TRUCOS DE AHORRO 15: PRESUPUESTO


Reconozco que yo siempre he sido una pequeña hormiga y llevo muchos años (desde mi infancia) haciendo botes y cajitas donde voy metiendo dinero para diferentes fines: vacaciones, ocio, algún capricho, la comida del campamento de mi hija, las fiestas del barrio… Sin embargo, aunque soy muy previsora, no soy tanto de hacer presupuestos como tal. Sabría decir donde se va mi dinero al 90%, soy capaz de saber cuáles son aquellas partidas que se “comen” más mi presupuesto al mes, cuánto es mi ahorro medio, mi gasto medio, pero presupuesto como tal no hago. Últimamente he estado leyendo bastante sobre presupuestos y se me ha ocurrido utilizarlos como temática para este post mensual sobre ahorro, que ya alcanza el número 15 en esta ocasión, la niña bonita.

Es frecuente oír en nuestro entorno frases como éstas: quiero ahorrar más pero no puedo, no consigo llegar a fin de mes, no sé dónde se va mi dinero, querría controlar mejor mis finanzas, se me ha roto la lavadora y no tengo dinero para sustituirla… Lo cierto es que muchas veces no es que no alcancemos nuestros objetivos de ahorro, es que ni siquiera nos hemos planteado qué objetivos queremos a nivel de ahorro. El día a día, el mes a mes, es el que manda y, aunque querríamos gestionar mejor nuestra economía, no sabemos ni cómo empezar a hacerlo. Creo que, en este punto, una buena planificación de presupuesto puede ayudarnos.


Se puede hacer un presupuesto individual o un presupuesto familiar. Pero en cualquier caso el presupuesto tiene que ser objetivo y realista, algo capaz de alcanzar y en el que los ingresos sean superiores a los gastos; es decir, que puedas cumplirlo.

¿Cómo hacer un presupuesto?

La primera parte y la más básica: registra ingresos y gastos. Tendrás un control de cuánto dinero entra en tu casa cada mes y cuánto sale. Empieza por registrar simplemente todo el dinero que entra por todas las fuentes diversas que tengas (todo, piensa, porque a veces hay más que la nómina) y los gastos (revisa bien y no te dejes ninguno fuera, hay algunos gastos que no son mensuales, sino que pueden ser bimensuales, semestrales, anuales… tenlos en cuenta porque también es dinero y debes saber cuánto y cuándo pagarlo). Además, podrás saber cuándo te vienen ciertas facturas o cargos y así estar preparado para tener ahorrado para entonces el suficiente dinero.

Lo puedes hacer de manera manual: en una libreta o si prefieres en un Excel, que te permitirá hacer fórmulas y exportarlo. También puedes utilizar algunas de las plantillas que podrás encontrar en Internet como Box Budget o Vertex42, donde podrás acceder y descargarte varias plantillas que pueden resultarte útiles (os dejo los enlaces para que podáis mirarlo si os interesa). Personalmente, aún no las he utilizado pero he encontrado buenas referencias de ellas y son gratuitas, creo que como plantilla pueden servir muy bien.

¿Qué consigues haciendo un presupuesto?

1. Tener una visión global e instantánea de tus finanzas. Podrás saber, de un vistazo, cuánto ingresas y cuánto gastas, y, a partir de ahí, empezar a tomar decisiones.

2. Conocer tu capacidad de ahorro. Ingresas X, gastas Y, ¿cuánto te queda? Ésa es tu capacidad de ahorro actual. Ahora tocará pensar si es suficiente, si te sientes tranquilo con ello, si te gustaría ahorrar más.

3. Ser consciente de tu nivel de endeudamiento. Es posible que tengas deudas: hipotecas, préstamos, dinero que le debas a tu familia o compras que estés realizando a plazos. Debes de tenerlas muy en cuenta a la hora de revisar el presupuesto.

4. Saber dónde gastas tu dinero. A veces no sabemos dónde se va nuestro dinero y de esta forma al menos empezaremos a tener visibilidad de dónde estás gastando, en qué partidas se va más dinero y luego poder empezar a recortar.

5. Planificar qué quieres hacer con tu dinero a partir de ahora. Al final, la visibilidad que te aporta el presupuesto te permite tomar decisiones y ponerlas en práctica.

Eso sí, llevar un presupuesto y cumplirlo, especialmente cuando no es sencillo y está muy ajustado, exige esfuerzo y además constancia.



¿Presupuesto mensual o anual?

