra mente. Todas esas visualizaciones tienen que estar apoyadas en argumentos racionales, porque si no, nunca nos lo creeremos.

Algunas de estas técnicas de visualización:

La visualización de la vida plena.  Pretende comprender emocionalmente que podemos disfrutar de nuestra vida tal y como es, es una visualización antiqueja, incompatible con la protesta y el victimismo. Está centrada en el presente y se concentra en disfrutar más de todo, poniendo más pasión en lo que tenemos entre manos. Tenemos una gran capacidad de hacer interesante cada actividad de nuestra vida.

Visualización en ausencia de miedo. Consiste en verse en una situación que nos atemoriza, pero estando tranquilos gracias a una nueva visión, conectando con los buenos tiempos (recuerda un período bueno de tu vida, piensa en él, visualízalo y trasládalo al presente) y logrando la armonía con el entrono actual (aprecia los detalles de tu alrededor, siente la armonía con todo lo que te rodea).

Cuando nos situamos frente a nuestra vida con ánimo de disfrutar amamos lo que nos rodea, desaparecen los miedos. Nos sentimos bien porque estamos vivos, porque estamos rodeados de belleza, porque amamos la vida y la sabemos apreciar la bastanidad, que es la piedra angular de nuestra fortaleza.

Visualizaciones laborales, familiares, de ocio, sentirte bien con tu cuerpo etc. La técnica de la visualización es extrapolable como veis a cualquier otro punto de tu vida. Los complejos viven en nuestra mente irracional, a través de nuestros valores, rodeándonos de personas que nos apoyen y dejando nuestras ideas claras, los superaremos.



9. Inteligencia emocional

La clave para tener una mente excepcional es la inteligencia emocional: saber movilizar la gasolina que hace carburar las pasiones de nuestra vida: disfrutar de lo que hacemos, aprender, amar, jugar, hacer arte y, sobre todo, no perder el tiempo quejándose.


Debemos construirnos una autoestima muy sólida, basada sólo en el amor. Tenemos que convencernos de que somos geniales no porque seamos guapos, listos o hábiles, sino sólo y exclusivamente por una sencilla pero poderosa razón: porque somos seres humanos con capacidad de amar.


10. Relaciones con los demás

Saber lidiar con las imperfecciones del otro y crear buenas relaciones es una gran fuente de gratificación. Creemos canales de comunicación sencillos y fluidos para influir en los demás. Las personas fuertes y felices no se pelean casi nunca porque no quieren perder su tiempo ni su energía en eso. Están centradas en disfrutar con sus proyectos y su vida.

Debemos aprender a apartarnos del loco con racionalidad, no molestarnos ante los agravios de los demás y decidir si deseamos seguir o no con esa relación. No debemos olvidar que las personas saludables somos más y, sobre todo, somos más fuertes. Nosotros gozamos de una capacidad de unión y cooperación que supera de forma definitiva a los que endiosan valores trampa. Podemos emplear esa capacidad de asociación para mantenernos cuerdos y unidos. Nosotros podemos aislarnos de los lisiados emocionales. Ellos a lo suyo y nosotros a lo nuestro: no perdamos tiempo con su ideología y su loco mundo. No es mala idea apartarse de las personas inmaduras que sostienen un sistema de valores equivocado. Es una forma de combatir esos valores trampa en nuestra sociedad y evitar su influencia.


11. Aceptación positiva

Me gustó especialmente esta disyuntiva que plantea el autor entre trabajar y luchar. Trabajar es una palabra positiva, Luchar negativa. Trabajar alude a divertirse, hacer cosas hermosas. Luchar implica obligarse, sufrir, presionarse. Luchando lo pasaremos mal y rendiremos muy poco: nos agotaremos hasta acabar con nuestra salud mental. Trabajando con ilusión la vida seguirá siendo hermosa y los resultados de nuestro esfuerzo, mucho mejores. Esto es la aceptación positiva frente a la aceptación sombría.


12. Disfruta de lo que posees sabiendo que no lo necesitas

Las cosas de la vida no son tan importantes: los logros, el estatus, la condición física, incluso la salud… no tienen la relevancia que tendemos a otorgarles. Podemos disfrutar de todos nuestros proyectos, como en un juego, pero no debemos sufrir por el resultado. Lo verdaderamente importante es el presente y disfrutar de él.

