VIERNES VITALES 77: ME DOY PERMISO PARA SER IMPERFECTA

Vivimos en una sociedad que nos dice que tenemos que ser perfectos y que, si no lo somos, somos una mierda. Sí, así, tal cual. Hay que ser guapo, estar delgado, vestir con encanto, hacer deporte, levantarte radiante, no estar nunca cansado, no estar nunca de mal humor, ser un súper trabajador, un súper padre o súper madre, tenerlo todo controlado, hacerlo todo bien, tener resiliencia, optimismo... y no ver jamás nubes negras. Vamos, superwomen y supermen por doquier... y si no das el tipo, estás jod.. 

Da igual que pienses que eso lo tienes superado, que no te afecta. Seguirán bombardeándote una y otra vez por todos los lados con los prototipos de la perfección y muy probablemente, de una manera u otra entres en la rueda (del hamster) en la que quizá llevas años y años sin darte cuenta. Lo difícil es salir de ella.

Que conste que estoy muy a favor de la resiliencia, de intentar ver la vida con un calor cálido y no con un negro brutal y que una sonrisa merece mucho más la pena. Pero ojo, la vida tiene un montón de contrastes y vivir siempre en la montaña rusa de estoy súper guay, súper motivad@ y todo es maravilloso, pues en fin... yo creo que es engañarse a sí mismo. Todos tenemos días malos y, voy más allá, creo que todos necesitamos días malos. ¿Por qué? Pues porque si no conoces las tinieblas entre otras cosas no puedes saber lo que es verdaderamente la luz, es su contraste con la oscuridad la que la hace más radiante.

Yo también he jugado toda mi vida a ser superwoman pero está claro que no lo soy. Quiero ser madre, mujer, trabajadora, tener una buena relación con mi pareja, hacerlo todo bien, tener tiempo para mí, hacer deporte, seguir formándome, leer, escribir... En definitiva, llegar a todo, llegar a demasiadas cosas. Y así me va, con la agenda llena de citas, agobiada, con la sensación de no llegar a todo...

Bueno, en realidad así me iba hace un tiempo, ahora está un poquito más controlado, aunque aún le falta para estar del todo. Intento despejar la agenda y encontrar huecos para mí. No es fácil porque el tiempo es el que es y yo soy de las que no renuncian a su sueño reparador cada día y un extra los fines de semana. Pero, entre todo lo que he aprendido sobre organización del tiempo en todos estos años y además lo que he ido aprendiendo (y sigo) sobre prioridades entre las cosas que realmente merecen la pena y las que no, no me importa en absoluto decir no cuando quiero decir no, y sobre todo, valorar lo que importa y dejar de lado lo que no importa.



Por ello, aquí va mi decálogo de lo que considero que quiero y debo permitirme.


1. Ser imperfecta. No soy ninguna máquina, el tiempo es el que es y yo lo hago lo mejor que puedo, pero muchas veces ni sé ni puedo. Siento poder defraudar a algunos pero no quiero defraudarme a mí misma, de hecho lo que quiero es aceptar mi imperfección como parte del ser humano que soy.

2. Decir NO. Va muy relacionado con lo anterior, hay cosas que no quiero, no puedo o no me planteo ahora mismo hacer. Muchas veces, terminamos haciendo cosas que no queremos (algunas inevitables, de algún modo hay que sobrevivir), arrastrados por lo que quieren los demás o por lo que se espera de nosotros. Eso a mí me suele hacer infeliz y me genera mucha frustración, por lo que a las cosas que quiero decir no, me permito decirlo. No a todas obviamente, pero sí a las prescindibles.

3. Tener días malos. No me gustan los días malos porque te empujan al fondo del pozo, pero no por ello me parece correcto el hacer como que no existen. Los días malos existen, y es más, están ahí por algo. Lo mejor es sobrellevarlos lo mejor posible, pero a veces necesitamos vivirlos y sobre todo tenemos derecho a hacerlos.

4. Tener menos objetivos. Me hace gracia porque hace años hacía listados infinitos de objetivos. Lo que ocurría, obviamente, era que cumplía algunos e incumplía otros claro está. Ahora tengo menos objetivos y la verdad es que los que tengo suelen ser importantes y los suelo cumplir pero a veces también fallo. Y esto va relacionado con el siguiente punto.