En este punto, he leído de todo, pero si utilizas un Excel, es fácil hacer un presupuesto mensual y luego anual y ésa es mi recomendación. Igual que hay gastos que vienen X veces al año (los seguros, los impuestos, gastos imprevistos de cosas que se rompen, vacaciones, los libros del cole, los gastos del campamento de los niños etc.), también existen ingresos que vienen determinadas veces al año (pagas extra, bonus, devolución de impuestos si eres afortunado etc.) En este caso, registrarlos en el mes en que se producen pero tener una visión global anual creo que ayuda mucho.

Y ahora… ¡¡¡toma decisiones!!!

Has hecho el presupuesto, ya tienes controlados ingresos y gastos, ¿qué te parece?, ¿te gusta cómo gestionas tu economía?, ¿querrías mejorarla?, ¿quieres reducir gastos? Pues tijera y manos a la obra.

Hay mil trucos para ahorrar en gastos habituales (facturas de casa, supermercado, ocio…). Si empezáis a interesaros por este tema, encontraréis muchísimos consejos y trucos para ahorrar en internet, algunos de ellos curiosos y la mayoría funcionan, que es lo importante. Revisar la factura de la luz y cambiar de tarifa de manera que las horas de más consumo sean más baratas es uno de esos trucos que funcionan; también planificar el gasto en el supermercado y llevar una alimentación más saludable con alimentos frescos y de temporada, aprovechando las ofertas; repostar en gasolineras más baratas, cambiar el coche o el autobús por la zapatilla e ir andando siempre que puedas; reutilizar lo que tengas, reciclar y darle un nuevo aire a tu ropa… Hay miles.

Probablemente también tengas ciertos gastos de los que puedes prescindir. En el caso del gasto también solemos tener el botón on going dado y muchas veces pagamos por servicios o cosas que en realidad no necesitamos o de los que podríamos prescindir de manera sencilla. Empieza a llevarte el desayuno al trabajo, planifica el ocio, deshazte de las suscripciones de pago que no utilizas o infrautilizas etc. Piensa en tu caso concreto, seguro que se te ocurren mil ideas.

Pon en práctica tus decisiones y sé constante. Revisa tu presupuesto de manera habitual, vete haciendo ajustes y cúmplelo.
Reconozco que yo siempre he sido una pequeña hormiga y llevo muchos años (desde mi infancia) haciendo botes y cajitas donde voy metiendo dinero para diferentes fines: vacaciones, ocio, algún capricho, la comida del campamento de mi hija, las fiestas del barrio… Sin embargo, aunque soy muy previsora, no soy tanto de hacer presupuestos como tal. Sabría decir donde se va mi dinero al 90%, soy capaz de saber cuáles son aquellas partidas que se “comen” más mi presupuesto al mes, cuánto es mi ahorro medio, mi gasto medio, pero presupuesto como tal no hago. Últimamente he estado leyendo bastante sobre presupuestos y se me ha ocurrido utilizarlos como temática para este post mensual sobre ahorro, que ya alcanza el número 15 en esta ocasión, la niña bonita.

Es frecuente oír en nuestro entorno frases como éstas: quiero ahorrar más pero no puedo, no consigo llegar a fin de mes, no sé dónde se va mi dinero, querría controlar mejor mis finanzas, se me ha roto la lavadora y no tengo dinero para sustituirla… Lo cierto es que muchas veces no es que no alcancemos nuestros objetivos de ahorro, es que ni siquiera nos hemos planteado qué objetivos queremos a nivel de ahorro. El día a día, el mes a mes, es el que manda y, aunque querríamos gestionar mejor nuestra economía, no sabemos ni cómo empezar a hacerlo. Creo que, en este punto, una buena planificación de presupuesto puede ayudarnos.

Se puede hacer un presupuesto individual o un presupuesto familiar. Pero en cualquier caso el presupuesto tiene que ser objetivo y realista, algo capaz de alcanzar y en el que los ingresos sean superiores a los gastos; es decir, que puedas cumplirlo.

¿Cómo hacer un presupuesto?

La primera parte y la más básica: registra ingresos y gastos. Tendrás un control de cuánto dinero entra en tu casa cada mes y cuánto sale. Empieza por registrar simplemente todo el dinero que entra por todas las fuentes diversas que tengas (todo, piensa, porque a veces hay más que la nómina) y los gastos (revisa bien y no te dejes ninguno fuera, hay algunos gastos que no son mensuales, sino que pueden ser bimensuales, semestrales, anuales… tenlos en cuenta porque también es dinero y debes saber cuánto y cuándo pagarlo). Además, podrás saber cuándo te vienen ciertas facturas o cargos y así estar preparado para tener ahorrado para entonces el suficiente dinero.

