LECTURAS INSPIRADORAS 7: "COME, REZA, AMA"

Hay lecturas que se cruzan en tu vida de repente, como si alguien o algo te las hubiese enviado. Llegan en ese momento exacto en el que puedes paladearlas, disfrutarlas... y se convierten en lecturas inspiradoras. Hoy os quiero hablar de una de ellas.

El último libro que he leído es Come, reza, ama. No sé vosotros, a mí desde luego me sonaba por la película que hace unos años protagonizaron Julia Roberts y Javier Bardem. Pero lo bueno en mi caso es que no he visto la película. Por ello, no tenía imágenes asociadas y pude disfrutar este libro sin ningún tipo de limitación. Os aseguro que lo he disfrutado muchísimo. Es una de esas lecturas ideales para verano y para esos momentos más ociosos y relajados de vacaciones. Pero este libro es mucho más que una historia entretenida, que también; es un libro con trasfondo, con espiritualidad, que te hace pensar. 

Su autora, Liz Gilbert, se desnuda a cada letra, compartiendo con nosotros su viaje vital, auténticamente iniciático, que le llevará a su yo interior, el único capaz de curarle las profundas heridas de su divorcio. Durante un año, visitará tres lugares muy diferentes entre sí: Roma, La India y Bali. Cada uno de esos lugares tiene un peso igual en el libro, ya que además la autora pasó cuatro meses en cada uno de ellos. Cada uno a su manera le ayudaron mucho en ese viaje vital para recuperarse. En Roma disfrutó de la comida y de la auténtica ciencia italiana del dolce piacere di non far niente. La India la llevaría de la mano hacia la meditación, el encuentro con la divinidad y la gran espiritualidad. Por último, Bali le devolvería a los caminos del amor. 

Me ha resultado un libro muy ameno, conectando con el estilo de la escritora y su forma de enfocar su propia historia, de la que destacaría su aparente sinceridad. Liz Gilbert se abre en este libro, cuenta a sus lectores sus sentimientos más profundos y a menudo terribles. Y sobre todo, me ha dejado muchos temas, muchos interrogantes para poder extrapolar a mi propia forma de ver las cosas.


Roma y el placer 

La autora comienza reconociendo que el gran obstáculo que le impedía disfrutar plenamente del placer era el profundo sentido de culpa que tenía por su educación puritana. Yo no he tenido educación puritana, pero la educación del español medio creo que se parece bastante en este aspecto. ¿Realmente me merezco este placer? No tenemos nada claro que nos hayamos ganado el derecho a la felicidad, es algo que, con suerte, aprendemos con el tiempo, ya siendo mayores.


Liz vive en Roma un paseo por el placer, vinculado especialmente a la comida y al fare niente. En esa ciudad logra recuperarse emocionalmente, llorar las cosas que ha perdido y dejarlas atrás, enfrentando su nuevo futuro. Vale que no será perfecto, pero le sirve para curar sus heridas, dándose el permiso para disfrutar del placer, del derecho a la felicidad.

"Más vale vivir tu propio destino imperfectamente que vivir a la perfección el destino de otra persona."

"Si después de pasar por una época tan tenebrosa ves que te queda un atisbo de felicidad en tu interior, no te queda más remedio que agarrar esa felicidad de los tobillos y no soltarla aunque acabes con la cara manchada de barro. No lo haces por egoísmo, sino por obligación. Te han dado la vida y tienes la obligación (y el derecho, como ser humano que eres) de hallar la belleza de la vida por mínima que sea."


India y la espiritualidad

Después de haber sanado físicamente en Roma, la espiritualidad era el siguiente paso. Por ello, Liz decide pasar los siguientes cuatro meses en La India y, mediante la meditación, descubrir quién es en realidad. Esta parte del libro cuenta muchísimas cosas que la propia Liz va experimentando y que al lector creo que le pueden servir mucho, al menos a mí así me ha resultado. Enseñanzas de yoguis y gurús (cuyo significado es el paso de la oscuridad a la luz) que nos dejan lecciones como que creemos, equivocadamente, que nuestro pequeño y limitado ego constituye toda nuestra naturaleza. Debemos buscar y hallar nuestro carácter divino, que se encuentra en un nivel mucho más profundo. En alguna parte de nuestro interior existe un Ser Supremo que disfruta de una paz eterna, es nuestra identidad verdadera, universal y divina. Antes de conocer esta verdad estaremos siempre sumidos en la desesperación.

Liz nos hablará de meditación, mantras, sus intentos por mantenerse en el presente, pasar de la oscuridad a la luz y descubrir quién eres de verdad. Nuestro gran enemigo es nuestro propio ego, que quiere mantener el control, hacernos una persona distinta y darnos una sensación de dualidad, intentando convencernos de nuestra imperfección. 

"El lugar de descanso de la mente es el corazón. La mente se pasa el día oyendo campanadas, ruidos y discusiones, cuando lo único que anhela es tranquilidad. El único lugar donde la mente puede hallar la paz es en el silencio del corazón. Ahí es donde tienes que ir".


Nos asusta mucho aceptar las cosas como son si creemos que el mundo se mueve porque tiene una manivela que movemos nosotros, y que si soltamos esa manivela un solo instante, pues... será el fin del universo. Un ser humano no es ni un títere de los dioses ni un absoluto dueño de su destino. Somos una mezcla de ambas cosas. Frecuentemente, galopamos por la vida como artistas de circo que se bambolean precariamente a lomo de dos veloces caballos: Destino y Libre Albedrío. ¿A cuál de los dos lo puedo dejar ir por su cuenta, porque no está bajo mi control, y a cuál lo tengo que llevar de las riendas bien sujetas?


En el destino de cualquiera de nosotros hay muchas cosas que se nos escapan y otras que sí están bajo nuestra jurisdicción. Puedo comprar una serie de billetes de lotería que aumenten nuestras posibilidades de llegar a ser feliz. Puedo decidir cómo paso el tiempo, con quién me relaciono, con quién comparto mi vida, mi dinero, mi cuerpo y mi energía, lo que como leo, estudio... cómo voy a reaccionar ante las circunstancias desfavorables de la vida, elegir las palabras que uso y el tono de voz. Pero por encima de todo: puedo elegir mis pensamientos. Debemos admitir la existencia de las ideas negativas, entender de dónde vienen y por qué y descartarlas con entereza.

