VIERNES VITALES 73: EL DÍA QUE DESCUBRES LA RESPUESTA

Muchas veces nos obcecamos con algo, entramos en bucle y no sabemos salir de un problema, buscando soluciones donde no las hay porque seguimos dándole vueltas a los mismos argumentos que en realidad no nos llevan a ninguna parte. Así expuesto parece obvio pero cuando te encuentras en el centro del bucle no consigues ver más allá. Para ello, a menudo puedes necesitar ayuda (de otros o la tuya propia, tu interior esconde recursos maravillosos) y esa ayuda puede tener muchas formas, a cada cual le impactan más unas u otras, pero hay momentos o palabras capaces de hacer clic en tu interior y hacerte ver las cosas de otra manera, desde otro punto de vista. Es muy posible que desde esa nueva perspectiva encuentres otro camino y que en ese otro camino encuentres la respuesta que necesites.

En esta entrega de Viernes Vitales me gustaría centrarme en el concepto de ayuda interior. Es precisamente uno de los pilares en los que se basa el coaching, ya que la figura del coach no es la de un padre, un maestro o un mentor, alguien que te da la solución a tu problema. El coach, por el contrario, te escucha y te acompaña, te hace preguntas tendentes a que hagas ese clic en tu interior. Ese clic que te puede llevar a la respuesta o la solución que tanto tiempo llevas buscando y que antes no habías logrado encontrar.

Por ello, nunca olvides que quien más te quiere eres tú mismo, quien más puede ayudarte también frecuentemente eres tú. Dentro de ti, en tu yo más íntimo, habitan infinitos recursos que quizá desconoces o que simplemente has olvidado que tenías y que siguen dentro de ti. Estos recursos son capaces de mejorar mucho tu vida, pero debes llegar hasta ellos en un camino a menudo nada fácil y que lleva al reconocimiento de tu yo más íntimo. Tú puedes ayudarte a ti mismo, para ello lo primero que debes hacer es querer hacerlo y lo segundo encontrar tus propias herramientas. En ese aprendizaje para hallar tus recursos y herramientas, a veces es muy positivo tener alguien al lado, pero no siempre es imprescindible. Conocerse a uno mismo de verdad pasa por establecer un verdadero diálogo interior contigo y en ese diálogo no se necesita a nadie más.

Ese diálogo, ese camino, frecuentemente termina en una respuesta. La palabra respuesta es para mí una de las palabras más mágicas que existe por todo lo que encierra en su interior. Hay muchas preguntas y muchas respuestas pero cuando te encuentras de frente, de pronto, con la verdadera respuesta que llevas tanto tiempo buscando y que no encontrabas, todo cambia. Lo primero que yo suelo sentir es incredulidad, pero no ante la respuesta en sí, sino ante la apabullante verdad que está delante de mí y que no había reconocido hasta entonces. La respuesta no es prácticamente nunca una complicada y enmarañada fórmula ininteligible, sino que es algo simple, sencillo... apabullante e increíblemente simple y sencillo, me permito añadir. Ya no te preguntas dónde ha estado la respuesta todo este tiempo, sino dónde he estado yo todo este tiempo. Cómo es posible no haberme dado cuenta antes, no haber encontrado esa respuesta que ahora se me antoja clarividente, cristalina.

Pero después de la incredulidad llega el reconocimiento de la conexión. Esa respuesta, de una u otra forma, viene de tu yo interior, de tus propios recursos. Ahí está la verdadera conexión, en tu viaje has logrado conectar contigo mismo, con tu yo más íntimo, con el lugar en tu interior donde habita la verdad, donde se hallan las respuestas. Frecuentemente no habrá sido un camino fácil, pero lo has hecho, has llegado y ahora tienes paz, certeza, verdad.

Creo que en este mundo de locos que nos obstinamos en seguir viviendo, frecuentemente olvidamos lo que de verdad importa. Y uno de los grandes pilares de lo que de verdad importa eres tú mismo.


¿Quién eres tú en realidad?, ¿qué piensas?, ¿qué sientes? 

Añado otra pregunta, ¿cuánto tiempo hace que no hablas contigo mismo? Para ello, simplemente necesitas estar a solas, dedicarte tiempo y mirar a tus ojos interiores. Si le dedicas tiempo a tu familia, tus amigos, el trabajo o cuestiones operativas, ¿por qué no inviertes parte de ese tiempo en conocerte mejor y hablar con tu yo interior? 

2 comentarios:

  1. Mucho, pero mucho tiempo...Y me va haciendo falta, me lo noto. Tendré que buscar ese tiempo prontito.
    Besotes!!!

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    1. Debemos reservar nos tiempo para estar con nosotros mismos y no siempre lo hacemos

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