VIERNES VITALES 67: YA REFORMARÉ LA COCINA, AHORA VIVO

Mi amiga Azahara me envió hace unas semanas un texto fantástico, podéis leerlo completo aquí. Ya el texto es esclarecedor: Invierte en aquello que te puedes llevar al morir. Las cosas, cosas son, ni más ni menos. Pueden hacer nuestra vida más fácil o más pesada, pero no tienen más valor que el que queramos darles. Las cosas se quedarán aquí cuando nosotros no estemos, o quizá hayan desaparecido antes. Pero las experiencias son las que realmente suman, engloban nuestra mochila vital, lo que realmente somos. Por eso merece la pena invertir tiempo y dinero en experiencias, en nuevas aventuras, sensaciones... que no en cosas. 

El artículo profundiza en esta sociedad de consumo que nos convence de que necesitamos muchas más cosas y que sólo teniendo, comprando, acumulando, conseguiremos la felicidad. Por ello, nos obstinamos en comprar, comprar y comprar... adquirimos cosas que no necesitamos, a veces que ni siquiera podemos pagar, para lo que tendremos que trabajar más, más horas o dejar de vivir, sólo por tener y acumular. ¿Por qué? Porque esta sociedad nos grita cada día que somos imperfectos, la vida perfecta es la que no es nuestra, en la que no hay desorden, ni cansancio, ni días grises... y la que tiene muchas cosas preciosas que nos hacen sonreír. Lo peor de todo es que somos tan gilipollas que nos lo creemos. Y ahí seguimos, en la famosa rueda del ratón, corriendo, corriendo, corriendo... sin movernos y sin llegar a ninguna parte. 

No es la primera vez que hablo de consumo responsable en este blog. Cada vez estoy más convencida de ello y de la necesidad de plantearnos mucho más qué compramos, cómo, qué necesitamos, qué se esconde detrás de cada compra. Ya sé que es difícil porque es ir a contracorriente, pero merece la pena. Te darás cuenta muchas veces que las reglas de la sociedad capitalista te invaden, aunque hayas creído que no. Muchas veces compramos por impulso, por la publicidad o porque se supone que no somos guays si no tenemos ese objeto de moda. Pero no es verdad, piensa cada vez que vayas a comprar algo y adquiere aquello que realmente quieras o necesites. Si lo piensas, es muy posible que te des cuenta en la mayoría de las ocasiones que no lo necesitas, o que ya lo tienes, que no pasa nada por reformar la cocina dentro de un par de años o que el coche que lleva acompañándote los últimos quince años de tu vida aún tiene mucho camino por recorrer y más aún, te encanta. 

Con lo que dejas de gastarte en gastos superfluos e innecesarios, puedes ir haciendo un bote de ahorro. Y lo que contenga ese bote lo puedes destinar a actividades, experiencias o cosas que realmente quieras y te hagan sentirte bien. Puedes destinarlo a ese curso que llevas tanto tiempo queriendo hacer, o regalarte una escapada porque sí, o una cena en ese restaurante que hace tanto tiempo que querrías conocer... unas clases de yoga, un masaje... aquí cada maestrillo tiene su librillo sobre lo que le aporta y lo que no. 


Se trata de elegir consumir aquello que realmente te hace sentir bien, que te aporta, independientemente de lo que diga la sociedad. Porque la sociedad nos dice muchas cosas pero según vas cumpliendo años te vas dando cuenta de que casi nunca tiene razón. 

Me ha gustado muchísimo una frase del artículo que os enlazaba al principio del blog: Quien compra lo que no necesita se roba a sí mismo. Al comprar algo estás gastando en ello horas de vida que no volverán, horas de trabajo para ingresar dinero con el que adquirir eso que ni necesitas, ni realmente te gusta, ni te hace feliz ni nada de nada. 

Por ello, quizá la cocina pueda esperar. Probablemente el coche nuevo también, o ese vestido que quizá no te guste tanto como creías. Escoge siempre en la vida lo que te aporte y desecha el resto. O al menos inténtalo y piensa antes de hacer las cosas sin más. 


10 comentarios:

  1. Muy buen consejo, que tenemos que recordar más de una vez.
    Besotes!!

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  2. En realidad es una reflexión a raíz de un comentario de mi amiga AZ sobre qué preferís irse a Noruega a cambiar los radiadores. Me inspiró este post, que me alegro infinitamente que te haya gustado Margari 😜

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  3. Totalmente de acuerdo una vez más contigo :)

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  4. Buena y aleccionadora entrada.

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  5. ;) Me encanta que nuestras charlas sumen a tus reflexiones, jeje.

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  6. Claro que suman, AZ! I love U, lo sabes de sobra :D

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  7. Me quedo con esta frase: "Quien compra lo que no necesita se roba a sí mismo". Yo esto ya hace tiempo que lo aplico, lo que tu reflexionas. Por ponerte un ejemplo tengo unos amigos que tienen todo lo último de apple y luego se pasan el día en casa porque nadan justitos y ni a cenas con amigos pueden venir. Un día me dijo que con lo que yo usaba las redes y la caña que le metía al teléfono no entendía que no tuviese un iPhone, me quedé a cuadros y ya le dije, con el que tengo me basta y me sobra y con los 400 o 500 euros de diferencia que hay con el suyo me había ido a pasar el fin de año a Oporto...jajaja Y luego es que encima ella no lo usa para nada más que whatsapp, fotos y facetime con su madre...yo alucino con esta gente. En fin, que me enredo, que tienes mi aplauso! Un besote

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  8. Es cierto, aunque como casi todo en la vida, Carmen, es cuestión de elegir. Está claro que para ti o para mí un finde en Oporto es mucho más mágico que el último teléfono, pero no todo el mundo es así. Personalmente, aunque lo intento, yo no llego a entenderlo, pero si son felices con ello... El problema es cuando se hace porque está de moda, porque es lo que marca la sociedad, porque no eres guay si no tienes eso... entonces no estás viviendo tu vida, sino la que otros (u otras normas de mercado) marcan para ti. Me encanta que te guste mi reflexión, infinitas gracias!!!

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