"Todos tenemos dentro un tesoro, que es nuestra perfección. Pero para conseguirlo tienes que abandonar el ajetreo de la mente y las necesidades del ego y entrar en el silencio del corazón. El kundalini shakti —la suprema energía de lo divino— te guiará."


Bali y el amor 

La tercera parte de su viaje llevará a Liz a Bali, un lugar que ya había visitado anteriormente pero que en su estancia de cuatro meses descubrirá de verdad y le sorprenderán algunos aspectos que desconocía o que había pensado que eran de otra manera. Bali le ayudará a sobreponerse del todo, a conocer personas increíbles y a volver a amar a un hombre.

Liz había aprendido en India que el sufrimiento y los problemas de este mundo lo producen las personas infelices. Buscar la felicidad no es algo que debamos hacer sólo por nuestro propio bien, sino que es un regalo que hacemos al resto del mundo.

Bali le enseñará también a Liz el profundo agradecimiento. Es casi imposible corresponder a todas las personas que nos ayudan a lo largo de la vida. En última instancia quizá sea más sencillo rendirse ante el milagroso alcance de la generosidad humana y seguir diciendo gracias, eterna y sinceramente, mientras nos alcance la voz.



Como puedes suponer, querido lector, si has llegado hasta aquí, este libro me ha enamorado. A medio camino entre una novela, un diario y un libro con marcado carácter espiritual, lo he leído en pequeños ratos y me ha producido una intensa alegría. Me ha hecho pensar mucho, reflexionar, reencontrarme un poquito con la meditación y la espiritualidad, que las tengo demasiado abandonadas. Un libro que ha llegado a mi vida sin duda en el momento oportuno, como si algo divino me lo hubiese enviado.

Quizá un día de otoño me anime a ver la película, me ha picado la curiosidad, pero tampoco tengo prisa. Me ha gustado mucho esta lectura y no quiero tampoco que la película la distorsione, al menos no tan pronto.

Palabra de Itaca lectora

Gracias por tu lectura.



Otras Lecturas Inspiradoras

MIS TRUCOS DE AHORRO 7: LA VUELTA AL COLE

Sé que éste es un tema muy de padres y madres (o más bien de madres, que porcentualmente nos ocupamos más de pertrechar a nuestros hijos con todo lo necesario para la vuelta al cole), pero cualquier momento de gasto extra a lo largo del año es susceptible de darle una pensada e intentar sacar nuestros trucos de ahorro, ponerlos en práctica y ahorrar. Sigo con este post con la serie de Mis trucos de ahorro, podéis encontrar muchas más recomendaciones, truquillos varios y consejos de ahorro en mi blog pulsando aquí

Y ahora, vamos con la vuelta al cole. Es uno de esos momentos del año en que tenemos que hacer frente a gastos extra, ya que nuestros hijos necesitarán libros nuevos, material escolar, ropa (crecen a toda velocidad y no les vale casi nada del año anterior), reserva y pago de nuevas actividades extraescolares... Y claro, eso sucede en septiembre, a la vuelta de las vacaciones de verano, una época en la que, si se puede y conforme a las posibilidades de cada uno, hemos gastado más. Que sí, que yo soy la primera que digo que ya está el largo invierno para ahorrar y que en verano merece la pena invertir dinero o gastar más en pasarlo bien. Pero claro, las vacaciones, el alojamiento, los desplazamientos, las comidas fuera de casa, el gasto extra, hasta los helados y las tapas del chiringuito... pues todo suma y nos hemos gastado un buen pellizco. Pero llega la vuelta al cole, que exige un desembolso de dinero extra, por lo que si puedes ahorrar algo de dinero, muy bienvenido será. 

Aquí, los puntos en los que creo que podemos repasar y esforzarnos en ahorrar: 


1. Libros de texto 

Vaya por delante que yo soy una firme defensora de este punto. Es cierto que los libros de texto implican un desembolso importante de dinero, pero también que estás adquiriendo los libros que utilizarán tus hijos durante todo el año. A mí, las quejas tipo me he gastado 300 eurazos en los libros del cole, lo siento pero no me valen. Si lo divides entre 10 meses (de septiembre a junio) salen a 30 euros al mes, en ocasiones a 15, 20 ó 25 dependiendo del cole y del curso, a veces también un poquito más. Piensa en el dinero que te gastas cada mes en ocio, el vermú de los domingos, las cañas con amigos o los cafés en el bar de debajo de la oficina, y ahora haz cuentas. Lo que estás pagando en libros de texto es una parte importante de la base de la educación de nuestros hijos y merece ese esfuerzo y mucho más

Tras este alegato, decir que en tema libros de texto el descuento por ley es del 5% con carácter general. No es que sea mucho, pero si son 15 euros, pues los puedes dedicar a libretas por ejemplo, así que merece la pena buscar una tienda (física u online) en la que nos hagan ese descuento del 5%. A este respecto, comparto con vosotros algo que no sabía y me parece súper interesante, el descuento máximo por ley del 5% se aplica únicamente a los libros de texto de educación infantil y bachillerato, lo que quiere decir que los libros de texto de primaria y secundaria dependen de la oferta de cada tienda. Compara y busca los que tengan la mejor oferta e intenta ahorrar ahí, porque puede ser un buen comienzo. 

Deciros que existen cooperativas que ofrecen descuentos a los socios en los libros de texto. No es algo muy extendido por el momento, pero puede ser otra buena opción.

Otra opción es mirar en plataformas de segunda mano. Suele ser más o menos habitual encontrar libros totalmente nuevos y más baratos en esas plataformas. Por ejemplo, yo misma me equivoqué en su día al comprar un libro, que luego no pude devolver, y lo vendí a través de esa plataforma absolutamente nuevo y sin usar, con su plástico y todo.

Por supuesto, otras opciones como préstamo de libros se pueden tener en cuenta, los libros no serán nuevos pero también valen.