Lo puedes hacer de manera manual: en una libreta o si prefieres en un Excel, que te permitirá hacer fórmulas y exportarlo. También puedes utilizar algunas de las plantillas que podrás encontrar en Internet como Box Budget o Vertex42, donde podrás acceder y descargarte varias plantillas que pueden resultarte útiles (os dejo los enlaces para que podáis mirarlo si os interesa). Personalmente, aún no las he utilizado pero he encontrado buenas referencias de ellas y son gratuitas, creo que como plantilla pueden servir muy bien.

¿Qué consigues haciendo un presupuesto?

1. Tener una visión global e instantánea de tus finanzas. Podrás saber, de un vistazo, cuánto ingresas y cuánto gastas, y, a partir de ahí, empezar a tomar decisiones.

2. Conocer tu capacidad de ahorro. Ingresas X, gastas Y, ¿cuánto te queda? Ésa es tu capacidad de ahorro actual. Ahora tocará pensar si es suficiente, si te sientes tranquilo con ello, si te gustaría ahorrar más.

3. Ser consciente de tu nivel de endeudamiento. Es posible que tengas deudas: hipotecas, préstamos, dinero que le debas a tu familia o compras que estés realizando a plazos. Debes de tenerlas muy en cuenta a la hora de revisar el presupuesto.

4. Saber dónde gastas tu dinero. A veces no sabemos dónde se va nuestro dinero y de esta forma al menos empezaremos a tener visibilidad de dónde estás gastando, en qué partidas se va más dinero y luego poder empezar a recortar.

5. Planificar qué quieres hacer con tu dinero a partir de ahora. Al final, la visibilidad que te aporta el presupuesto te permite tomar decisiones y ponerlas en práctica.

Eso sí, llevar un presupuesto y cumplirlo, especialmente cuando no es sencillo y está muy ajustado, exige esfuerzo y además constancia.


¿Presupuesto mensual o anual?

En este punto, he leído de todo, pero si utilizas un Excel, es fácil hacer un presupuesto mensual y luego anual y ésa es mi recomendación. Igual que hay gastos que vienen X veces al año (los seguros, los impuestos, gastos imprevistos de cosas que se rompen, vacaciones, los libros del cole, los gastos del campamento de los niños etc.), también existen ingresos que vienen determinadas veces al año (pagas extra, bonus, devolución de impuestos si eres afortunado etc.) En este caso, registrarlos en el mes en que se producen pero tener una visión global anual creo que ayuda mucho.

Y ahora… ¡¡¡toma decisiones!!!

Has hecho el presupuesto, ya tienes controlados ingresos y gastos, ¿qué te parece?, ¿te gusta cómo gestionas tu economía?, ¿querrías mejorarla?, ¿quieres reducir gastos? Pues tijera y manos a la obra.

Hay mil trucos para ahorrar en gastos habituales (facturas de casa, supermercado, ocio…). Si empezáis a interesaros por este tema, encontraréis muchísimos consejos y trucos para ahorrar en internet, algunos de ellos curiosos y la mayoría funcionan, que es lo importante. Revisar la factura de la luz y cambiar de tarifa de manera que las horas de más consumo sean más baratas es uno de esos trucos que funcionan; también planificar el gasto en el supermercado y llevar una alimentación más saludable con alimentos frescos y de temporada, aprovechando las ofertas; repostar en gasolineras más baratas, cambiar el coche o el autobús por la zapatilla e ir andando siempre que puedas; reutilizar lo que tengas, reciclar y darle un nuevo aire a tu ropa… Hay miles.

Probablemente también tengas ciertos gastos de los que puedes prescindir. En el caso del gasto también solemos tener el botón on going dado y muchas veces pagamos por servicios o cosas que en realidad no necesitamos o de los que podríamos prescindir de manera sencilla. Empieza a llevarte el desayuno al trabajo, planifica el ocio, deshazte de las suscripciones de pago que no utilizas o infrautilizas etc. Piensa en tu caso concreto, seguro que se te ocurren mil ideas.

Pon en práctica tus decisiones y sé constante. Revisa tu presupuesto de manera habitual, vete haciendo ajustes y cúmplelo.



Nota final: la imagen está sacada de aquí.

Comentarios

  1. Me guardo bien tu entrada porque después del verano voy a necesitarla muy seguramente. Últimamente poco ahorro, que llevo otra rachita de averías... Y el dentista de mi hija últimamente se está llevando un pico... A ver si acabo con la rachita ya y en septiembre puedo volver a organizarme y empezar a ahorrar otra vez.
    Besotes!!!

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    1. En la organización está la clave, porque muchas veces los imprevistos y los gastos grandes no se pueden ni evitar ni rebajar. Me alegro de que te resulte útil ;) gracias !!!!

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