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VERANO EN EL NORTE: LAS COSAS QUE NOS GUSTAN DE VERANEAR EN EL CANTÁBRICO #VERANOENELNORTE

Ayer escuché un alegato encendido en contra de las vacaciones en el norte y he de reconocer que me dolió un poco mi corazón cantábrico. La buena señora tenía clarísimo que veranear en el norte era tirar el dinero y que irte a Levante, más aún con niños era muchísima mejor opción. Porque no podía entender cómo había algunos que aún se arriesgaban a ir al norte en vacaciones de verano, y además con niños, ¡qué poca responsabilidad!

Le respondí, lo más amablemente que pude (que no estoy segura cuánto de amable fue) que no sabía si recordaba que yo era del norte, que mi hija pasaba cada verano varias semanas en el norte y que ahí podía verla, siendo una niña absolutamente normal. Y lo que quizá es peor, que se lo pasaba fenomenal, aunque ella no pudiese entenderlo.

Se me ha ocurrido contar cosas que pasan en el norte y no en Levante, formas de disfrutar el verano que a los del norte nos funcionan. Y quizá sea cuestión de estirpe, no lo sé, pero es que encima nos lo pasamos fenomenal. Así que aquí va mi alegato sobre las buenas cosas del #veranoenelnorte.


En el norte el espacio no es problema, tienes todo el que quieras

Es algo que no puedo entender, cuando vas a Levante y cualquier playa parece la Gran Vía en medio de una manifestación y con cinco o seis musicales estrenándose ese día. Poner la toalla se convierte en un deporte de alto riesgo, no te vayas a pasar 2 centímetros del mínimo perímetro, pero cualquiera puede venir e invadirte. De los niños, las patadas de arena y demás ya ni hablamos. Y por supuesto, vete madrugando para colonizar tu preciado trocito de arena, que si pretendes llegar a la playa a las once, anda que vas apañao.
En el norte no tenemos esos problemas, normalmente hay playa de sobra, puedes llegar a la hora que quieras y no tienes que dejar el coche a cinco kilómetros. No te abrasa el sol (otra gran ventaja) y puedes recorrer la playa, chapotear, hacer castillos de arena… sin agobios.
Es cierto que no siempre hace bueno, que a veces llueve, que otras sale el sol pero hace hasta frío. Pero los niños que pasan sus veranos en el norte aprenden a convivir con ello, a pasear con la playa con sudadera, a ir a la playa aunque esté nublado, a que el agua está fresquita y no es un caldo recalentado… Que digo yo que cada cosa tiene su encanto, pero el norte también.




En el norte, cuando hace malo, hacemos otras cosas

Creo que éste es verdaderamente el gran enigma, que muchos no entienden. Es cierto que so pasas dos semanas de vacaciones en el Cantábrico, seguro que algún día te hace malo, seguro que algún día llueve o diluvia y seguro que hay varios días con el cielo nublado. Como os contaba antes, aunque esté nublado, uno puede seguir haciendo de todo, sí, incluso yendo a la playa. Pero cuando hace malo de verdad, también hay otras opciones, de hecho siempre y en todo lugar las hay. No ir a la playa no se convierte en un drama, y no sé si será porque crecí en el norte, pero a mí a los cinco días de playa empiezo a aburrirme soberanamente.
En el norte, cuando hace malo, aprovechamos para pasear con sudadera o jersey (y no se acaba el mundo), para visitar lugares, para ir al cine, para salir a comer fuera (aunque eso yo lo suelo hacer cuando hace bueno y cuando hace malo), para pintar… Hay mil opciones de ocio para niños, y no todos ellos pasan por la playa. De hecho, simplemente columpiarse delante del Cantábrico es ya un recuerdo precioso que yo suelo evocar en invierno.




En el norte se come mejor y sin agobios

Empiezo por decir que me encantan las buenas paellas en los chiringuitos en Levante, pero no me gustan las colas, el  torrarte al sol y que no te entre nada que esté a más de quince grados. Levante está genial para el otoño y la primavera, pero en los meses de verano, el norte gastronómicamente hablando está muchísimo mejor.
En primer lugar porque como se come en el norte, discúlpenme, pero no se come en Levante. Galicia, Asturias, Cantabria, País Vasco… elige lo que más te guste; carne, pescado, marisco… Y el mal tiempo ayuda a que los platos calientes en agosto sienten fenomenal (a ver quién es el valiente que se toma algo caliente con cuarenta a la sombra), la variedad es amplísima y a un precio estupendo. Eso sí, la báscula te echa la bronca cuando vuelves a casa, pero para eso están las vacaciones, ¿o no? Y que me quiten lo bailao.
En el norte no hay colas, puedes ir al chiringuito de la playa o a los miles de bares, restaurantes, terrazas, chigres… y elegir. Comida de la tierra y del mar, riquísima. Yo no la cambio, gracias.