2. Material escolar 

Aquí sí que no hay excusas y podemos ahorrar bastante dinero haciendo acopio de los trucos que ya ponían en práctica nuestras madres y abuelas. Por ejemplo, comprar por adelantado aprovechando rebajas, ofertas y promociones. Se puede ahorrar mucho dinero, os lo aseguro.

Una de las cosas a tener en cuenta es no volverse loco y realizar un consumo responsable. Hacer una lista con lo que realmente necesita nuestro hijo o hija, no vayamos a comprar un montón de cosas que se van a quedar muertos de risa en un cajón. Es cierto que determinados artículos (por ejemplo lápices o libretas) podrían quedarse allí un año y usarse más adelante, pero no creo que merezca la pena. Por cierto, ¿te ha pasado esto el año pasado? Quizá parte del material escolar que necesitas ya lo hayas comprado y esté olvidado en cualquier cajón o armario de tu casa, piénsalo por si las moscas.

Podemos utilizar otras tácticas como reciclar, reutilizar o costumizar artículos anteriores. No hace falta estrenar de todo cada año, por lo que podemos volver a usar cosas de otros años tal cual están o echar un poquito de imaginación y creatividad y costumizarlos a nuestro gusto con pequeños DIY o el hazlo tú mismo de toda la vida. Podríamos aprovechar para involucrar a nuestros hijos y que juntos forremos libretas, echemos mano de tácticas como el whasitape o le demos un lavado de cara a algunos objetos que podrán seguir utilizando este año.



Algo habitual entre los niños de todas las generaciones ha sido siempre querer estrenar y además querer utilizar cosas con nuestro héroes favoritos de cada momento. A una niña de 5 años le gustará mucho más llevar una libreta de princesas Disney que una libreta simple con la portada azul. Bueno, pues intentemos tunearla con pegatinas, forrarla o darle un aire de princesas Disney. No es tan difícil y además pasaremos un buen rato en familia. Os recuerdo un DIY sobre libretas.


3. Ropa 

En este punto, con niños pequeños, no nos libramos de tener que comprar ropa nueva para la próxima temporada. De nuevo apelo al consumo responsable y a la lista de lo que realmente necesitan. Creo que es el primer paso, tener claro qué creemos que van a necesitar (uno no puede estar segura al 100% nunca, pero bueno) y hacernos con ello.

Revisa los armarios, y revísalos bien. Te sorprenderá que quizá haya prendas que aún pueden utilizar, que con unos pequeños arreglos o customizaciones vuelven a servir, o que sorprendentemente aún les sirve. Utilízalo y táchalo de la lista de necesidades.

Personalmente, mis trucos de ahorro en la ropa de mi hija los llevo a cabo todo el año. Compro ropa en rebajas y promociones por adelantado (en cada período de rebajas compro ropa para el año siguiente). Para el próximo otoño-invierno tengo pantalones, jerseys, camisetas y ropa interior suficientes. Con el calzado vamos improvisando más, según las necesidades. Y luego, siempre falta algo (que puedes ir comprando sin problemas, aunque sea a precio normal) y a veces sobra algo también. Si hay prendas que se quedan sin utilizar, dónalas, regálalas o véndelas, lo mismo si están en buenas condiciones aunque hayan sido usadas. Y haz lo mismo pero al revés, si te faltan ciertas cosas, prueba a ver si alguien te las puede dejar o regalar, o vete a la segunda mano, te sorprenderá la cantidad de cosas chulas que puedes encontrar. Y el ahorro que conlleva.

Puede ser que tu hijo o hija vaya a un colegio con uniforme, en ese caso también debes de comparar precios y buscar opciones de ahorro, que también las hay.


4. Extraescolares

Las clases y actividades extraescolares son también un punto fundamental de la vuelta al cole. En ellas se producen intereses convergentes ya que hay que tener en cuenta varios factores como el horario, la ubicación, el precio, los intereses de nuestros hijos, nuestros propios intereses... Os confieso que tengo serias dudas sobre las extraescolares de Henar del próximo curso. Creo que la finalidad fundamental de las extraescolares es que nuestros hijos aprendan y disfruten, pero también sucede que nos sirven para poder cumplir nuestros horarios de adultos y que el precio y la logística también influyen.

¿Se puede ahorrar en extraescolares? Desde luego que sí, pero también hay que valorar si compensa. Además de las extraescolares del cole, existen multitud de extraescolares en academias y otros lugares, incluso cursos en los ayuntamientos que suelen estar mucho mejor de precio, aunque muchas veces conllevan logística de transporte extra. Se trata de mirar, comparar, hacer encaje de bolillos con horarios y turnos y, si se puede, ahorrar. Aún así, creo que el ahorro no debe de ser algo fundamental en esto, siempre que podamos permitírnoslo. Vuelvo al punto inicial de los libros de texto, es la educación de nuestros hijos lo que está en juego.


Espero que os hayan servido algunas de mis reflexiones de mamá en la vuelta al cole y algunos de los trucos os sirvan para ahorrar, que nunca está de más.

Quizá te interese:

Otros artículos sobre Ahorro 

SALAMANCA, DULCE NOMBRE TE DIERON

Quien tiene un amigo, tiene un tesoro. Y si son dos, ya ni os cuento. Si no, que me lo digan a mí, que tengo la suerte de tener dos grandes amigos como son Patricia Sánchez y Carlos San Jorge (con sus alias respectivos de Celes y Miguel, por los personajes que más me han gustado de los que les he conocido) que además de ser buenísimas personas, son dos actores como la copa de un pino. Y en este caso, la copa o la sombra del árbol os aseguro que es muy alargada.

Patricia lleva muchos meses, quizá ya años, metida en la piel de Celestina, todo un clásico y un reto que ella conquista como si fuese lo más sencillo del mundo, pero no lo es. Me encantaría que José Luis Gómez viese su Celestina, la Celestina de Patricia, charra como ella, dura y en el fondo buena. A todos nos suena la historia de Fernando Rojas y de aquella pareja de enamorados que eran Calixto y Melibea (los Romeo y Julieta castellanos). Ambientada en la bella y única Salamanca, para mí una de las ciudades más bellas del mundo, narra esta tragedia de amor en la que una vieja alcahueta, Celestina, orquesta el encuentro entre los amantes y aunque es acusada de hacerlo por puro interés económico, que también lo hay, Celestina esconde mucho más detrás de su historia y su personaje.


