VIERNES VITALES 64: ESTAR CUANDO HAY QUE ESTAR

Esta semana ha sido el festival de fin de curso del cole de mi hija. Ya sé que esta frase no le dirá nada a casi nadie, porque no es ninguna novedad. Quien tiene hijos en edad escolar, probablemente también haya tenido la exhibición o fiesta de fin de curso y quien no los tenga probablemente no tenga tampoco mucho interés en este tipo de eventos. Sin embargo, como madre, me apetece mucho dejar por escrito una pequeña reflexión sobre estar cuando hay que estar.

No es fácil compatibilizar horarios y lo de la conciliación en realidad es un cuento chino que un día nos contaron y que si nos creímos, probablemente estábamos muy equivocados. Lo cierto es que los horarios laborales no suelen concordar con los horarios de los niños (de las vacaciones ya ni hablamos) y eso se traduce normalmente en malabarismos por las mañanas y por las tardes, madrugones, estrés, ir corriendo como pollo sin cabeza y tener la sensación de que casi nunca llegas, no estás todo lo que te gustaría estar, cuando estás sueles estar demasiado cansado y ni te sientes buena madre ni buena trabajadora ni buena casi nada.

En mi caso, yo sí suelo estar, pero para ello he pagado un precio. No creo que sea ni alto ni bajo pero es un precio, que se traduce en trabajar en jornada reducida, no cambiar de trabajo (aunque ha habido buenas oportunidades a las que he dicho que no), levantarme a las 6 de la mañana para entrar prontísimo y tener la sensación de no llegar, de estar cansada y bla bla bla bla… No creo que merezca mucho explayarse en este punto porque desgraciadamente es consustancial a la parte de mi generación que nos encontramos en la misma situación, y somos bastantes.

Pero en días como el de este miércoles, te das cuenta y te reafirmas en que hay que estar cuando hay que estar. Para un niño o una niña, que sus padres estén, a las cuatro de la tarde, en su función de fin de curso es importante pero para nosotros, sus padres, también lo es.  Creedme que si no vas (por trabajo normalmente) te vas a arrepentir, porque el tiempo pasa, los niños crecen y esos momentos jamás vuelven. Pero aunque haya ciertos hitos que no quieres perderte (los fines de curso, el primer día de clase, las graduaciones etc.), no sólo es importante estar en ciertos hitos, es importante estar habitualmente. Y es importante para ellos pero también es muy importante para nosotros. Tenemos que trabajar porque tenemos que vivir, lo que implica pagar muchas facturas, pero la vida no tiene vuelta atrás y las cosas que te pierdes no volverán. Si te pierdes la infancia de tus hijos, algún día te arrepentirás pero no podrás dar marcha atrás, ya habrá pasado.

Es un símbolo de nuestro tiempo, que ese tiempo precisamente se escape entre nuestros dedos sin ser conscientes, hasta que es demasiado tarde. La infancia de nuestros hijos está hecha de exhibiciones de fin de curso, de fines de semana, de vacaciones… pero también está hecha de tardes de parque, de risas, de llantos, de baños, de comidas, de cenas, de sueños… Y es importante estar. La gran pregunta es, ¿cuándo?  

Para mí, lo del tiempo de calidad es otro cuento chino que nos han vendido (podéis guardarlo junto al volumen de la conciliación). ¿Qué es tiempo de calidad? Te veo poco pero cuando estoy contigo estoy al 100%. No sé si un niño es capaz de captar ese concepto con esos matices, más bien estoy segura de que no. Un niño quiere que estés, quiere verte, tocarte, sentirte. Le gusta pasar tiempo con sus padres y punto. Es cierto que de nada sirve estar todas las tardes si en realidad no estás porque estás enganchada al ordenador, o la tablet, o tan cansad@ que sólo quieres que te dejen en paz. Pero también es cierto que peor es no estar.