5. Incumplir mis objetivos o planes. No es una declaración de intenciones porque si tengo un objetivo o un plan es porque quiero tenerlo y porque quiero cumplirlo. Pero va relacionado con el factor tiempo, a veces no es posible o hacerlo conlleva un esfuerzo demasiado grande que quizá haga que no merezca la pena. En esos casos, no pasa nada por incumplir plazos, reubicarlos o simplemente decir adiós a ciertos objetivos o planes.

6. Asumir que el tiempo es el que es. ¿A que suena ridículo? Pues aquí una ridícula a la que esto le cuesta un montón. Está muy bien organizar el tiempo, ser proactivos, cumplir metas y tareas... pero el tiempo, al final, es el que es y punto. Me refiero a que no es posible alargarlo y las horas dan para lo que dan. Si no te da tiempo a todo, revisa qué hay detrás.

7. Equivocarme. Ainss... lo que nos cuesta asumir los errores. Pero somos humanos y frecuentemente se nos olvida (por eso de que la sociedad nos impele a ser perfectos y por tanto en ese concepto no cabe el error). Pues bien, como de vez en cuando sucede y yo soy humana, también me equivoco. No voy buscando el error pero cuando este aparece lo asumo y me permito equivocarme.

8. Querer y tener tiempo para mí. Esto entra dentro del autocuidado y quererse más. Yo de tiempo voy mal, y de tiempo para mí aún peor. Sin embargo, poco a poco he ido encontrando huecos y en esas ando. Propósitos de febrero en cuanto a tiempo para mí: salir de mi casa una tarde-noche cada semana y compartir ese tiempo con mi gente, ir al fisio al menos una vez, ver un par de temporadas de una serie y me gustaría también ir una tarde sola al cine. A ver si en marzo puedo decir que lo he cumplido. 

9. Tener ratos de no hacer nada. Nada es nada, tirarse en la cama y mirar al techo. Cinco minutos, dos minutos, media hora... lo que se tercie.

10. Liberar mi agenda. Hace tiempo que dejé de pensar que más es mejor y mi agenda está muy llena no por cosas mías (que también) sino además por planes de mi hija. Os conté hace tiempo que empecé un máster en octubre, pues bien, ese máster acaba en marzo, por lo que ya veo el final, de la parte teórica al menos. Cuando eso ocurra, pienso permitirme liberar la agenda algo el fin de semana y algo también entre semana. Ya os iré contando.

Estoy muy orgullosa de haber encontrado el enfoque de este nuevo post de Viernes Vitales. En enero no encontré la inspiración pero me gusta haber encontrado este tema y haberlo explorado con vosotros.

Gracias!!! 

Comentarios

  1. Un decálogo para apuntar y tenerlo bien en cuenta.
    Besotes!!!

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    1. Me alegro mucho de que te resulte interesante, Margari 😄

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  2. Me parece perfecto el ser imperfecta ¿Sabes lo que más cuesta? decir NO

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    1. Qué buen lema, la perfección de la imperfección 🤔😁. En cuanto a decir no, no sé trata del no por el no, sino de ser sinceros con nosotros mismos y con los demás. Yo prefiero un no a tiempo que mucho tiempo perdido sin respuestas o con muchos si que terminan en no.

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  3. la verdad es que tienes toda la razón, a veces lo peor es quedar mal con la gente cercana (de trabajo, amigos, familia..) pero es importante la salud mental. Por donde empezar a decir no?

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    1. Por donde te pida tu corazón. Como le acabo de decir a Tracy, no sé trata del no por el no, por llevar la contraria. Pero a veces es necesario el no para ser honestos con nosotros mismos y con los demás.

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  4. Yo tengo un punto muy importante: aceptáte a ti mismo. Desde que lo puse en práctica tengo la autoestima mucho más alta.

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    1. Claro, la aceptación es la base de todo, para permitirte ser imperfecta hay que empezar por reconocerse imperfecta y aceptarse como tal ☺

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