LECTURAS INSPIRADORAS 7: "COME, REZA, AMA"

Hay lecturas que se cruzan en tu vida de repente, como si alguien o algo te las hubiese enviado. Llegan en ese momento exacto en el que puedes paladearlas, disfrutarlas... y se convierten en lecturas inspiradoras. Hoy os quiero hablar de una de ellas.

El último libro que he leído es Come, reza, ama. No sé vosotros, a mí desde luego me sonaba por la película que hace unos años protagonizaron Julia Roberts y Javier Bardem. Pero lo bueno en mi caso es que no he visto la película. Por ello, no tenía imágenes asociadas y pude disfrutar este libro sin ningún tipo de limitación. Os aseguro que lo he disfrutado muchísimo. Es una de esas lecturas ideales para verano y para esos momentos más ociosos y relajados de vacaciones. Pero este libro es mucho más que una historia entretenida, que también; es un libro con trasfondo, con espiritualidad, que te hace pensar. 

Su autora, Liz Gilbert, se desnuda a cada letra, compartiendo con nosotros su viaje vital, auténticamente iniciático, que le llevará a su yo interior, el único capaz de curarle las profundas heridas de su divorcio. Durante un año, visitará tres lugares muy diferentes entre sí: Roma, La India y Bali. Cada uno de esos lugares tiene un peso igual en el libro, ya que además la autora pasó cuatro meses en cada uno de ellos. Cada uno a su manera le ayudaron mucho en ese viaje vital para recuperarse. En Roma disfrutó de la comida y de la auténtica ciencia italiana del dolce piacere di non far niente. La India la llevaría de la mano hacia la meditación, el encuentro con la divinidad y la gran espiritualidad. Por último, Bali le devolvería a los caminos del amor. 

Me ha resultado un libro muy ameno, conectando con el estilo de la escritora y su forma de enfocar su propia historia, de la que destacaría su aparente sinceridad. Liz Gilbert se abre en este libro, cuenta a sus lectores sus sentimientos más profundos y a menudo terribles. Y sobre todo, me ha dejado muchos temas, muchos interrogantes para poder extrapolar a mi propia forma de ver las cosas.


Roma y el placer 

La autora comienza reconociendo que el gran obstáculo que le impedía disfrutar plenamente del placer era el profundo sentido de culpa que tenía por su educación puritana. Yo no he tenido educación puritana, pero la educación del español medio creo que se parece bastante en este aspecto. ¿Realmente me merezco este placer? No tenemos nada claro que nos hayamos ganado el derecho a la felicidad, es algo que, con suerte, aprendemos con el tiempo, ya siendo mayores.


Liz vive en Roma un paseo por el placer, vinculado especialmente a la comida y al fare niente. En esa ciudad logra recuperarse emocionalmente, llorar las cosas que ha perdido y dejarlas atrás, enfrentando su nuevo futuro. Vale que no será perfecto, pero le sirve para curar sus heridas, dándose el permiso para disfrutar del placer, del derecho a la felicidad.

"Más vale vivir tu propio destino imperfectamente que vivir a la perfección el destino de otra persona."

"Si después de pasar por una época tan tenebrosa ves que te queda un atisbo de felicidad en tu interior, no te queda más remedio que agarrar esa felicidad de los tobillos y no soltarla aunque acabes con la cara manchada de barro. No lo haces por egoísmo, sino por obligación. Te han dado la vida y tienes la obligación (y el derecho, como ser humano que eres) de hallar la belleza de la vida por mínima que sea."


India y la espiritualidad

Después de haber sanado físicamente en Roma, la espiritualidad era el siguiente paso. Por ello, Liz decide pasar los siguientes cuatro meses en La India y, mediante la meditación, descubrir quién es en realidad. Esta parte del libro cuenta muchísimas cosas que la propia Liz va experimentando y que al lector creo que le pueden servir mucho, al menos a mí así me ha resultado. Enseñanzas de yoguis y gurús (cuyo significado es el paso de la oscuridad a la luz) que nos dejan lecciones como que creemos, equivocadamente, que nuestro pequeño y limitado ego constituye toda nuestra naturaleza. Debemos buscar y hallar nuestro carácter divino, que se encuentra en un nivel mucho más profundo. En alguna parte de nuestro interior existe un Ser Supremo que disfruta de una paz eterna, es nuestra identidad verdadera, universal y divina. Antes de conocer esta verdad estaremos siempre sumidos en la desesperación.

Liz nos hablará de meditación, mantras, sus intentos por mantenerse en el presente, pasar de la oscuridad a la luz y descubrir quién eres de verdad. Nuestro gran enemigo es nuestro propio ego, que quiere mantener el control, hacernos una persona distinta y darnos una sensación de dualidad, intentando convencernos de nuestra imperfección. 

"El lugar de descanso de la mente es el corazón. La mente se pasa el día oyendo campanadas, ruidos y discusiones, cuando lo único que anhela es tranquilidad. El único lugar donde la mente puede hallar la paz es en el silencio del corazón. Ahí es donde tienes que ir".


