SANTOÑA ¡MOLA MUCHO!


Si os hablo de Santoña estoy segura de que a casi todos les sonará por ser el pueblo de las anchoas. Y sí, también lo es, ya que la industria conservera es clave en esta bella villa marinera y muchos de sus habitantes están directamente relacionados con esta industria. A finales del siglo XIX los sicilianos arribaron a las costas santoñesas en busca de un caladero donde pudieran seguir produciendo anchoas en salazón, ya que los caladeros de Sicilia se habían agotado por aquel entonces. Curiosamente, en Santoña había mucho bocarte (el nombre del pez), pero se consumía muy poco. Bocarte es el pez, que se le conoce como boquerón cuando se procesa en vinagre y después como anchoa cuando es procesado en salazón y conservado en aceite. Yo esto no lo sabía, así que os lo cuento por si a alguno le pasa lo mismo que a mí. El caso es que los sicilianos pretendían pescar en el Cantábrico y regresar a Sicilia y continuar allí con su industria. Pero se quedaron en Santoña (y en otros municipios cercanos como el bello Castro Urdiales) y fundaron la industria conservera. 


Sin embargo, Santoña es mucho más que el pueblo de las anchoas y ya os digo que ¡Santoña mola mucho! más aún en verano. Nuestra familia tiene la inmensa suerte de llevar con éste ¡7 años! pasando unos días en Santoña cada verano, y, aunque el tiempo no siempre acompaña (porque en verano uno prefiere la compañía del sol y no de la lluvia), lo cierto es que cada años nos gusta más ir a Santoña y disfrutarla.

La villa marinera de Santoña, a los pies del Monte Buciero, no es muy grande pero tiene de todo. Empezamos porque sigue siendo un pueblo del norte en el que poder seguir disfrutando de los placeres de los pueblos del norte: el mercado, la plaza, la infinidad de bares con mucha gente y muy buen ambiente… y por supuesto playas fantásticas. Si te gusta una playa cantábrica a mar abierto, Berria es una de las grandes y bellas playas del norte de España. Sin embargo, yo reconozco que cada vez me gusta más bañarme en la Bahía. La playa no es tan espectacular y dependes de las mareas (ya que cuando hay marea alta literalmente desaparece), pero el agua está mucho más templada que en Berria, tardas dos minutos en llegar andando, estás en el meollo de todo y además no tienes que mover el coche (aparcar en Santoña en verano es complicado). 


Santoña tiene anchoas y tiene playa… pero sigue teniendo mucho más. No lo hacemos todos los veranos pero ya hemos hecho varias veces la excursión en barco turístico por la Bahía de Santoña que te lleva a Laredo y, a la vuelta, te adentra en algunos de los secretos de este bello lugar y te acerca a mar abierto frente al Faro del Caballo, a los pies del Monte Buciero. Los barcos salen desde el mismo paseo marítimo y se pueden adquirir allí mismo los billetes. Es una excursión que recomiendo muchísimo porque es de lo más divertida e instructiva. Se puede ir y volver sin bajar del barco o bajar en Laredo y conocer también este pueblo que, aunque existe rivalidad entre ambos, a mí como viajera me da igual. Laredo también tiene muy buen ambiente y una zona histórica muy interesante. Desde allí embarcó Juana I de Castilla (conocida posteriormente como Juana La Loca) hasta Flandes para casarse con Felipe El Hermoso. En un antiguo palacio, que aún hoy se encuentra en Laredo, se hospedaron la entonces infanta acompañada de su madre la Reina Isabel I de Castilla.

Pero permitidme volver al Faro del Caballo y el Monte Buciero. Para mí es la parte más bonita del viaje, ya de vuelta a Santoña. También es la “más movidita” pero merece la pena. El Monte Buciero también nos da la oportunidad de hacer una ruta de senderismo por el propio monte y que, además, nos permite bajar hasta el mismísimo Faro del Caballo, un enclave privilegiado pero no apto para los que tengan vértigo. Personalmente, no lo he hecho nunca, aunque no me cabe duda de que tiene que ser toda una experiencia. Os dejo este enlace donde os hablan de la experiencia, eso sí, con un esfuerzo de casi 700 escalones primero hacia abajo y que luego hay que volver a subir. No sé si algún día llegaré a hacerlo, pero parece precioso.

Otro de los mejores momentos del paseo en barco es cuando se adentra en las marismas. Porque además, Santoña también tiene marismas, que aún no lo había dicho. Y no unas marismas sin más… estamos hablando del Parque Natural de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel, en el estuario del río Asón, que constituye la principal zona húmeda de la cornisa cantábrica. En ellas se han observado 121 especies diferentes relacionadas con el medio acuático, 33 especies de mamíferos y constituyen un absoluto espectáculo de miles de aves que paran aquí en su camino desde el centro de Europa hacia zonas más cálidas. En la zona también habitan multitud de especies pesqueras y mariscos. Santoña además tiene su propio centro de interpretación de las marismas, abierto al público y cuya visita resulta muy interesante y entretenida especialmente para un día nublado. Además, justo encima hay unas vistas espectaculares sobre las marismas especialmente al atardecer

Y, en cualquier caso, el Paseo Marítimo de Santoña (el Paseo Pereda) es un auténtico lujo a cualquier hora. Nos encanta pasear por él a cualquier hora, también especialmente al atardecer. En verano, especialmente por las tardes, siempre hay mucha gente, muchos niños y muchos perros, porque Santoña además es muy dog friendly y resulta muy habitual ver perros casi en cualquier lugar y a menudo incluso dentro de algunos bares, lo que a los dueños de los perros, nos facilita mucho las cosas y nos gusta muchísimo.Me gusta además especialmente el amor hacia los perros que queda reflejado en las dos esculturas al perro de aguas, una a la entrada de la villa y la otra al lado del Paseo Marítimo. 



