UNA HABITACIÓN PROPIA

Una habitación propia es una obra teatral a la que le tenía muchas ganas. Basada en el texto homónimo de Virginia Woolf, es un monólogo imprescindible sobre la historia de la mujer, un texto conmovedor, de esos que te hacen removerte por dentro desde tu butaca. Pero más allá aún es un regalo imprescindible para el espectador, ya que disfrutar a Clara Sanchís en este papel es una auténtica delicia. Me gusta muchísimo esta actriz, cada vez que tengo la suerte de verla sobre las tablas es capaz de fascinarme más que en la obra anterior. Y en Una habitación propia, simplemente se sale, resulta absolutamente magistral.

Una escritora imparte una conferencia sobre sobre "Las mujeres y la literatura" ante un foro de jóvenes estudiantes. Estamos en 1928 y, aunque recientemente la mujer ha accedido al sufragio universal y parece que las cosas empiezan a cambiar, la situación para el género femenino no es fácil, como no lo ha sido en toda la historia. Las palabras de esta escritora son muy irónicas pero también muy reales. La mujer debe enfrentarse a muchas dificultades y para poder dedicarse a la literatura necesita dinero y una habitación propia.

No se trata de una obra feminista, pero sí una obra que basándose en el humor, expone una situación  de clara desigualdad entre sexos en los albores de la revolución social que empezaría a cambiar el mundo. Ha pasado casi un siglo desde entonces y las cosas han mejorado en muchos aspectos, al menos en la igualdad de hombre y mujer frente a la ley, aunque a veces la realidad no sea tan igualitaria.


Clara Sanchís está absolutamente soberbia en este papel. Es cierto que esta actriz nos tiene acostumbrados a interpretaciones fascinantes, pero esta vez el listón está aún más alto. No tiene que resultar nada sencillo interpretar este papel per se, pero menos aún mantener la atención del público durante unos 75 minutos, como ella lo logra. Su interpretación asciende por colinas dramáticas y desciende por rampas de humor, aunando tragedia y comedia, pero por encima de todo resultando en todo momento absolutamente creíble y enganchando al espectador en sus curvas interpretativas. Además, la actriz se nos descubre también como una excelente pianista, utilizando este instrumento para dotar aún más de matices intensos su excelente interpretación.

Tenía muchas ganas de ver esta obra, que reponen en el Teatro Español hasta este domingo 29 de octubre. Tuvo un gran éxito el año pasado y ésta era una oportunidad única de disfrutarla. Todas las localidades están vendidas y es algo que me resulta absolutamente lógico, porque ésta es una de esas veces en las que se aúna texto, interpretación y surge la magia. Estoy segura de que las grandes musas Talía, Euterpe y Melpómene estaban allí acompañando a una Clara Sanchís que se revela como una de las mejores actrices de teatro de su generación. Esto es TEATRO, con mayúsculas.


NOTA FINAL: Aunque las entradas estén agotadas para todas las funciones del Teatro Español, acabo de ver que a partir del 7 de diciembre habrá nuevas funciones en el Teatro Galileo, ¡no perdáis la oportunidad de ver esta obra y a una fascinante Clara Sanchís! 

4 comentarios:

  1. Ays, que esta sí que ha estado en Cádiz y no he podido ir a verla... Y mira que le tenía ganas, pero me ha resultado totalmente imposible.
    Besotes!!!

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  2. Me encantaría ir al teatro pero la oferta en Salamanca es pobre y en Guijuelo suele ser los Viernes a una hora a la que no puedo. Me conformaré con el microteatro de vez en cuando. Un besote

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    1. En Microteatro hay una oferta fantástica en la Malhablada, Carmen, mejor que en Madrid! 😄

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