VIERNES VITALES 65: VIVE TU VIDA, NO LA DEL MURO DE INSTAGRAM

Estos días de atrás, en pequeños ratos, a pequeños sorbos, he ido leyendo un libro que me ha encantado. Prometo una entrada en el blog más extensa sobre él, aunque habla de tantos conceptos diferentes que sé que es todo un reto afrontarla. Pero, a lo que voy, esa lectura inspiradora ha calado en mí una serie de reflexiones personales, y hoy, quiero recuperar estos Viernes Vitales que van como el Guadiana y compartir con vosotros una de esas reflexiones que me ha inspirado esta lectura.

Se trata de la Utopía de la felicidad. Permitidme llamarla de esta manera, porque en realidad no se menciona ese término en ningún momento, pero sí se menciona la idea de que actualmente, nuestro mundo nos empuja a un be happy absurdo y sobre todo irreal. Están de moda las libretas molonas con frases inspiradoras, los libros de autoayuda, el pasarnos las horas buscando esa foto perfecta para subirla a Instagram en la que se nos vea felices, o disfrutando de un lugar paradisíaco y único, o de cosas chic en nuestro día a día. No abogo porque vengamos a contar nuestras tristezas, que ya cada uno tiene bastante con las suyas, pero ese alarde constante de felicidad muchas veces irreal y esa carrera por la perfección, la belleza y la eterna sonrisa es una utopía, porque la realidad tiene muchos colores, y no todos ellos son tan bonitos.

Pero la psicología cognitiva, en la que he ido profundizando a través del tiempo, no se basa en la búsqueda de la felicidad, sino en la aceptación de la realidad.  Y a través de esa aceptación, de la aplicación del pensamiento racional ante los reveses de cada uno, nos acercamos a una especie de felicidad o al menos de paz.


Yo, como todo el mundo, tengo mis complejos. Me gustaría estar más delgada, ser más alta, hablar inglés a nivel bilingüe, ser reconocida en el trabajo… ¿y quién no tiene sueños? Cada uno tiene sueños, caminos, proyectos… no todos se cumplen y muchos no dependen sólo de nosotros mismos. Quizá podría adelgazar, probablemente sí, también podría mejorar mi nivel de inglés o cambiar la percepción que determinadas personas tengan de mí, aunque es imposible que crezca a estas alturas de mi vida. Por ello, aceptarlo, pensar en lo positivo y admitir las partes no tan bonitas, me acerca a vivir la vida con intensidad.

Se puede trabajar en ciertos proyectos pero luchar contra viento y marea no es una buena idea. Trabajar implica desarrollo, perseverancia, amplitud… luchar implica cabezonería, desgaste… Son sólo palabras, ¿o no? Palabras que encierran actitudes, que a su vez contienen emociones, y nosotros y nuestras vidas somos puras emociones. Es bueno tener sueños, también fijarse proyectos y trabajar por ellos, pero no sacar el látigo y darnos muy fuerte cuando no lo conseguimos. Hay cosas que dependen de nosotros y otras que no, de nosotros depende asumirlas de la manera más serena posible y continuar nuestro camino. Lo que no podemos hacer ni permitirnos es parar, abandonar el camino sin coger otro, dejar de vivir, mantenernos en el duelo, en el daño, en la frustración…

Un muro de Instagram puede ser bellísimo y tener fotos muy chulas, o no tenerlas, o ni siquiera existir ese muro de ese perfil. La vida es otra cosa, no es lo que mostramos en redes sociales. Y vivir no es fácil, pero es bonito, una alegría. De nosotros depende mirar por la ventana y enamorarnos de la luz del sol, o la sonoridad de la lluvia, ese momento no volveremos a vivirlo jamás.


¿Quieres vivir lamiéndote las heridas? , ¿quieres vivir de cara a la galería de Instagram?, ¿o quieres vivir tu vida? 

10 comentarios:

  1. Quiero vivir mi vida, eso lo tengo claro desde hace años. Que la vida es una y hay que aprovecharla, disfrutarla, saborear cada momento bueno que te da. Que también te los da amargos, pues claro. Pero no hay que hundirse. Se permite un momento de tristeza, de bajón, pero luego hay que coger impulso y seguir adelante, pensando en todo lo que te queda por vivir, por disfrutar. Y por favor, menos pendiente del móvil! Que me veo a la gente sufriendo más por tener una bonita foto de la puesta de sol que disfrutando de ella.
    Besotes!!!

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  2. Una interesante entrada, Que vuelvan esos viernes que falta nos hacen!

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  3. Te he escrito un correo, a pesar de que su autor no me gusta tengo curiosidad por ese libro. Me encantan tus viernes vitales. Gracias.

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  4. Si, es cierto, a veces en lugar de disfrutar, Margari, nos obsesiona captar el momento para compartirlo, y no lo vivimos.

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  5. Gracias, Tracy, procuro ir escribiendo viernes vitales de vez en cuando, si la inspiración y las musas me lo permiten, pero no ocurre todas las semanas me temo...

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  6. Hola Esther, un abrazo muy fuerte, dale una oportunidad al libro. Mañana público mi entrada sobre el

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  7. ¡Me encantan tus viernes vitales! No importa el "cuenta gotas" ;).
    Totalmente de acuerdo contigo en este y con Margari en cuanto a lo que la gente se pierde, pendiente del móvil.
    Te cuento una situación que me dejó asombrada: Entre las 11 y las 12 de la noche de un viernes de invierno, una familia de 4 miembros, los padres y 2 niños pequeños. Caminaban en fila india, distanciados. El padre delante, sin mirar para atrás, la madre la última, mirando el móvil. Cruzan un paso de peatones, el padre sin mirar para atrás, los niños cruzan solos y la madre, sin quitar la mirada de la pantalla, sin mirar si los niños han cruzado, si viene un coche... "esperad, esperad, voy a hacer un directo de Instagram"
    :o( ¿Un directo de qué, de que podía hacer pillado un coche a los niños o estamparte tu por no mirar por donde vas?
    En fin, hay gente pa to.
    Saludos.

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  8. Yo quiero vivir mi vida, aunque no siempre es fácil...
    Pero el otro día lo comentaba en mi blog también, hay que aprender a disfrutar, entre comillas, de las cosas menos buenas... de todo se aprende y todo cuenta, y por suerte o por desgracia la vida no es perfecta todo el rato, así que hay que aceptar cómo es e intentar ser lo más felices posible.
    Un besote!

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  9. Hola ipvadillo, perdona el retraso, leí tu comentario pero no lo respondí y llego tarde. Cuánta razón y quė expresivo, vivimos más por el móvil que la propia vida, hasta la ponemos en jaque a lo idiota.

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  10. La vida nunca es p3rfecta, Ali EB,,ni cuando parece que va bien 😆, pero hay que vivirla con todo lo que trae

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