LA TERNURA...¡QUÉ GRANDE ERES, SANZOL!


Hace un par de semanas pude disfrutar de una obra redonda, imprescindible, de ésas que dejan huella y que su recuerdo estoy segura de que permanecerá en mí muchos años. No me sorprendió que me sucediera esto, lo esperaba, añado que lo esperaba desde hacía demasiado tiempo además. La obra era La ternura, de Alfredo Sanzol. Adoro a este director, que ha conseguido emocionarme en todos sus montajes. ¡Qué grande es Alfredo Sanzol! Pero ¡qué grande! Tenía aún en la retina y el corazón el recuerdo de La respiración, su montaje anterior, del que os hablé en su día aquí.

Me había quedado con muchas ganas de ver La ternura en 2017, cuando la estrenaron en el Teatro La Abadía. He de decir que confiaba en que la repondrían a la siguiente temporada, ya que es algo habitual en este teatro con sus montajes propios o con ciertos directores de la casa, y Sanzol sin duda es uno de ellos. Compré incluso entradas para verla en Alcobendas, pero finalmente no pude ir y se las regalé a una amiga. Por ello, no estaba dispuesta a perder la tercera oportunidad y arriesgarme a que la próxima temporada ya no pudiera verla. Mucho menos, habiendo oído las mil maravillas que todo el mundo narraba sobre esta obra.

Aún así, reconozco que me sorprendió. Sabía de qué iba, sabía en qué tono estaba escrita, que emulaba un Shakespeare y que podría ser perfectamente una comedia del Siglo de Oro. También era muy consciente de que Alfredo Sanzol siempre, absolutamente siempre, sorprende. Pero aún así, me sorprendió mucho y muy positivamente. Lo esperaba, pero fue capaz una vez más de entusiasmarme, emocionarme y enamorarme.

En palabras del propio Alfredo Sanzol, “La ternura es una comedia de leñadores y princesas”“de amores posibles y lugares imposibles”. Respecto a las absolutas reminiscencias shakespearianas, él mismo ha dicho expresamente sobre esta obra: “Me encontré con Shakespeare en una isla y allí él, en un acto de generosidad, me la chivó”. La ha escrito, montado y dirigido Sanzol en el siglo XXI pero podría ser un clásico de Shakespeare en el siglo XVII sin ninguna duda. Una comedia inmortal, de las que nunca envejecen.

La ternura, Alfredo Sanzol 


Llama la atención porque la compañía Teatro de la Ciudad comenzó con tragedia grecolatina y ahora se ha adentrado en el mundo de la comedia. Alfredo Sanzol quería que La Ternura sea una comedia romántica con islas desiertas, naufragios monumentales, reyes frágiles y reinas soñadoras, leñadores miedosos y pastoras tempestuosas, seres mágicos, cambios de identidad, pasiones desatadas, odios irracionales, deseos incendiarios, giros sorprendentes, fantasmas borrachos, apariciones, desapariciones, encuentros, desencuentros… y un deseo que une a todos: el de encontrar la Ternura como sea, donde sea, con quien sea.” Ya os digo que yo que lo consigue…. ¡¡¡con creces!!!

La Ternura habla de amores posibles pero también de la imposibilidad de escapar del amor. Ese amor que sin duda produce daño, pero que es un sentimiento tan único e imprescindible que una vida sin saber lo que es amar no puede ser vida. Si queremos amar, debemos arriesgarnos al sufrimiento inherente del amor, ser valientes y vivir el amor. En palabras de Sanzol: “una sociedad sin ternura es una sociedad en guerra”.

La sinopsis a priori parece sencilla. Tres leñadores (el leñador marrón, el leñador verde y el leñador azul), un padre y sus dos hijos, que llevan viviendo solos y aislados del mundo y sobre todo de las mujeres, desde hace veinte años en una isla desierta. El padre (el leñador marrón) sufrió tanto por amor en el pasado que se llevó a sus hijos a la isla para protegerlos de los estragos del amor, negándoles con ellos la ternura y la propia magia de amar. El hijo pequeño ni siquiera recuerda cómo es una mujer, ya que lleva en aquella isla desde su más tierna infancia, sin embargo añora a las mujeres.

Un día, todo cambiará, tras un gran naufragio arribarán a las costas de la isla una reina y dos princesas (la reina esmeralda, la princesa salmón y la princesa rubí), madre e hijas igualmente. Huyendo de ser casadas con hombres, a los que casi casi desprecian, esperan poder vivir solas y alejadas del mundo en aquella isla.

La ecuación es fácil imaginarla. Una isla desierta, princesas soñadoras, leñadores miedosos, hombres y mujeres que quieren amarse… todo en un ambiente de enredo, situaciones imposibles y carcajadas aseguradas.

El elenco es magnífico. En cuanto los vi, me vino a la cabeza otra obra inolvidable, aquella vez tragedia, también dirigida por Sanzol: el Edipo Rey que disfruté muchísimo hace ya unos años en esa misma sala de San Juan de la Cruz en La Abadía. Los cinco actores de aquella obra en la que apostados detrás de una larga mesa se metieron al público en el bolsillo forman el elenco casi completo de La Ternura: Juan Antonio Lumbreras, Paco Déniz, Elena González, Natalia Hernández y Eva Trancón. Les acompaña en esta ocasión además Javier Lara. Están increíbles, maravillosos, haciéndoles al público el gran regalo del mejor teatro. Dos horas de una obra que se escapa entre los dedos, ¡vuela!

Pero a pesar de ser claramente una comedia, también tiene su moraleja, como todas las obras de Sanzol. Los humanos, hombres y mujeres, a pesar de todo siempre tenemos el deseo de encontrar la Ternura como sea, donde sea y con quien sea. Porque un mundo sin ternura no merece la pena.


Actualización septiembre 2018. Si aún no habéis visto La ternura, no desaprovechéis la oportunidad, la tenéis en el Teatro Infanta Isabel durante todo el otoño de 2018, desde el 5 de septiembre hasta el 30 de diciembre. Yo, que ya la vi en su día, me estoy replanteando muy en serio volver a verla.

NOTA: La imagen es de Teatro de la Ciudad

Comentarios

  1. Qué envidia me das! A ver si llega por estos lares, que me has dejado con unas ganas tremendas de verla.
    Besotes!!!

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    Respuestas
    1. No sé, la verdad es que la estrenaron ya el año pasado, yo la vi en sesión de reposición más bien. Pero nunca se sabe... ;)

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