En el norte, es un placer dormir con manta

Y quien dice dormir con manta dice muchas otras cosas, porque el calorazo pegajoso de Levante a mí me agobia. En el norte el aire acondicionado la mayoría de las veces ni existe porque no es necesario. Puede hacer bueno o malo durante el día, pero por la noche uno se arrebuja entre las mantas y duerme a pierna suelta.
Sales a cenar fuera, muchas veces con chaqueta, sudadera o abrigo de verano (algo que suele hacer mucha gracia a los no norteños), te tomas algo en una terraza aunque haga fresquete y llegas a tu casa y duermes del tirón.




El norte es muy bonito

Y aquí, espero que estemos todos de acuerdo. Toda la cornisa cantábrica es muy bonita, una alegría ver verde (del de verdad, verde intenso) en pleno verano. Tiene un montón de pueblos y ciudades llenos de encanto, que te permite hacer turismo, algo que en Levante se echa de menos, ya que aunque hay pueblos con encanto, casi todos han sido engullidos por grandes macrourbanizaciones de playeros de verano.  



Y con esto, no quiero menospreciar a los veranos en Levante, que también tienen su encanto. A mí también me gusta el sol y la playa, y es cierto que cuando vas al norte te la juegas más, porque sabes que habrá días sin son y con lluvia. Pero uno ya va preparado para ello y, como os decía, hay muchos otros planes que poder hacer y disfrutar. Y los niños se lo pasan bomba, sin necesidad de tanta playa, que al final también incluso aburre.

Por ello, en todos los lugares hay cosas buenas y cada uno es libre de elegir lo que más le guste. Personalmente, me gusta huir del calorazo del verano de Madrid y escaparme a mi norte querido, aunque no le hago ascos a unos días de sol y playa en Levante, en el sur o en las islas, sin embargo los prefiero fuera de temporada. Me encanta estar a mi aire, no sufrir agobios de gente, tener problemas para poner la toalla en la playa, dar mil vueltas buscando aparcamiento, torrarme al sol a cuarenta grados a la sombra… Mi elección es el norte, pero si la tuya es otra, disfruta de ella sin arengas dictatoriales para quien te escucha.


¿Y tú eres de #veranoelenorte o prefieres otras opciones?

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Comentarios

  1. En mi caso es que no soy de viajar en verano. Cuando se puede, que estos últimos años no han sido muy buenos, soy más de pegarme mis escapadas en otoño o en primavera. Teniendo playa, me apetece quedarme aquí los días de calor. Pero tienes toda la razón. Hay muchas razones para ir por tu tierra y disfrutarla, que es preciosa. A mí es que me da igual el clima para viajar. Con todas las cosas que se pueden hacer y que se pueden visitar...
    Besotes!!!

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    1. Todos los lugares tienen su encanto. A mí me encanta tu tierra pero la evito en los mogollones veraniegos.

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  2. Totalmente de acuerdo. Yo este verano para San Vicente de la BArquera

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    1. Ya sé que tú compartes mi amor por el #veranoenelnorte Pedro :)
      Nosotros iremos a Santoña unos días, aunque será en julio. Si quieres recomendaciones sobre Cantabria y la zona en la que vas a estar, sólo tienes que escribirme un email. Un abrazo.

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  3. Cuando vivía en Madrid veraneaba con mis padres en muchos sitios (como Asturias) pero en Levante nunca. Si acaso la Costa de Sol, con un calor nada agobiante y con posibilidad de visitar lugares maravillosos como Sevilla, Ronda o Gibraltar (que es español, que no se olvide). Es cierto que en Llanes de 12 días o así debió llover 11 y medio y nos tuvimos que volver. Ahora te digo que el verano del norte en general es mucho más llevadero, que sí, que quizá donde hace más calor se puede disfrutar más del verano (como la sensación de refrescarte en la piscina o tomar una buena sandia para paliar los efectos del calor). Pero también se puede vivir sin miedo a posibles golpes de calor o deshidrataciones de esas que te hacen ingresar en urgencias. Que todo tiene sus pros y sus contras y para huir del asafalto de Madrid, también está la sierra, con unas noches más fresquitas, aire puro y unos pueblos llenos de encanto. En fin, que hay muchas opciones para pasar el verano que van mucho más allá del Levante español. Interesante debate. #veranoenelnorte #veranoenlasierrademadrid.

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    1. Me alegro de que te parezca interesante el debate, Leira ;)

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