RETOMANDO EL TEATRO: GROSS INDECENCY EN EL FERNÁN GÓMEZ

Tras el habitual parón estival en cuanto a teatro se refiere, ya os conté en este post mi experiencia sobre La Duda, de Darío Facal, con la que estrené mi temporada teatral en Madrid. Aviso que este año quiero coger con ganas el teatro, retomarlo con fuerza, ya que la temporada pasada o no estuve yo muy fina o no me encajaron demasiadas obras, pero lo cierto es que fui al teatro menos de lo que quería y además varias de las obras que fui a ver me resultaron patinazos de los que luego no quise escribir. 

A lo que voy, que este septiembre acudí a una segunda obra de teatro en Madrid. En este caso se trató de Gross Indecency, en el Teatro Fernán Gómez. No sé muy bien por qué, pero este teatro no lo frecuento todo lo que debería y el otro día, sentada en mi butaca, buscaba en mi memoria cuándo había sido la última vez que había ido y desgraciadamente el calendario tuvo que pasar muchas hojas para atrás. Espero volver pronto y que no pase tanto tiempo hasta la siguiente ocasión. 

Gross Indecency es un título que, a priori, suena raro. Grano grave indecencia. Sin embargo, cuando leí de qué trataba la obra, tuve claro que quería ir a verla. Narra la historia de un amor maldito, el de Óscar Wilde y Lord Alfred Douglas. En la Inglaterra victoriana de finales del siglo XIX el amor homosexual seguía siendo tabú, pero más aún si el reconocido literato (al que todos recordaremos por obras como El retrato de Dorian Gray o La importancia de llamarse Ernesto, entre otras) mantenía una relación con un joven de la nobleza. Lord Alfred Douglas, alias Bosie, era hijo del Marqués de Queensberry, a quien, como podemos imaginar, no le hacía ya desde inicio ninguna gracia la relación entre su hijo y el literato, por decirlo finamente. No dudó en tratar de sodomita a Wilde y éste tampoco dudó a la hora de presentarle una demanda por difamación. Con ello, Óscar Wilde estaría abriendo la caja de Pandora, que le llevaría a un largo proceso penal y su encarcelamiento bajo el cargo de grave indecencia

Esta obra presentaba por lo tanto una oportunidad de disfrutar de una tragedia de tintes legales (algo no habitual) y sobre todo de un drama en toda regla. Kauffman, su autor, ha recopilado los textos y testimonios del proceso judicial al que fue sometido Óscar Wilde y presenta una pieza llena de aristas y un texto muy interesante. He podido leer que esta obra ha sido un éxito en el Off de Broadway. 


Aún estará en el Fernán Gómez hasta el domingo 8 de octubre, por lo que tenéis la oportunidad de verla. Eso sí, creo que hay que recordar que no está recomendada para menores de 16 años y que además la estética de la obra puede resultar chocante. Está dirigida por Gabriel Olivares, uno de los directores habituales de teatro en Madrid y es una obra muy interesante, de larga duración (dos horas) pero que merece la pena. 

El elenco está formado por diez actores sobre el escenario. Entre ellos sobresalen las figuras de dos: David DeGea como el joven Boise y sobre todo Javier Martín en el papel de Wilde. Ellos dejarán claro que en el proceso a Wilde no sólo se juzgó su homosexualidad, que también, sino además el propio arte y literatura del autor

En definitiva, una obra de teatro sorprendente que quizá esté pasando desapercibida en la cartelera madrileña y que tiene mucho que ofrecer, sobre todo si vas al teatro dejándote los prejuicios en casa y te entregas al disfrute en su plena dimensión teatral. No os la perdáis.


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2 comentarios:

  1. Con lo que me gusta Wilde... Ojalá esta obra haga gira!
    Besotes!!!

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  2. No es un texto de Wilde, pero sí un episodio de su vida, así que probablemente te gustaría, Margari 😄

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