VIERNES VITALES 74: DEJA IR AL APEGO

Os contaba la semana pasada que me he embarcado en un reto para noviembre: deshacerme de 465 cosas a lo largo del mes. La verdad es que creía que me iba a resultar difícil y está siendo sorprendentemente fácil. Es cierto también que tengo demasiado de casi todo, por lo que ya avanzado el mes, me he desprendido de más de 150 objetos y mes está resultando fácil. Simplemente estoy quitando de mi vida cosas que no sirven, que no quiero, que no necesito. 

Sin embargo, una parte importante de este reto de deshacerte de cosas es saber desprenderte más allá de los superfluo. Seamos claros, desprendernos de cosas que no sirven o que ya no queremos es muy fácil. También lo es deshacerte de cosas que puedes tener repetidas o que no te dicen ni fu ni fa. Sin embargo, empieza a ser más complicado cuando aparece el apego

¿Qué es el apego? Más allá de las definiciones que podamos encontrar en los diccionarios, para mí el apego es una querencia que nos hace daño. Entiendo como el daño el dolor, el sentido negativo de esa conexión o la limitación que aporta a nuestra vida.

A veces, desarrollamos apego hacia cosas físicas. Llenamos nuestras vidas de trastos que en realidad no nos aportan nada y que lo que sí hacen es saturar nuestras casas, nuestras vidas, nuestro entorno... y generar caos y desorden. En primera persona, entono el mea culpa y reconozco que tengo (tenemos) demasiadas cosas que inundan nuestras vidas. Además de tener un volumen de cosas mucho mayor de lo que necesitamos, en muchas ocasiones las mantenemos por cuestiones sentimentales, es decir, por apego.

A mí, se me suele olvidar hasta lo que tengo (por eso, entre otras cosas, soy muy consciente de que tengo demasiado), cuando me pongo a reorganizar los armarios y sacar cosas de mi vida, me doy cuenta de la cantidad de cosas que acumulo sin siquiera ser verdaderamente consciente de ello. Pero cuando haces limpieza y quieres deshacerte de lo que no necesitas, al principio resulta sencillo... hasta que te encuentras con la muralla del apego. Entonces la tarea de limpieza se hace muy cuesta arriba. Te encuentras con cosas que no usas, a veces ni siquiera recordabas que las tenías, pero sobre ellas tienes apego y se te hace difícil deshacerte de ellas. El objeto que te regaló tu hermana, o que era de tu abuela, o que compraste en aquel viaje... Cosas que en realidad no te hacen ningún bien (sólo se acumulan y generan caos en tu vida), pero aún así las mantienes y se te hace tremendamente difícil dejarlas ir.

Dejar ir el apego

Lo mismo ocurre con otras cuestiones más allá de los objetos. Tenemos apego a relaciones, a situaciones, a nuestra zona de confort. Una vez, un gran amigo me dijo que debía trabajar internamente el peor escenario en el trabajo, y que ese escenario no consistía en quedarse sin trabajo sino en trabajar en algo que no me guste ni me llene. Debemos valorar lo que de verdad importa en nuestra vida y dejar ir lo demás. No es nada fácil, el apego sigue ahí y casi siempre es como una droga. Además, luego está su amigo el miedo que en seguida aparece rodeado de su corte de fantasmas para recordarnos todo lo malo del mundo.

Estoy en el proceso de intentar des-apegarme. No es nada fácil, pero cada vez lo consigo más, empezando por las cosas físicas, que es un poquito más sencillo, pero continuando con las emocionales: relaciones, situaciones, tareas, retos, confort... De hecho, trabajar el desapego va a ser sin duda uno de mis retos del 2018. Soy muy consciente de que no es nada fácil, pero como droga que es, el camino de rehabilitación es complejo y duro, pero lo que te espera al final del camino sin duda merece mucho la pena.

Cuando eres capaz de des-apegarte, la magia vuelve. Otra vida se abre, otro camino... y ese camino es más sencillo porque no irás cargando con todo el peso de aquello a lo que sientes apego emocional. Obviamente, hay una parte de apego emocional bueno, pero también una parte mucho más amplia de apego emocional malo. Este último es el que quiero limitar, diluir, al menos reducir. Y sé que ese camino, cuando consiga recorrerlo, me llevará a ser más libre y por tanto más feliz.


Feliz Viernes, disfruta del fin de semana, que te lo has ganado. 

10 comentarios:

  1. Pues no, no es fácil. A lo mejor te acompaño en este reto en el 2018, que me vendría bien.
    Besotes!!!

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    1. No es fácil Margari pero si muy necesario. No sabemos tener apego a las cosas y también debemos dejar de tenerlo a otros muchos aspectos de la vida, si lo conseguimos viviremos mucho mejor y más libres.

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  2. Estoy de acuerdo, ya te dije que haría el reto, lo empiezo en diciembre, aunque es mal mes para esto, me urge empezar con el desapego.

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    1. Al paso que voy yo lo voy a repetir en diciembre, porque aún no he acabado de sacar basura de mi casa, me quedan muchas cosas más que realmente debería haber desechado hace mucho. En diciembre tendré que poner en práctica lo del apego 😁

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  3. Ay, qué pereza da (o me da), pero es muy necesario, quizás el reto me vendría bien, que soy bastante caótica.

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    1. Pues si te animas ya me contarás 😄

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  4. Absolutamente nada fácil. Ayer mismo colocando un armario me dí cuenta de la cantidad de cosas que había que no me aportaban nada pero que iba acumulando para "por si acaso". Te había leído lo del reto de deshacerse de esas cosas y me acordé de ti. Ahora tengo una bolsa llena de cosas en el coche que voy a intentar dejar en algún sitio que recojan regalos para navidad para gente que necesite, son cosas que están bien pero que no me hacen ninguna falta. Por otro lado, el des-apego a lo que no es físico...me apunto para mejorarlo en 2018. Un besazo!!

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    1. Gracias por tu comentario, Carmen. Creo que deshacerse de cosas puede llegar a ser hasta purificador, aunque no sea fácil. El des-apego de otras cuestiones aún es más difícil pero trabajarlo y conseguirlo nos hace más libres.

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  5. Tienes toda la razón pero da un poco miedito lo de salir de la zona de confort.

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