Ese "mucho más" Patricia Sánchez lo borda. Esta grandísima actriz, que lleva mucho tiempo encarnando a Celestina en un microteatro que se ha hecho muy famoso en Salamanca, lleva todo el verano saliendo a las calles de Salamanca cuatro veces cada fin de semana, renqueando como una vieja, siendo una auténtica vieja, hasta el punto de que si no la conociese, si no fuese mi amiga como es, no dudaría que la avalan siete u ocho décadas de hastío y podredumbre. Su Celestina es fantástica de principio a fin, desde que aparece por la Plaza de Anaya, vestida de riguroso negro, con su bastón y sus canas, sus rodillas doloridas... hasta que se convierte en otra, la que viene tras la muerte, la que ya no sufre, la que ama. La Celes negra y la Celes blanca, las pasiones buenas y malas de este grandísimo personaje al que Patricia dota de matices inimaginables.

Llevo muchos años siguiendo la carrera teatral de esta actriz pero con su Celestina me ha dejado sin palabras. No es una obra de teatro al uso, es una visita guiada organizada por el Ayuntamiento de Salamanca y que es un auténtico regalazo para los que amamos el noble arte del teatro. A lo largo de una hora y cuarto aproximadamente recorrerermos algunos de los escenarios de la historia de Fernando de Rojas (o los que se inspiraron en ella), así como un bellísimo paseo por mi Salamanca del alma: desde el Colegio Anaya al Huerto de Calixto y Melibea, el Patio Chico y la Vera Cruz, frente al río. 

La adaptación textual para esta ruta también la firma la propia Patricia (esta chica es un auténtico diamante).  Os aseguro que el texto es brillante, además de la adaptación necesaria para contar en el recorrido ciertos datos e historias de la ciudad, la historia de Calixto, Melibea y Celestina, adaptada con otros muchos personajes, algunos de ellos del libro de Fernando Rojas y otros de nueva factura para la ocasión, se hace amena y divertida.


Los tres actores están geniales en su papel (o sus papeles en el caso de Carlos San Jorge y Elena Davidson). Carlos y Elena interpretan a Calixto y Melibea, pero también a sus sirvientes y otros personajes que deberéis descubrir en la ruta. El Calixto de Carlos es ideal de la muerte, quien haya asistido a la visita, sabe de qué le hablo. Me encanta ese Calixto actual, niño pijo, que le da un toque de humor. También esa Melibea pija y sobreactuada (que busca esa sobreactuación, demostrando muchas tablas para ello), que exagera los gestos de tristeza y pasión con ese toque de humor fantástico. Chapó por estas dos grandísimas interpretaciones, Carlos y Elena, más aún teniendo en cuenta que lo tenéis muy difícil, porque la Celestina de Patricia eclipsa.


Aún estáis a tiempo para verlos, los últimos pases son este próximo fin de semana, sábado y domingo a las 12 y a las 20 horas, saliendo de las escalinatas del Palacio Anaya. Siento no haberos hablado antes de ello, pero esta joya la pude disfrutar por mí misma el pasado domingo. No os lo perdáis, es un auténtico lujo. Nosotros fuimos toda la familia, niña y perro incluidos, y nos encantó. 

Quizá te interese:

Quod natura non dat, Salamantica non praestat
La Malhablada, microteatro en Salamanca
Me llamo Miguel, Itaca se ha enamorado de mi historia 


ASTURIAS CON NIÑOS: EXCURSIÓN EN BARCO POR LA RÍA DEL EO

Este verano hicimos una pequeña escapada a Asturias, en concreto al Occidente asturiano, probablemente nuestra zona favorita. Fueron pocos días y tuvimos bastante buena suerte, ya que disfrutamos de dos días intensos de solazo y playa. Nos cundió, tiempo suficiente para tomar el sol (incluso quemarnos el segundo día), bañarnos, chapotear, hacer castillos de arena... Pero claro, al tercer día amaneció nublado. Nada especialmente grave, porque hizo el típico día gris del norte pero sin una sola gota de lluvia. Estos días están genial porque puedes aprovechar para hacer excursiones y conocer o volver a visitar sitios fantásticos o, si lo prefieres, ir a la playa. Ya sé que esto no se entiende si no se es del norte, pero un #veranoenelnorte de verdad implica ir a la playa con días grises, porque si estás esperando el día perfecto, quizá no aparezca. 

Nosotros sin embargo decidimos hacer excursiones. Nos alojábamos en Villapedre, un pequeño pueblecito prácticamente equidistante de Luarca y Navia. Ese día, por la tarde, de hecho hicimos una excursión a Navia en FEVE, que es el tren de vía estrecha que recorrer el norte y que es algo con mucho encanto. Hacía aproximadamente veinte años que no iba en uno de esos trenes, y aunque ahora son mucho más modernos que los que yo recordaba, la verdad es que me encantó la experiencia. Os la recomiendo porque, aunque no tiene mucha frecuencia, ir en FEVE es un modo fantástico de descubrir Asturias de otra manera y además es una actividad muy chula para hacer con niños. Pero ésa es otra historia, que os lo menciono sólo de refilón en este blog, porque de lo que realmente quiero hablar es de... 


Cruzar la ría del Eo en barco 

Me pareció un plan estupendo casi para cualquiera, pero cuando vas con niños merece la pena buscar planes diferentes y divertidos para ellos. Atravesar la ría del Eo, frontera natural entre Asturias y Galicia, y hacerlo en barco, era sin duda una buena idea. De mi infancia recordaba que desde Castropol, para mí una de las villas marineras más bonitas de Asturias, si me permitís decirlo, había diversas barcas que te cruzaban al otro lado, a Ribadeo, ya en Galicia. Sin embargo, buscando información previamente en internet (cuando ya sabía que iba a haber un día nublado al día siguiente), la verdad es que no encontré prácticamente nada. Se supone que es una de las excursiones típicas, pero de horarios, puntos de salida, recorrido y demás, prácticamente ninguna información importante. 