Aún así, no soy de las que defienden la maternidad al 100% como icono de nuestra vida. Yo soy madre y para mí es uno de los roles más importantes de mi vida, pero no es el único. Me gusta trabajar (aunque si pudiera, quizá lo dejaría), me gusta ser yo y tener tiempo para mí, para estar sola, para irme a pasear, para hacer cosas fuera de casa, estar con mis amigos… Todo puede hacerse si sabes organizarte. Cierto es que cuando los niños son muy pequeños, si no tienes ayuda externa, renuncias a un gran porcentaje de tu tiempo porque tienes que estar con ellos sí o sí. Pero cuando crecen, puedes compaginar varias cosas. Y en esas estamos en mi casa. Paso mucho tiempo con mi hija, muchas tardes, pero no todas; muchos fines de semana, pero no todos; muchas horas, pero no todas. Y lo hago porque quiero y me encanta, estoy segura de que no quiero renunciar a la infancia de mi hija y que otras renuncias (profesionales) en realidad no importan tanto.  Como no voy a poder dar la vuelta atrás en el calendario, ahora es su tiempo, su infancia. Ella se merece que estemos con ella, pero nosotros también nos merecemos estar con ella. Renunciar a ver crecer a nuestros hijos es uno de los peores sacrificios de la vida y soy consciente de que hay mucha gente que no tiene otra opción y que tiene que hacerlo, pero como en mi caso esa renuncia implica básicamente dejar de percibir un porcentaje de sueldo y no medrar profesionalmente (que no es poco, pero estoy dispuesta a hacerlo), como me lo puedo permitir, estoy segura de hacerlo y de querer hacerlo.

Henar estaba encantada de vernos allí, en su función de fin de curso. Pero nosotros aún lo estábamos más, emocionados por esa pequeña pizpireta y sus bailes, por su sonrisa, por su vida, por nuestra sonrisa y nuestra vida juntos.


Estar cuando hay que estar, es decir: estar. 


Nota final: este post pretendía ser una reflexión sin más, pero teniendo en cuenta que se publica en viernes, lo incluyo dentro de los Viernes Vitales :)

12 comentarios:

  1. Estar cuando hay que estar y disfrutar de estos momentos. Que crecen muy rápido. Y esos momentos ya no vuelven.
    Besotes!!!

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  2. Exactamente, Margari 😉

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  3. Completamente de acuerdo, en todo.

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  4. Una vez más tengo que darte la razón porque la llevas. El otro día estuve en unajornada de puertas abiertas de mi nieto , sutituyendo a los padres (si es que se pueden sustituir) y vi que ese era mi lgar y tenía que estar en esas circunstancias y había que estar por mucho calor que hiciera.

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  5. Gracias Bego, sé que lo compartes porque tú haces lo propio con Victor

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  6. Como abuela también Tracy, sois súper importantes, y lo que le gusta a Los niños veros allí en esos momentos 😀

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  7. Lo del tiempo de calidad es un invento de cierto psicólogo que no tienen fundamento ninguno. Muy buena entrada.

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  8. Gracias Leiva, no sé si tiene fundamento o no, pero no me importa. Yo creo que nuestros hijos nos necesitan y cuanto más tiempo mejor, a veces no es el suficiente, pero lo del tiempo de calidad lo considero una patraña.

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  9. Me ha gustado leerte, estoy totalmente de acuerdo contigo en todo. Especialmente, en eso de estar al 100% o sino no estar... cuándo estamos al 100% en algo hoy en día?? El esfuerzo de estar en las condiciones que sea creo que tiene mucho más valor...
    Besitos!

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  10. Lo dijo un tal Erikson o algo así. Supongo que para que las mamás trabajadoras de la época no se sintieran culpables por dejar a sus hijos en manos de otros, dijo aquello. Te puedo asegurar que para un niño no es lo mismo 1 hora que 10, por mucho que esta hora sea de la máxima calidad.

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  11. Gracias por tu comentario Ali EB ;)

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  12. Lo miraré Leira, no conocía al tal Erikson y siempre merece la pena profundizar en esas cosas, al menos para rebatirlas hay que estar informado :) Gracias!

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