MEJORES MOMENTOS DE VERANO 2018


Ya se sabe que una imagen vale más que mil palabras. Por ello, nada mejor que empezar con una imagen para ilustrar los recuerdos de verano. Y después de esta imagen, al menos para mí del paraíso, recupero los posts de los mejores momentos del mes, o en este caso del verano. 

Aunque la playa queda lejos y debajo de los adoquines no había arena de playa, o al menos no lo tiene la realidad, éste verano, aunque duro, ha tenido muy buenos momentos, que, echando la vista atrás, nos dan gasolina para el alma en la vuelta a la realidad. Eso sí, además de recuerdos como tales, esta vez lo acompañó de reflexiones personales. 

El año pasado, a finales de verano, escribí un post titulado Lo que el verano en el norte nos dejó. Releyéndolo, suscribo una por una las palabras que en su día escribí y aún añadiría más emociones. El verano de 2017 fue accidentado pero maravilloso y este verano de 2018 también ha tenido algún accidente que otro pero ha sido un verano tan bueno o más que 2017, en el que además hemos pasado mucho tiempo en el verano en el norte y nos ha dejado recuerdos magníficos.

Decía yo por aquel post del año pasado que aquel verano me había dejado muchas cosas, entre ellas la convicción de que la vida es un regalo. Me ratifico en ello, mucho más aún este verano. No estoy en mis mejores horas y las cosas no están siendo fáciles, pero precisamente por ello lo bueno brilla aún más. Me siento agradecida por el regalo de la vida y por el regalo del #veranoenelnorte, en el que he sido feliz. En realidad los días en sí no son buenos ni malos, ni blancos ni negros, sino que tienen una infinidad de tonalidades. Pero cuando se tiene un día malo (o de tonalidades más oscuras), creo que recuperar la magia de la infanciaintentar ver el mundo con ojos de niño y salir ahí fuera y vivir, ayuda. De todo esto ya hablaba yo en aquel post y no puedo más que volver a insistir en ello, porque hoy lo siento más a flor de piel que nunca.



También hablaba entonces de los pequeños momentos y las pequeñas cosas, ésas que le dan valor a todo. Muchas veces, en nuestro ajetreo diario, no tenemos tiempo para pararnos a pensar, a confiar, a soñar… simplemente seguimos y seguimos, mellados por el tiempo y la intemperie. Pero en las vacaciones, cuando te permites parar y bajar el ritmo, ves las cosas de otra manera.

¿Cómo ha sido el verano 2018?

Difícil y muy bonito a partes iguales.

Ha sido un verano en algunas cosas diferente, en otras sorprendente y en otras similar a veranos anteriores. Difícil por algunos temas que estoy atravesando pero muy bonito por todo lo que la vida te regala y te enseña.

¿Cómo lo recordaré? 

Con alegría y con nostalgia

Lo recordaré con cariño y alegría, pero también con nostalgia de los paraísos perdidos. En realidad, no ha habido ninguna pérdida, pero la rutina y la vuelta al cole nos alejará de esos días dorados frente al mar azul, que evocaremos con morriña en el frío invierno.

¿Qué he aprendido? 

Nuevas cosas. Pero también he recordado otras que había olvidado 

He recordado lo importante que es el tiempo, ser consciente de su paso, darnos tiempo para nosotros mismos y tiempo para compartirlo con los que más queremos. Pararnos a contemplar la belleza de un atardecer, que además recordaremos en los días duros de invierno. 



Este verano nos ha traído risas y llantos, momentos intensos. Un verano difícil pero lleno de buenos recuerdos, en el que mi hija se lanzó a bucear y perfeccionó la bicicleta, se lo pasó genial en la playa, en el pueblo y casi en cualquier lugar. Un verano importante en su infancia mágica y un verano también importante en mi vida. 


Adiós, verano 2018, no te olvidaremos  

Comentarios

  1. Me gustan y me llegan estas reflexiones tuyas, es la vuelta de "la Itaca o la Eva" que me cautivó con este espacio. Lo de que la vida es un regalo lo tengo tran presente desde que leí el libro que me regalaste que ando pensando seriamente en tatuármelo,de verdad, para que no se me olvide. Espero que ese momento difícil que atraviesas termine por pasar pronto, y para lo que necesites por aquí andamos. Espero que antes de que termine este año tengamos de nuevo la ocasion de reencontrarnos. Un abrazo inmenso.

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    1. Qué alegría verte por aquí, Esther! Y esas palabras me llenan el alma, no sabes lo bien que me vienen ahora mismo! A veces, no sé muy bien ni por donde tirar y pienso en dejar el blog porque no tiene ni pies ni cabeza. Pero comentarios y visitas como los tuyos, me reconcilian con el mundo. Un abrazo muy fuerte y disfrutad muchísimo de esa cachorrina preciosa que tenéis

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