Ante ello, decidí que nos la jugábamos menos si salíamos desde Ribadeo, una localidad más grande, con más visitantes en su puerto (más aún en día nublado) y desde donde probablemente sería más fácil encontrar un pasaje para cruzar al otro lado y dar la vuelta a la ría. No me equivoqué, pero no tengo muy claro si fue mera casualidad si os digo la verdad. De hecho, cuando llegamos hasta allí y aparcamos el coche en el puerto, preguntamos a un paisano del lugar, que nos indicó desde dónde salían las barcas, bajo la mención expresa de no tienen horario. Y en ese punto, tuvimos suerte, ya que encontramos una que justo estaba saliendo en ese momento y el barquero, muy majo, no dudó en volver a puerto (acababa de salir, pero no tenía por qué hacerlo), recogernos y subirnos a la embarcación. 


La embarcación en sí era pequeña, con asientos para aproximadamente unas 30 ó 40 personas calculo a ojo. Esto probablemente complicase las cosas en otros lugares más atestados de turistas, pero por suerte, el #veranoenelnorte y sus días nublados aún son cosa de pocos, fuimos y vinimos unas 15 personas en un trayecto muy bonito en el que casi salimos a mar abierto. 

Desde Ribadeo cruzamos hasta Castropol, ya os confesé antes mi amor por este lugar. Me parece una villa marinera preciosa, con sus intrincadas callejuelas de piedra, su iglesia arriba presidiendo ese lugar casi de cuento, construida en una especie de lanza en medio de la ría. Las vistas de Castropol desde el barco eran sencillamente espectaculares, tanto cuando ibas de frente hacia allí como cuando la dejabas atrás. Existe la posibilidad de bajarte del barco y quedarte visitando la localidad. Eso sí, recordad que no tiene horarios, por lo que debéis adaptar vuestro reloj veraniego y vacacional y dejaros llevar. 


Dejando Castropol atrás, la barca encauzó su camino hacia los astilleros de Figueras. Sorprendía ver un gran barco de enormes dimensiones que estaban construyendo y que pronto se iría a Noruega. Pero más aún conocer por mano de nuestro barquero algunas historias muy interesantes de estos lugares, de cómo salía desde esta ría el carbón que desde Taramundi llegaba por tren, por ejemplo. Ecos de esa Asturias de siempre, verde de montes y negra de minerales, que cantaba Víctor Manuel.

Y desde allí, atravesando por debajo del Puente de los Santos, que une por autopista las dos comunidades hermanas, Asturias y Galicia, salimos casi a mar abierto. La brisa en la cara, ese olor a mar... una experiencia fantástica en esta pequeña excursión que completa dura aproximadamente unos 30 minutos.

Algo a tener en cuenta son las mareas, ya que la ría no es mar abierto y, por ello, cuando la marea está baja, se forman auténticos bancos de arena que pueden impedir el paso de los barcos. En nuestra excursión, con la marea bajando, vimos a un par de chicos que se habían quedado varados con su canoa. Es cierto que los barqueros que hacen estas excursiones saben por dónde pueden ir y dónde no, nosotros no tuvimos ningún problema, pero quizá a determinadas horas no puedan hacer las excursiones si la marea es muy baja. Por eso lo de que las barcas no tienen horario fijo, así que esto es un poco a la aventura.

Si, como nosotros, decidís hacer la excursión desde Ribadeo y regresar hasta allí, os hago una recomendación culinaria: Casa Villaronta. En este lugar, ponen el mejor pulpo de todo Ribadeo. Eso sí, suele estar bastante lleno, si podéis reservar o ir pronto, mucho mejor.



Viendo esta última foto, de aquel día nublado y sin embargo tan bonito, a pesar de que han transcurrido apenas unos días desde nuestra visita, me pregunto si no sería en realidad un sueño... 

Un plan bonito y divertido con niños. Disfrutadlo, porque bien merece la pena.


Quizá te interese:

#Veranoenelnorte: las cosas que nos gustan de veranear en el Cantábrico

MADRID CON NIÑOS 36: EL MUSEO DEL RATÓN PÉREZ

Este verano, por circunstancias de la vida, hemos tenido que rehacer nuestros planes veraniegos en un par de ocasiones y mi hija, en lugar de pasarse un tiempo más largo en #veranoenelpueblo, disfrutó de casi un par de semanas extra del calorcito del #veranoenMadrid. Pero oye, que no hay mal que por bien no venga, porque aprovechando la primera semana de agosto en Madrid, hicimos planes nuevos a los que hacía tiempo que les teníamos ganas. 

Uno de esos planes estrella fue visitar la Casa Museo del Ratoncito Pérez. Del Ratón Pérez y su casa ya os hablé hace unas cuantos años (hay que ver cómo pasa el tiempo) por este blog. Podéis ver su presentación en este post, en el que el propio Pérez nos contaba su historia. Aquel ratón que vivía una vida tranquila con su familia, en una pequeña casita dentro de una caja de metal de galletas Huntley en la confitería Prats, en el número 8 de la calle Arenal y que hoy es archiconocido entre todos los niños de España e HispanoAmérica, pues debe hacer muchos kilómetros para recoger todos los dientes que se les caen a nuestros pequeños. De él se ha hecho hasta una película de dibujos animados y desde luego mi hija Henar doy fe que es súper fan de este pequeño ratoncito. 

Pues bien, en la galería comercial del número 8 de la calle Arenal, a tiro piedra de la Puerta del Sol, abrió hace casi una década un pequeño museo muy cuco, dedicado al ratón español más famoso de todos los tiempos: el Sr. Pérez. Yo ya lo había visitado hace unos cuantos años, pero era uno de esos lugares pendientes para descubrir (o re-descubrir) con mi hija. Lo intentamos en una ocasión, un sábado del mes de octubre del año pasado, pero nos encontramos con una cola infinita y, sabiendo como yo ya sabía, que el museo es pequeño (aunque lo han ampliado desde mi última visita), le saqué una foto a mi hija con la escultura del Ratoncito Pérez y nos fuimos de allí con la promesa de volver otro día y ver el museo juntas.

