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AZAÑA, UNA PASIÓN ESPAÑOLA


Volver al Teatro La Abadía siempre es una gran idea, especialmente cuando había pasado demasiado tiempo desde mi última visita. Más aún si vas, como era el caso, a disfrutar de una obra de las que dejan marca y de uno de los grandísimos actores de este país. Un hombre, sin el que el proyecto de La Abadía no habría tenido lugar, así que qué mejor que ver a José Luis Gómez en su propia casa.
Me quedé con ganas, muchas ganas, de verle en la piel de Don Miguel de Unamuno (febrero no fue un buen mes para mí y me lo impidió). Pero no he querido dejar pasar la oportunidad de verlo en su magnífica interpretación de Manuel Azaña, el que fuera el último presidente de la II República.  Me han dicho que el montaje de Unamuno era aún mejor, confío en que vuelva a interpretarlo y en la próxima ocasión sí que pueda ir a verlo.
El idilio de José Luis Gómez con la figura de Manuel Azaña viene de lejos. En la propia web de La Abadía podemos ver que hace más de 15 años, allá por los albores de este siglo XXI, Gómez se subió a las tablas de este teatro tan suyo para encarnar a Azaña. Lo hizo a través de fragmentos de textos del político pero mucho más aún intelectual, cartas, discursos, artículos y entrevistas. Se trataba de la adaptación para teatro Azaña, una pasión española, cuyas funciones se representan ahora mismo en el Teatro La Abadía hasta este domingo. No era una obra nueva, la había estrenado en el CDN a finales de la década de los ochenta.
José Luis Gómez Azaña Abadía

Pero ya en 1980,  José Luis Gómez se acercó en el teatro a la figura de Azaña a través de una versión de Velada en Benicarló. Hoy, une su Azaña y lo hermana con su Unamuno. Como dicen en la propia web de La Abadía “para mantener viva la Memoria Histórica, conviene recordar su templanza y su lucidez”. Aún quedan algunas entradas sueltas, muy pocas, así que daros prisa si os interesa.
La obra da comienzo con una voz en off que evoca aquel conocido discurso de Azaña: “Paz, piedad y perdón”, que pronunció el 18 de julio de 1938, en el segundo aniversario del estallido de la Guerra Civil Española. Aquel texto, conciliador, quería atraer la atención de la opinión pública internacional y que los grandes países cooperasen para terminar con la guerra en España. Pero no lo consiguió.
Aquel discurso se pronunció en Barcelona y algunas de sus palabras, podrían ser perfectamente aplicables al estado actual que atraviesa la historia de España: “todos los españoles tenemos el mismo destino. Un destino común, en la próspera y en la adversa fortuna. Cualesquiera que sea la profesión religiosa, el credo político, el trabajo y el acento. Y que nadie pueda echarse a un lado y retirar la puesta. No es que sea ilícito hacerlo: es que además, no se puede.
José Luis Gómez está fantástico en la piel de un personaje al que lleva vinculado, de una u otra manera, casi cuatro décadas. En algún lugar he leído que Gómez no se parece en nada físicamente a Azaña, pero tampoco le hace falta parecérsele. Vive tan intensamente las palabras que recita y las siente y nos las regala con tanta generosidad, que os digo que yo tardaré muchos años en olvidar esta función, suponiendo que la olvide alguna vez.

Comentarios

  1. Me has puesto los dientes largos con el Teatro de la Abadía, con José Luis Gómez y por si fuera poco con la figura de Azaña. Eres una suertuda!!!

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    1. Lo sé, aunque me queda la espinita de no haber visto su Unamuno, pero confío en que vuelva a interpretarlo y pueda verlo en segunda ronda 😄

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  2. Pero qué buena pinta tiene esta obra! Ojalá llegue por aquí!
    Besotes!!!

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    1. No lo sé, pero si llega, aprovéchalo!

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  3. A mí estos post tuyos me dan una envidia, acostumbrada a vivir en este páramo (cultural) en que me hallo, más aún ahora con la pierna jodida. Al final me perdí Troyanas, cómo me desquitaré cuando viva en una ciudad. Besos.

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    1. Bueno, este invierno entre unas cosas y otras no te creas... que casi no he salido de casa. Pero sí, la oferta cultural y de ocio se agradece en las grandes ciudades, aunque también echamos de menos algo de la tranquilidad que tú puedes disfrutar donde vives 😉

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