VIERNES VITALES 80: SI HA HABIDO ALGO MALO, ¿QUÉ HAS APRENDIDO DE ELLO?

Buenos días, querido lector!

Te cuento mis últimos planes para el blog. La verdad es que estoy en un tiempo de cambios e incertidumbre en el que no sé muy bien hacia dónde ir. Me he propuesto publicar un par de posts cada mes con la temática de los Viernes Vitales, que sigue siendo una de las que más se lee. Una reflexión vital sobre las cosas que voy descubriendo o de las que voy siendo más consciente en mi vida. 

La verdad es que al ver la evolución de mis pensamientos a través de los viernes vitales se me hace sorprendente. No es para menos, porque el primer Viernes Vital vio la luz en marzo de 2014.... ¡¡¡hace ya cuatro años!!! Y en estos cuatro años creo que he cambiado bastante, lo que se nota en esas reflexiones. 

En fin, que para la entrega número 80 de los viernes vitales, recupero una pregunta de las que incluí en la reflexión anterior, la número 79. En ella, os planteaba una serie de preguntas para hacernos a nosotros mismos al final del día o si preferís, al acabar el mes. A mí me sirve mucho, para notar los avances. Y uno de los grandes avances vitales lo supone contestar a esta pregunta: Si ha habido algo malo, ¿qué he aprendido de ello?

En nuestra cultura, lo malo está penalizado. Es casi un tabú, se pasa de puntillas sobre ello y se intenta olvidar pronto. Es muy cierto que más vale no profundizar en lo dañino y salir del agujero, pero también es igual de cierto que las malas experiencias tienen algo muy positivo: el aprendizaje. Si no nos molestamos en revisar lo que ha ocurrido, en qué nos hemos podido equivocar, cómo podríamos hacerlo mejor la próxima vez... no aprenderemos. Y en ese acto de "no aprender" estamos desperdiciando una gran oportunidad.



En otras culturas, como por ejemplo la anglosajona, es muy importante el fracaso. ¿Por qué? Pues precisamente por lo que acabo de escribir, porque ese fracaso te proporciona un gran aprendizaje, y además también es una fuente de autosuperación. Lo que vivimos en nuestras propias carnes nos marca de verdad, no nos sirven las experiencias de otros, sino que son las nuestras, buenas y malas (y especialmente las malas), las que se nos quedan de verdad grabadas y nos hacen aprender. Pero además, después de un fracaso y una vez que lo hemos superado, salimos fortalecidos: más sabios (con el aprendizaje de la experiencia) y también más resistentes y enérgicos. ¿Por qué? Porque sobreponerse a un fracaso lleva también su propio proceso y se necesita mucha fuerza, mucho espíritu de superación: una nueva esperanza.

Por ello, después de un tiempo, cuando ya la cicatriz no duele tanto (es importante respetar el tiempo de duelo también en el fracaso), yo creo que es muy importante repasar eso malo que ha ocurrido y preguntarnos ¿qué he aprendido de ello? Hay pequeñas cosas en el día a día que pueden perfectamente aguantar esa reflexión al final del día, fracasos más contundentes necesitan algo más de aire para que puedan asumirse una vez pasado el dolor. Pero cuando lo analizamos con calma y cuando estamos preparados para ello, aprendemos
muchísimo. 

Comentarios

  1. Totalmente de acuerdo. Yo hace un años tuve una experiencia totalmente negativa pero de la que aprendí tanto que hasta la doy por imprescindible en mi vida.

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    1. A mi también me pasó y me hizo avanzar muchísimo. Muchas cosas de las que me siento orgullosa hoy no existirían sin ese mal trago, porque fue duro pero me puso las pilas.

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  2. Tengo mi vida "blogera" algo abandonada por algo que tiene que ver con tu post. Pero hay una cosa que tengo clara: estoy aprendiendo muchísimo de algo negativo y me he hecho de repente mucho más fuerte. Me ha gustado (e inspirado) mucho leerte. Un besazo.

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    1. Yo cada mes me planteo dejarlo, cada vez hay menos lecturas... pierdo hasta la esperanza de que lo que escribo en realidad le interese a alguien. Por eso te agradezco mucho más tu comentario. Un BESO!

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  3. Ufff, qué tema más difícil, también hay aprendizaje sin fracaso, fruto de experiencias positivas, personalmente lo prefiero, supongo que como todos. Quizás es que yo estoy bastante cansada de oír los demás alabar lo fuerte que soy, la verdad, hubiese preferido nacer con eso que llaman “una flor en el culo”. Besotes.

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    1. Bueno, hay gente con más suerte y otras con menos... pero igual que creo que a todo gochín le llega su San Martín, también creo que las cosas malas dejan algo bueno, el aprendizaje. Aunque como dices, mejor si aprendiésemos sin tanto dolor.

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  4. Me gustan y me interesan tus viernes vitales y siempre te dan que pensar. Gracias y un beso.

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    1. Gracias a ti por pasarte siempre por aquí, un honor para mí que te gusten y te interesen mis viernes vitales 😍

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