Cuando los cambios de planes pusieron a Madrid en nuestro calendario de agosto, me acordé de ese plan. Visitar el Museo del Ratón Peréz con niños, un plan fantástico en el verano de Madrid. Nos encontramos con gente, pero no mucha, la mayoría además eran turistas. Llegamos una tarde entre semana pasadas ligeramente las 7 de la tarde, conseguimos hueco en la visita guiada de las 7.20 y disfrutamos como enanas (mi hija, que lo sigue siendo, y yo, que volví a serlo por un rato).


No quiero desvelaros demasiado del Museo del Ratón Pérez porque creo que es una verdadera pequeña joyita que merece la pena ser descubierto por uno mismo. Por eso, nada de abusar de spoilers, tan de moda con Juego de Tronos, pero sólo deciros que se trata de un museo pequeñito donde encontraremos, entre otras cosas, muchos elementos relacionados con la historia del Ratón Pérez y Bubby (Alfonso XIII) y sus andanzas en el conocido libro del padre Coloma. Entre ellas, la reproducción de la casa del Ratoncito Pérez y toda su familia, incluyendo mujer e hijos. Sí, ésa que cuenta la historia que se hallaba en una caja de metal de galletas Huntley en la confitería de Carlos Prats. Pero el museo alberga sorpresas maravillosas, incluida una foto del Rey Juan Carlos, en la que agradece al ratón sus servicios y las aventuras que vivió con su abuelo Alfonso XIII (este hombre, Juan Carlos de Borbón, siempre me caerá bien, a pesar de ser republicana y por supuesto absolutamente juancarlista porque este tipo de cosas, sólo las hace él y además con gracia).

Y sobre todo, no os vayáis sin sacaros una o mil fotos con la escultura del Ratón Pérez, la más pequeña (y yo añado bonita) de todo Madrid. Quizá si habéis tenido suerte, igual habéis visto al propio ratón, su cola escondiéndose detrás de cualquier esquina, o una sombra que atraviesa rápidamente una habitación. Pero teniendo en cuenta que toda la familia Pérez es muy celosa de su intimidad, pudiera ser que no haya sido así. En cualquier caso, la foto con el Ratón Pérez es imprescindible.

De verdad, mi más sincera recomendación para que disfrutéis de este plan de Madrid con niños, a los peques les encantará, pero también a los mayores. Palabra de honor de Itaca madrileña.

Más info: Casa Museo del Ratón Pérez 

VIAJAR CON NIÑOS: APRENDIZAJES DE VERANO

Este verano visitamos Londres durante cinco días y lo hicimos con nuestra hija, Henar. Tenía ganas de visitar el gran Londres y sé que Londres con niños puede ser un reto, en realidad cualquier viaje con los peques puede convertirse en un gran reto, pero es un reto apasionante. Sé que hay personas que son capaces de embarcarse con niños y bebés en un viaje trasatlántico y otras personas a las que ir más allá de la playa en verano les parece imposible. No llego a ser una avezada viajera con niños, pero es cierto que procuro compartir los viajes con mi hija. Y os aseguro que, en realidad, no es tan difícil como inicialmente uno pudiese suponer


Es cierto que cuando viajas con niños tienes que tener tres cosas muy claras:

1. Hay que rebajar el ritmo para adecuarlo al de los niños. 

Aquí dependerá mucho del ritmo de cada niño, de su edad, de a lo que está acostumbrado... pero muy probablemente no podrás hacer el viaje que hacías hace años cuando ibas solo, con amigos o en pareja. Los niños tienen sus propios tiempos y a veces necesitan parar cuando tú quieres hacer algo, o jugar, cuando tú tienes otros planes, o no les apetece hacer lo que habías pensado. No pasa nada, simplemente adapta el ritmo y disfruta de una nueva forma de disfrutar ese lugar con ellos


2. Piensa en planes para ellos.

Puedes buscar planes ad hoc para ellos o reinventar planes para adultos dándoles una perspectiva de niños. Por ejemplo, si quieres ir de compras por Oxford Street, probablemente tengas que incluir la Tienda Disney en tu ruta y sacar de ella unas cuantas tiendas que habrías visitado si fueses sola; puedes llevarlos de museos, pero menos tiempo o contándoles las historias de las obras desde una perspectiva para ellos. Además, siempre hay planes de niños que pueden disfrutar mucho más, búscalos e introdúcelos en tu ruta


3. Debes estar dispuesto a rehacer planes, renunciar a algunos e incluir otros sobre la marcha.  

Es lo que tiene viajar, pero mucho más aún si lo haces con niños. Muchos de tus planes iniciales probablemente se caerán por el camino y deberás rehacerlos, pensar en nuevos planes sobre la marcha y adaptarte a lo que vaya surgiendo.

Si tienes claros estos tres conceptos: podrás disfrutar enormemente tu viaje con tus hijos. Lo pasaréis bien, compartiréis juntos nuevos lugares y seguro que el viaje será capaz de sorprenderos.


Aunque en otro post os hablaré del Londres que hemos descubierto juntos Henar y yo (y su padre), lo cierto es que este viaje con mi hija me ha sorprendido muy positivamente y he descubierto otro Londres con ella que no conocía, además de traerme unos cuantos aprendizajes para casa, que quiero compartir con vosotros:


1. La comodidad merece un gasto extra

Esto para mí está claro, es más, lo tengo claro desde hace muchísimos años, pero con niños mucho más aún. Cuando organicé mi viaje a Londres con Henar tuve claro que había ciertas cosas a las que no debía renunciar, aunque obviamente me saliese más caras. Por ejemplo, un buen hotel (un Ibis pero muy céntrico), una buena ubicación, menos pateo y más tarjeta Oyster y autobús (que además los autobuses rojos de dos plantas hacen las delicias de los niños) o los desplazamientos desde el aeropuerto al hotel en coche con chófer (lo de los trasbordos y andar kilómetros con maletas, se ha acabado). Planeándolo con tiempo, puedes ahorrar dinero, pero no es el momento de dar prioridad al ahorro sino a la comodidad. Todos lo agradecemos, pero los niños más aún.


2. Los planes deben cambiar: déjate sorprender. 

Decía al principio que una de las cosas que debemos tener claras es que hay que estar dispuesto a rehacer planes, casi sobre la marcha. Pues bien, voy un paso más allá, creo que no sólo hay que estar dispuesto sino que hay que empujarlo, abrazar ese cambio y dejarte sorprender. Así descubrirás otro lugar muy diferente al que creías conocer. En nuestro caso, por ejemplo descubrimos que si vas por uno de los parques de Londres y se te pone a llover, quedarte bajo un árbol disfrutando de un sabroso helado se convierte en una opción estupenda, quizá no se te habría ocurrido... 


