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VIERNES VITALES 56: EL TIEMPO NUNCA SE PIERDE

Hace un par de meses hice un curso sobre creatividad que terminó siendo más bien una sesión intensiva de coaching, pero lo cierto es que me aportó mucho. Me dejó una de esas cuantas frases que cuando las oyes no les das demasiada importancia pero que luego te marcan y les das vueltas y vueltas… y terminan abriendo un nuevo camino y un nuevo horizonte.
  
Este viernes vital arranca precisamente de una de esas frases: El tiempo nunca se pierde. 

En este mundo, en el que a menudo vamos corriendo de aquí para allá como pollo sin cabeza, que no somos muy conscientes de quiénes somos ni de dónde estamos, que tenemos listas interminables de cosas pendientes, tiramos de agenda y de planificaciones que ni la NASA… sí, en este mundo perder el tiempo está muy mal visto. El simple hecho de pensar estoy perdiendo el tiempo, ese bien tan valioso y escaso, que necesito para hacer esto, lo otro, lo de más allá… nos hace ponernos enfermos sólo de pensarlo y arrastrar un infinito sentimiento de culpa.

¿Lo que estás haciendo sirve para algo?, ¿te has planteado si podrías utilizar ese tiempo en algo mejor? Seguro que sí. ¿Estás segur@ de que puedes permitirte invertir tu tiempo en esto?, ¿has pensado dónde te ves en un mes, un año, una década?, ¿qué estás haciendo para mejorarlo? Pues chic@, si estás ahí tirada, en la cama descansando, mirando al infinito y pensando, o sin hacer nada que le puedas poner una etiqueta, ponerlo en una lista y darle un número de prioridad, esta sociedad en la que vivimos fruncirá el ceño y te dirá, con dedo acusador: ¡estás perdiendo el tiempo! Y, por ende, eres culpable de todo lo malo que te pase.

Pues bien, cuando alguien viene y te dice que no, que el tiempo nunca se pierde, que lo estás viviendo y que eres libre de poder tirarlo si deseas, te quita un peso de encima. Simplemente te está dando la posibilidad de quitarte la inmensa losa de culpa que arrastras y permitirte respirar. Y de paso, reflexionar sobre qué quieres.

He pensado en esos momentos en los que “pierdo el tiempo” y que sin duda me encantan. A veces son muchos menos de los que querría, porque esta sociedad me impele a no perder ni un segundo más, pero todos perdemos pasamos nuestro tiempo en actividades que no tienen por qué conducir a un fin concreto, estar planificadas de aquí a cinco años y tener su propio peso, porcentaje y medida en el resto de nuestras vidas. Reivindiquémoslo: me gusta perder el tiempo. ¿En qué tipo de cosas? Pues aquí unas cuántas que se me ocurren.

Me gusta tirarme en la cama y no hacer nada. ¿A ti no? Reconozco que a veces, después de la ducha, vuelvo a meterme bajo las mantas tres minutos y me encanta. También me gusta tirarme en la cama, cuando puedo y me dejan, a no hacer nada, mirar el techo es la actividad más instructiva en ese momento. Como mucho, también me gusta meterme en la cama y ver series, no busco nada con ello, sólo entretener mi tiempo en algo que me relaja y me gusta.

Me encanta pasear sin mucho rumbo fijo, que me dé el aire en la cara. Esa misma sensación de aire en la cara me gusta cuando voy en moto y, aunque normalmente voy hacia algún punto determinado, a veces me permito dar un rodeo o una vuelta de más por el mero hecho de disfrutar de esa sensación perdiendo el tiempo.

Me gusta hacer cursos, estudiar, leer…. E invierto tiempo y dinero en ello, además de ilusión. La mayoría de ellos no me sirven técnicamente para nada en concreto, no busco sacarles dinero o rentabilidad, conseguir un mejor trabajo a través de ellos. He hecho cursos de cosas tan variopintas como desde cocina a idiomas, he aprendido a coser a máquina o hablar en público, incluso hace muchos años hice un curso de defensa personal. Sin embargo, soy muy feliz llenando mi mochila vital de experiencias y conocimientos, por eso lo hago, aunque muchos piensen que pierdo el tiempo.

De hecho, también me encanta escribir en este blog cuando tengo algo de lo que quiero escribir. Y cuando no lo tengo, o no me apetece, pues no lo hago y no se acaba el mundo ni mucho menos.

Pero de las cosas que más me gustan en esta vida es sentarme frente al mar, en la playa, mirando el azul infinito… ese mar Cantábrico en un apacible día de sol, en el que perderte simplemente mirando al horizonte, de nuevo con la brisa en la cara. Y que pasen minutos u horas….



Y tú, ¿te permites perder el tiempo alguna vez?

Comentarios

  1. Alguna vez no, ¡muchas! Y no me remuerde la conciencia. Si tengo que hacer algo, pues nada, un poquito más rapidito y ya está. Pero esos ratos perdidos son tan necesarios. Sin hacer nada, sin pensar en nada, sólo estar, disfrutar del momento... También me gusta mucho mirar el mar, escucharlo, sentirlo. ¡Qué bien me siento después!
    Besotes!!!

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