Nos asusta mucho aceptar las cosas como son si creemos que el mundo se mueve porque tiene una manivela que movemos nosotros, y que si soltamos esa manivela un solo instante, pues... será el fin del universo. Un ser humano no es ni un títere de los dioses ni un absoluto dueño de su destino. Somos una mezcla de ambas cosas. Frecuentemente, galopamos por la vida como artistas de circo que se bambolean precariamente a lomo de dos veloces caballos: Destino y Libre Albedrío. ¿A cuál de los dos lo puedo dejar ir por su cuenta, porque no está bajo mi control, y a cuál lo tengo que llevar de las riendas bien sujetas?


En el destino de cualquiera de nosotros hay muchas cosas que se nos escapan y otras que sí están bajo nuestra jurisdicción. Puedo comprar una serie de billetes de lotería que aumenten nuestras posibilidades de llegar a ser feliz. Puedo decidir cómo paso el tiempo, con quién me relaciono, con quién comparto mi vida, mi dinero, mi cuerpo y mi energía, lo que como leo, estudio... cómo voy a reaccionar ante las circunstancias desfavorables de la vida, elegir las palabras que uso y el tono de voz. Pero por encima de todo: puedo elegir mis pensamientos. Debemos admitir la existencia de las ideas negativas, entender de dónde vienen y por qué y descartarlas con entereza.

"Todos tenemos dentro un tesoro, que es nuestra perfección. Pero para conseguirlo tienes que abandonar el ajetreo de la mente y las necesidades del ego y entrar en el silencio del corazón. El kundalini shakti —la suprema energía de lo divino— te guiará."


Bali y el amor 

La tercera parte de su viaje llevará a Liz a Bali, un lugar que ya había visitado anteriormente pero que en su estancia de cuatro meses descubrirá de verdad y le sorprenderán algunos aspectos que desconocía o que había pensado que eran de otra manera. Bali le ayudará a sobreponerse del todo, a conocer personas increíbles y a volver a amar a un hombre.

Liz había aprendido en India que el sufrimiento y los problemas de este mundo lo producen las personas infelices. Buscar la felicidad no es algo que debamos hacer sólo por nuestro propio bien, sino que es un regalo que hacemos al resto del mundo.

Bali le enseñará también a Liz el profundo agradecimiento. Es casi imposible corresponder a todas las personas que nos ayudan a lo largo de la vida. En última instancia quizá sea más sencillo rendirse ante el milagroso alcance de la generosidad humana y seguir diciendo gracias, eterna y sinceramente, mientras nos alcance la voz.



Como puedes suponer, querido lector, si has llegado hasta aquí, este libro me ha enamorado. A medio camino entre una novela, un diario y un libro con marcado carácter espiritual, lo he leído en pequeños ratos y me ha producido una intensa alegría. Me ha hecho pensar mucho, reflexionar, reencontrarme un poquito con la meditación y la espiritualidad, que las tengo demasiado abandonadas. Un libro que ha llegado a mi vida sin duda en el momento oportuno, como si algo divino me lo hubiese enviado.

Quizá un día de otoño me anime a ver la película, me ha picado la curiosidad, pero tampoco tengo prisa. Me ha gustado mucho esta lectura y no quiero tampoco que la película la distorsione, al menos no tan pronto.

Palabra de Itaca lectora

Gracias por tu lectura.



Otras Lecturas Inspiradoras

8 comentarios:

  1. yo solo he visto la película, y me gustó mucho a pesar de las malas críticas que tenía... la historia me pareció buenísima y perfecta para reconducir tu vida tras haber perdido el rumbo. Seguro que el libro es aún mejor así que me lo apunto!

    ResponderEliminar
  2. Aún no he visto la película, Gem, pero el libro me ha gustado mucho. A medio camino entre novela y libro de superación y crecimiento. Además, paseando mentalmente por los rincones de la Roma antica. Un placer.

    ResponderEliminar
  3. yo también me leí el libro primero y me gustó un montón. me acuerdo mucho de aquello que le decía el yogui de "sonríe con el hígado también" o algo así y como ella se quedaba perpleja XD
    vi la película luego pero, como te puedes imaginar, me gustó más el libro.
    un beso

    ResponderEliminar
  4. Suele pasar, salvo El Padrino y poco más, creo que casi cualquier libro suele ser mejor que la película. De todos modos, tengo aún pendiente verla, Bego, y así poder decidir 😆

    ResponderEliminar
  5. Me encantó la película y me encantó el libro y también ambos me dieron en qué pensar.

    ResponderEliminar
  6. Tengo pendiente la peli, Tracy, ya te contaré

    ResponderEliminar
  7. Soy la nota discordante, no me gustó la peli, se me hizo tan larga, y no me atrae el libro, pero me alegra que lo hayas disfrutado tanto. Ya nos contarás si te animas con la peli.

    ResponderEliminar
  8. Igual el libro te gusta, Esther, quizá deberías darle una oportunidad!

    ResponderEliminar

Este blog no es nada sin tus comentarios :)