VISITA TEATRALIZADA AL PALACIO ANAYA. LAS LLAVES DE LA CIUDAD


Que Salamanca es un lugar maravilloso lo sabe mucha gente y que su patrimonio histórico cultural es único en el mundo, también. La Universidad de Salamanca está de celebración, cumple este 2018 su octavo centenario y la oferta cultural en torno al aniversario se multiplica. Siempre hay muchas, muchísimas razones para volver a Salamanca, pero os aseguro, que ahora incluso más. 

Hemos pasado un fin de semana maravilloso en la capital charra, donde hemos disfrutado de muchos planes y actividades culturales; hoy, queremos compartir con vosotros una actividad muy especial, la visita teatralizada al Colegio Anaya

Las llaves de la ciudad: Colegio Mayor de Anaya 

2018 es un año de aniversarios. Como hemos apuntado antes, la Universidad de Salamanca celebra sus 800 años, que ahí es nada. Además, se cumplen treinta años de la declaración de Salamanca como Ciudad Patrimonio de la Humanidad. Por eso, el programa Las llaves de la ciudad, que Turismo de Salamanca lleva desarrollando durante muchos años y abriendo las puertas a muchos de los maravillosos lugares de la bella capital charra, difíciles de ver y conocer sin este programa, este año es mejor que nunca. La propuesta, totalmente gratuita, incluye visitas guiadas, visitas teatralizadas, conciertos e incluso un juego de escape. Maneras diferentes y muy especiales de descubrir algunos de los grandes secretos de esta ciudad con tantos siglos de historia a sus espaldas. 

Dentro de este programa, nosotros pudimos disfrutar la visita teatralizada al Colegio Mayor de Anaya. A nadie le puede pasar desapercibido este edificio, situado frente a la fachada norte de la Catedral Nueva y con su imponente figura. Se le conoce más bien como el Palacio Anaya y, aunque no desentona en absoluto con el resto de la ciudad, es un edificio singular, de estilo neoclásico, un estilo no muy presente en Salamanca. Es sede de la Facultad de Filología. 


El Colegio Anaya se levanta en el mismo solar donde se encontraba el Colegio de San Bartolomé, que tenía en sus tiempos una fachada de ladrillo pero sufrió grandes daños con el Terremoto de Lisboa de 1755. El Colegio de San Bartolomé fue fundado por el obispo Diego de Anaya y Maldonado, quien tomó como referente el Colegio Mayor de San Clemente de los Españoles en Bolonia. El colegio mayor debería albergar a estudiantes sin recursos, dándoles así la oportunidad de cursar estudios universitarios.

El actual colegio Anaya, de estilo neoclásico, fue diseñado por José de Hermosilla y Sandoval. Su imponente fachada principal se estructura en cuatro ejes verticales a cada lado y un pórtico central de columnas con capiteles pseudo-jónicos y un frontón triangular que recuerda a los templos clásicos.


Allí, justo en la entrada, nos encontramos con la actriz Celia Sánchez, que en su papel nos explicó algunos detalles de la historia del edificio y nos adentró en el maravilloso patio cuadrangular interior, al estilo de las casas romanas.






La mujer, la gran olvidada: Luisa de Medrano 


Sería incapaz de decir cuántas veces he visitado Salamanca, cuántas el Palacio Anaya, pero ya os digo yo que muchas. Y siento muchísimo tener que reconocer que en ninguna de ellas conocí la existencia de Luisa de Medrano. Bien sabemos, por desgracia, que la historia la escribieron los hombres y que a muchas mujeres que hicieron grandes cosas ni siquiera se las recuerda. 

Una de ellas fue sin duda Luisa de Medrano, la protagonista de la visita teatralizada al Colegio Anaya, cuyo espíritu allí se nos apareció, dispuesto a contarnos su historia. Se llamaba Luisa, aunque incluso en algunos textos recogieron mal su nombre y la llamaron Lucía. Nació en Atienza durante el reinado de Isabel I de Castilla, quien tras la muerte en batalla del padre y el abuelo de Luisa, partidarios isabelinos, la envió junto a su hermano a Salamanca y se ocupó de su educación. Fue coetánea de Beatriz Galindo, La Latina, con quien coincidió en la capital charra. 

Luisa de Medrano fue la primera catedrática universitaria de toda Europa. Y en aquel tiempo, hablar de Europa era hablar del mundo. No es posible entender cómo la historia la ha sepultado, cómo ninguna de sus obras se conserva. 

Su espíritu, allí reaparecida nos habló de su vida y de aquel antiguo Colegio de San Bartolomé, ya que el Colegio Anaya aún no existía cuando ella vivió e impartió sus clases en Salamanca. 




Luisa formó parte de un grupo apodado las puellae doctae, las niñas que estudiaron. Normalmente amparadas bajo el mecenazgo de reinas, infantas y nobles. Allá por el siglo XV demostraron que no existe la inferioridad femenina en el estudio y que podían ser lo mismo o más que los hombres. Luisa, como primera catedrática del mundo es un ejemplo que nos robaron a todas y que me alegro infinitamente que haya su figura, o al menos parte de ella, haya sido recuperada. 

He de decir que no se me ocurre nadie mejor que la actriz Patricia Sánchez para encarnar a Luisa de Medrano. Tengo la suerte de conocer, querer y admirar a Patricia desde hace ya años y disfrutar muchísimo de su Salamanca y lo que ella le aporta. Inolvidable su Celestina y también imborrable en mi memoria su Luisa de Medrano, a quien dota de matices infinitos y nos la devuelve a los que no la conocíamos para servirnos de ejemplo y de motivo para seguir adelante. 


Una mujer que decía: No hay nada que enseñe más que equivocarse, salvo reconocer que te has equivocado, podrás así sacar provecho de lo errado. 

Una mujer que revolucionó su tiempo, que hizo historia y a la que la historia de los hombres quiso sepultarla en el olvido. De ella se escribieron palabras tan bellas como éstas: 

Tú que en las letras y elocuencia has levantado bien alta la cabeza por encima de los hombres, que eres en España la única niña y tierna joven que trabajas con diligencia y aplicación no la lana sino el libro, no el huso sino la pluma, no la aguja sino el estilo. 



Nos encantó esta visita teatralizada, conocer la historia del Palacio Anaya y sobre todo la de Luisa de Medrano. Gracias infinitas a Turismo Salamanca, a Patricia y a Celia por hacerlo posible. 

Volver a Salamanca es siempre para mí una grandísima alegría, pero os aseguro que lo de este fin de semana ha superado todas nuestras expectativas. Íbamos a Salamanca con una agenda cargadita y muchas ganas de pasarlo bien. Hasta el tiempo nos respetó y lo disfrutamos tanto y nos lo pasamos tan maravillosamente bien, que estamos ya planeando la siguiente escapada. 

GRACIAS

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Comentarios

  1. Ays, Salamanca... Tengo que volver, que hace ya mucho que estuve allí y me enamoró la ciudad. No vi este Palacio, así que tomo buena nota. Y tampoco conocía a Luisa de Medrano! Una entrada instructiva.
    Besotes!!

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    Respuestas
    1. Tienes que volver, Salamanca es una pasada y más aún con propuestas tan chulas como esta!!!!

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