3. Los lugares fantásticos que aparecen en el camino

Hay lugares sorprendentes con los que no habías contado. Y de pronto, ¡zas! aparecen en el camino y te sorprenden. Eso ocurre prácticamente en cualquier viaje, pero con niños los lugares sorprendentes son más. Habréis visto un poco más arriba una foto en la que mi pequeña princesa está encantada de la vida en una pastelería llena de cosas riquísimas en la que os aseguro que era difícil elegir. Nos la encontramos por casualidad, cerca del hotel, en una calle nada turística, y se convirtió en uno de nuestros sitios de cabecera. Son lugares mágicos y que posiblemente te pasen desapercibidos, momentos como pararse a escuchar un músico callejero, o entretenerse con una fuente en la que jugar durante media hora y hacer una parada en nuestra travesía. 


4. Lleva tu lista de imprescindibles e intenta cumplirlos, pero si no, no pasa nada

Yo llevaba una serie de imprescindibles y mi marido llevaba otra. Pero ambas listas estaban recortadas. Dentro de los imprescindibles hubo cosas que no vimos o vivimos como queríamos inicialmente, pero también eso te da otra visión. Por ejemplo, a Henar le gustó mucho la noria pero le aburrió el paseo en barco por el Thamesis (y mira que lo saqué por ella pensando que le iba a gustar), la visita al British Museum fue bastante plof y la Tate Modern casi ni la olimos, pero eso sí, disfrutamos muchísimo de las vistas desde la terraza, otro punto de vista que, quizá yendo solos, no habríamos vivido así. 



5. Vive la vida con ojos de niño.

Esto es sin lugar a dudas lo mejor de viajar con niños, ellos te regalan su propio viaje paralelo. Muchas veces tienes que readaptar tus planes a sus necesidades, o quedarte sin hacer cosas que quizá deseabas mucho. Pero a cambio te regalan un universo nuevo. Yo he ido muchas veces a Londres y he visitado muchas veces algunos de los lugares que he visitado ahora con Henar, pero la gran mayoría de ellos han sido diferentes, ya no eran los mismos que yo recordaba, o los he vivido de otra manera. Siguen sin gustarme los helados, pero los árboles de St James bajo la lluvia tienen un halo especial, aunque yo no comiese helados. He podido ver otro Londres a través de los ojos de mi hija

En definitiva, mis reflexiones del año pasado sobre ¿Vacaciones perfectas? encuentras las tuyas y sobre todo disfrútalas, vuelven a servirme 100% este año. Sigo pensando que las vacaciones perfectas son las que se adaptan a lo que necesitamos en cada momento, aunque no sean perfectas. Para mí, actualmente están vinculadas a bajar el ritmo, incluso en Londres, unas vacaciones más slow. Pero quizá otro año no sea así, da igual. Lo que está claro es que nunca volveremos a vivir este verano, mi hija nunca volverá a vivir el verano de sus 5 años, ni yo el de mis 36, así que debemos aprovechar la vida día a día, más aún en vacaciones. Viajar con niños y pasarlo muy bien es posible

DIY VERANIEGO: 7 MANUALIDADES CON PECES DE COLORES

Me gustan los peces, especialmente de los peces de preciosos colores. Este año, mi hija Henar vino un día de su campamento con un precioso pez hecho con un CD entre otras cosas y me encantó la idea. Seguro que un día de otoño lo ponemos en práctica y lo hacemos, aunque lo modificaré un poquito utilizando goma Eva en lugar de cartulina y algunas cosillas más de cosecha propia. Ya sabéis que me encantan los DIY o el Hazlo tú mismo de toda la vida en su versión spanish. Creo que hacer manualidades con niños es divertido, despierta su creatividad (y la nuestra) y nos hace pasar un tiempo estupendo juntos. Por eso, siempre intento hacer cosillas de este tipo con mi hija Henar. 

Hace unos años hicimos una manualidad con motivos de peces. En concreto, se trató de una pecera en la que con nuestras manitas hicimos acopio de imaginación y creatividad y reciclando elementos varios (como una caja de zapatos, entre otras cosas), nos quedó un regalo muy chulo para papá. Podéis ver el resultado aquí. Pecera de peces de colores con goma Eva, manualidades estupendas con niños y además facilitas. 

El caso es que cuando Henar vino del campamento con su pez de CD, me dio por mirar en internet y descubrí un montón de ideas maravillosas del entorno marino, para hacer en casa como una manualidad, aprovechar para reciclar y pasarlo fenomenal. 

Aquí van algunas ideas que me han enamorado: 


1. Peces con CDS reciclados

La foto la he sacado de aquí y os aseguro que se parece muchísimo al que trajo Henar del campamento. Los materiales que necesitamos son muy sencillos: un viejo CD que ya no funcione, cartón, cartulina o goma Eva para hacerle la plantilla sobre la que pegaremos el CD y que tendrá la forma de pez con sus aletas, cola y escamas, un rotulador permanente, tijeras y pegamento. Dependiendo de si elegís cartón, papel, cartulina o goma Eva, podréis necesitar también pinturas, témperas, rotuladores o purpurina al gusto para decorarlo. 


Como veis, es súper sencillo y a los niños les encantará este DIY muy facilito y resultón que además puede tunearse al gusto echando imaginación. Lo dicho, estoy segura de que haremos esta manualidad juntas madre e hija muy pronto, y la compartiré con vosotros. 


2. Peces de colores con piedras pintadas

Un poco en la línea de la manualidad anterior, lo único que en este caso el elemento principal, el de la parte central del cuerpo del pez, serán piedras lisas y bonitas que podemos encontrar en una excursión a la naturaleza. Luego se trata de coger pinturas de colores tipo témperas e ir decorándolos a nuestro gusto. Me encantan los de la foto (sacada de aquí) porque creo que han tenido mucho gusto al elegir los colores y además la cola y aletas hechas con lo que parecen envoltorios de magdalenas de color dorado me parece lo más. 