Este paseo es maravilloso a cualquier hora del día: puedes pasear por la mañana y al anochecer, patinar, comerte un helado... desde él coges el barco para ir de excursión por la bahía, de aquí salen también algunas visitas guiadas... un punto imprescindible en la vida santoñesa de verano. 

En el paseo hay también una zona verde con parques para niños, donde Henar ha sido muy feliz. Creo que mantendrá estos recuerdos de infancia con un columpio frente al mar, porque columpiarse así siempre es mucho más bonito. 



Me alucina además la oferta turística de Santoña en verano. Hay un montón de actividades y aquí podéis acceder al folleto con las actividades de este verano 2018. Las actividades son gratuitas y hay un montón de ellas que tienen una pinta estupenda, desde la visita guiada a la villa de Santoña (que yo hice el año pasado y merece mucho la pena), hasta varias visitas teatralizadas que harán las delicias de los mayores y también de los niños. Este año ya estamos inscritos para hacer la visita dramatizada de Santoña Napoléonica, pero además hay otras dos visitas dramatizadas que me parecen súper interesantes pero que no me encajan por fechas (espero hacerlas otro año): Santoña desde el mar y Santoña es anchoa. Las tres profundizan en la historia de esta bella villa marinera y la importancia del mar, la anchoa y la historia napoléonica. 

Aún no lo he contado, pero en Santoña estuvo el mismísimo Napoleón Bonaparte y se la conoció como el Gibraltar del Norte y se convirtió en la plaza favorita de Napoleón en el Cantábrico. Las tropas napoleónicas estuvieron nada menos que seis años en Santoña, hasta el 28 de mayo de 1814, cuando abandonaron la plaza fuerte. 

Además de visitas dramatizadas, hay muchas otras propuestas estivales en Santoña. Por ejemplo, hacer zumba en el Paseo Pereda. Es una actividad gratuita y abierta, muy divertida que se hace casi todos los martes y viernes a las 12 y a las 18 horas.

También las yincanas familiares. Tienen lugar casi todos los miércoles y domingos del verano y nosotras (Henar y yo) ya estamos apuntadas a una de sus ediciones, esperamos pasarlo fenomenal superando pruebas y aprendiendo más cosas sobre la historia y los monumentos de Santoña, de una manera seguro que muy divertida. También hay otras opciones como cine de verano, festival del niño (al menos el año pasado), Teatro del Liceo...

Pero lo que más me ha sorprendido del programa han sido dos eventos que nosotros no podremos disfrutar porque no estaremos, pero que si os pillan en fecha, merece la pena que no os los perdáis: La noche en blanco el 11 de agosto, en la que habrá de todo: visitas dramatizadas, paseo en barco, bailes y muchas otras sorpresas; y la Fiesta Explosión de colores el 24 de agosto, en la que además de llenarse de polvos holi y teñirse de todos los colores del arcoíris, por lo que he leído va a ser todo un planazo con hinchables, juegos infantiles, pintacaras, zumba… Ains, qué penita me está dando perdérmelo.

Lo que no pienso perderme son mis vacaciones slow de mi adorado #veranoenelnorte en Santoña. Y esas vacaciones santoñesas incluyen muchas pequeñas cosas como disfrutar como una loca el desayuno saludable del Juncal en la Plaza San Antonio, para mí el mejor desayuno de todo Santoña. 


Después de empezar tan bien el día, si el tiempo más o menos acompaña, hay mil planes… darte una buena caminata por el Paseo Pereda, acercarte a la lonja o al mercado, darte una vuelta por el centro, irte a leer en la arena de San Martín… Todo ello combinado con las actividades turísticas de las que os he hablado antes (playa, visitas, zumba...).  


Como veis, Santoña mola... ¡mola mucho! Hay un montón de cosas muy chulas que hacer sin moverte de sus calles. Pero además tiene un enclave fantástico, que te permite acercarte a lugares tan bonitos como Isla, Noja, Castro Urdiales, Laredo, Limpias... 

¿Os animáis? 

Comentarios

  1. Estuve hace 3 años y me gustó mucho

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  2. Animada siempre estoy, otra cosa es poder... Pero no era un destino en el que me hubiera fijado y ahora me has dejado con ganas.
    Besotes!!

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    1. Pasa desapercibido pero tiene mucho que ofrecer!!!

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  3. Me ha encantado! Yo no lo hubiera explicado mejor! Muchísimas gracias por tus comentarios que reflejan el cariño que le tienes a nuestra villa marinera. Un saludo desde Turismo Santoña.

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    1. Muchas gracias, Mari Trini, nos gusta mucho Santoña y esperamos disfrutarla muchos veranos más. En Turismo Santoña hacéis un trabajo magnífico para que todos disfrutemos aún más de vuestra bella villa.

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