Ceremonia de disolución del mandala. Sólo podemos disfrutar de lo que podemos renunciar. Hoy estamos vivos, mañana muertos. Quítale toda la presión al trabajo imaginando la posibilidad del peor escenario: podemos perderlo todo y estar igualmente satisfechos porque hemos disfrutado del proceso. Vivir sin apegarse nos permite adquirir una enorme apreciación por la vida.


13. Conviértete en un potenciador

Si empleamos la capacidad de aumentar el disfrute, nos convertiremos en potenciadores, mientras que si no, seremos dilapidadores. Un potenciador va siempre a por el sobresaliente, se fija una meta alta que le ilusione. Se reta a sí mismo con nuevos proyectos personales y se automotiva con sus innovaciones. Algunos proyectos salen bien y otros no, pero no importa. Los potenciadores además planifican y sudan la camiseta.


14. La libertad: el cambio voluntario

Cualquier cambio, para ser profundo y duradero, debe ser voluntario, si es forzado, no lo hacemos nuestro. Toda adquisición duradera y valiosa es fruto del interés, la curiosidad, la diversión y el mérito. Todo lo demás es una enorme pérdida de tiempo y energía: es mala educación. Nadie puede imponer ningún conocimiento a nadie: el profesor sólo muestra con paciencia unos posibles resultados y espera que el niño desee llegar a ello. Con el ejemplo, éste aprende; a su ritmo, disfrutando. Después, depende de él mismo mantener esa nueva conducta.

No des por sentado que deberías saber hacer las cosas, sé imaginativo a la hora de encontrar métodos de aprendizaje. Para transformarnos, tenemos que plantearnos otras visiones de la realidad. Tener apertura de mente no significa aceptarlo todo a pie juntilla, sino dejar en suspenso el juicio hasta haber entendido bien los conceptos.

La vida es cambio constante, pero a veces el ser humano se imagina que sería mejor que las cosas fuesen estáticas y se equivoca, el orden natural de las cosas es el mejor posible. Todo lo que emprendemos, todos nuestros objetivos al margen de la comida y el agua, tienen como objeto la diversión. Es idiota darle demasiada importancia a todo ello, aunque muchas veces, neuróticamente, lo hacemos.


15. Las emociones negativas forman parte de nuestra naturaleza

Modificando nuestras emociones a través de nuestros pensamientos nos volveremos más racionales, fuertes y felices, pero habrá momentos de locura transitoria en los que exageraremos los problemas y sentiremos miedo, ira o tristeza infinita. Los monjes budistas aprendieron que las emociones negativas son parte de la naturaleza humana. La ilusión contraria, la fantasía de poder erradicarlas, provoca gran parte del sufrimiento humano.

La psicología cognitiva reduce las emociones negativas exageradas a través del pensamiento pero no puede eliminarlas del todo, una parte del miedo o la tristeza hay que aceptarla mientras seguimos trabajando en pos de nuestros objetivos vitales. Hay que aprender a vivir con una cierta cantidad de ello, ya que si lo rechazas, lo tendrás más. Tolerándolas, conseguiremos que esas emociones negativas disminuyan en intensidad, podemos seguir nuestro camino y aprender muchas cosas en él.

Las personas frecuentemente nos hacemos rehenes de nuestras emociones negativas. Tener recaídas es normal. Aunque suene paradójico, si queremos estar bien tenemos que dejarle cierto espacio a la debilidad y al malestar ocasional. Filosofía de aceptación tranquila de esos bajones esporádicos: cuando tengas un día malo, acábalo cuanto antes y vete a dormir.


Está siendo largo este post, pero está tocando a su fin. He intentado resumirlo al máximo y por supuesto me he dejado un montón de temas importantes que también toca este libro, como la muerte, la enfermedad, la comodidad… por eso os animo muchísimo a que lo leáis y saquéis vuestras propias conclusiones.

Rafael Santandreu nos invita en él a que eliminemos la palabra queja de nuestro diccionario, deshaciéndonos de nuestros miedos y complejos y entrando en el club de las personas fuertes.

La terapia racional consiste en apreciar la vida en cada momento viendo oportunidades donde los demás sólo ven adversidades.




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