Quizá este Do it yourself tenga un poco más de complejidad con niños más pequeños, ya que hay que tener un poco más de tino a la hora de pintar las escamas de colores, no salirse etc. Necesitaremos también pegarles los ojitos movibles que se pueden comprar en bolsas, un poco de imaginación y maña y voilá! 


3. Una pecera de peces de colores 

En esta ocasión, tomo como imagen una de las peceras que Henar y yo hemos hecho como manualidad entre madre e hija. En concreto hemos hecho varias, ya que se trata de un do it yourself muy fácil y apto para hacer con niños casi a cualquier edad. Utilizamos también elementos reciclados, en este caso una caja de zapatos (las de niños, por su tamaño, me resultan idóneas). Esta en concreto la forramos con goma Eva y los peces y demás criaturas marinas (estrellas de mar, cangrejos, incluso podéis aventuraros con algunas cosillas más difíciles como caballitos de mar o pulpos por ejemplo) también las hicimos con Goma Eva y las decoramos con purpurina, colgándolas de la parte superior de la caja mediante un hilo y convirtiéndolas en móviles (para lo que hay que pintar y decorar los peces por las dos caras, recordadlo). 


Se pueden utilizar otros recipientes, otro tipo de materiales (cartones, cartulinas, papeles brillantes...) y con un poco de imaginación y creatividad, tijeras, pegamento, rotuladores, aguja e hilo el resultado seguro que es fantástico y pasáis un rato muy entretenido entre padres e hijos. Los niños además disfrutan mucho esta manualidad y luego la guardan como un tesoro. Henar tiene un par de ellas en su habitación y de vez en cuando las saca y continúa jugando con ellas. Toda la info aquí

4. Peces hechos con platos desechables

Si querías una manualidad para hacer con niños de cualquier edad y que resulte súper fácil, esto es lo que buscabais sin ninguna duda. No pñuede ser más fácil y más resultona. El elemento fundamental son platos desechables de cartón o plástico, los típicos que utilizamos para cumpleaños y fiestas varias. En este caso, lo que necesitáis es escoger platos de brillantes colores y echarle un poquito de imaginación. 


Como veis en la imagen hay peces chicos y peces chicas. Algunos de ellos llevan sombrero o gorra, , otras flores, lazos o coronas. Unos tienen la boca abierta simplemente con un corte que luego os sirve para la cola. Otros la tienen dibujada. Puedes incluir escamas y un montón de adornos. Si echas mano de tu creatividad y echándole mucha imaginación, podréis hacer un montón de peces fantásticos, cada cual más bonito y todos diferentes. Además, podréis utilizar un montón de elementos reciclados, y con tijeras, pegamento, rotuladores permanentes y poco más os saldrá fenomenal este Do it yourself tan chulo para hacer con niños. Sacado de Pequeocio por cierto. 


5. Cupcakes de pececitos

Me ha encantado esta idea de hacer cupcakes (o magdalenas de toda la vida si lo preferís) y decorarlas como pececitos de colores. Por cierto, la he encontrado aquí. Henar y yo también tenemos vena cocinillas y hacemos más o menos habitualmente galletas y bizcochos. Pero la verdad es que nunca nos ha dado por decorar magdalenas y no es difícil y se engloba en la categoría hand made, hazlo tú mismo o d it your self, como prefiráis llamarlo. Creo que a los niños les encanta y es sencillo ya que se necesita únicamente crema glasé, colorante, gominolas (para la cola) y lacasitos o M&Ms. El resultado es de lo más dulce y bonito, ¿no os parece? 



6. Un móvil con forma de pez

Esta propuesta también la he sacado de Pequeocio y me parece sencilla, divertida y muy molona, seguro que los niños disfrutarán mucho de esta manualidad y es algo que luego podemos guardar como juego o colgar del techo al lado de una ventana y que nos quede de recuerdo. La espina dorsal del pez puede ser un palillo de brocheta o un trozo de cartón. Simplemente hay que dibujar cabeza y cola en una cartulina o goma Eva y recortarlas. La parte central del pez puede hacerse de muy diversas maneras: con trozos de pajita, trozos de limpiapipas de colores, cartulinas u otros materiales reciclados etc. 


Le da más gracia el hecho de que sea un móvil y pueda moverse con el aire. Podemos customizarlo y echarle mucha imaginación, es uno de esos DIY que admiten todo tipo de creatividad y elementos, también de reciclaje. Asegura un rato divertidísimo con los peques de la casa, que pueden recortar, pegar, imaginar... Y luego, a colgarlo, como si de una tarde de pesca se tratase, alambre o hilo y ya lo tenemos. 


7. Pececitos en pinzas de la ropa

Esta manualidad se lleva la palma en cuanto a facilidad. Además, os dejo el enlace al imprimible, así que más sencillo imposible. Imprímelo, tendrás ya las figuras de los peces, simplemente necesitas recortarlas, también hacer un corte para simular que abren la boca y pegarlas a una pinza de la ropa. Tenéis todo el proceso, por si hay dudas, aquí


No me podéis negar que son una chulada y que más fácil imposible. También podéis hacerlo vosotros mismos y dibujar las siluetas de los peces y pintarlos con los peques, porque más fácil no puede ser. Además, así los niños podrán recortar, pegar, incluso dibujar y por supuesto colorear a su gusto y hacer cosas únicas, que de eso se trata en el mundo de las manualidades. 


Aquí tenéis 7 manualidades facilitas sobre peces para hacer con niños. En verano, parece que apetece playa, piscina, agua... ¡¡¡¡azul!!!! y los pececitos forman parte de la imagen de verano. Algunas de estas ideas os pueden venir bien para entretener cualquier rato y hacer que nuestros hijos y peques desarrollen su imaginación y creatividad, disfrutar del verano con ellos y pasar un rato estupendo DIY lleno de manualidades. Planes con niños y además estupendos

Además, se me ocurren otras muchas versiones como reutilizar botellas de plástico y hacer con ellas peces, moldearlos en arcilla, pintar figuras de peces con diferentes colores y pegarles un montón de cosas creativas... En definitiva, dejad volar vuestra imaginación.