LA VOZ DORMIDA, TEATRO

La voz dormida, de Dulce Chacón, fue un libro que me impresionó muchísimo cuando lo leí hará unos doce o catorce años. Debo de ser una de las pocas personas que aún no he visto la película homónima que Benito Zambrano hizo adaptando esta novela y de la que muchas personas me han hablado maravillas. 

Sin embargo, llevaba ya mucho tiempo rondándome la cabeza la adaptación teatral de La voz dormida. Es la primera vez que se lleva a las tablas la novela de Chacón. Se estrenó, si no estoy equivocada, hace ya dos años o casi y hace ya muchos meses que yo tenía un interés genuino por ir a verla y disfrutarla. Digamos que no me di mucha prisa en hacerlo pero sí supe ser lo suficientemente previsora como para sacar entradas para la última representación programada en el Teatro Bellas Artes, el pasado martes 12 de marzo. Como os decía, esta obra ya se estrenó hace un tiempo y han sido varias las ocasiones en las que se ha vuelto a programar. Por ello, creo que volverán a programarla próximamente, así que si alguno de los lectores de este blog quiere ir a verla, supongo que volverá a tener ocasión. 

Fue sin duda una función especial la del 12 de marzo. Apenas unas horas antes, el día anterior, Laura Toledo, la actriz de La voz dormida, había recogido el premio a la mejor actriz principal de teatro de la Unión de Actores precisamente por este papel. Era un día de muchos sentimientos y os aseguro que había una magia especial en el teatro. Me alegro mucho de haber escogido precisamente ese día para ir a ver esta obra. 

La voz dormida, una historia de amor en una época difícil 

Si habéis leído la novela o visto la película, probablemente esperaríais una actuación coral sobre el escenario. Está claro que el personaje principal de esta obra es Pepita, la mujer que se pasó casi toda su vida esperando. 

Pepita a las puertas de la prisión de Ventas, esperando ver a su hermana Hortensia, embarazada y presa. 

Pepita implorando en la prisión que no diesen en adopción a su sobrina, sino que le entregasen al bebé que su hermana tuvo antes de ser fusilada.

Pepita enamorada de Paulino, que se echó al monte y vivió exiliado en Francia, que terminó siendo apresado y encarcelado más de quince años en el penal de Burgos. Pepita lo esperó todo ese tiempo hasta casarse con él casi veinte años después. 

Pepita es sin duda la protagonista de la historia que escribió Dulce Chacón. Pero Pepita realmente existió. Su nombre real era Pepita Patiño, cordobesa, que con apenas 19 años conoció al comunista Jaime Cuello (Paulino) en la prisión de Córdoba cuando iba a visitar a su tío. Con él lograría casarse casi veinte años después tras separaciones y ausencias interminables. 


Es Pepita quien está sola, o casi sola, en el escenario. Interpretada por una magnífica actriz llamada Laura Toledo que, si mi memoria no me falla, no había tenido el gusto de ver sobre las tablas hasta ahora. Su monólogo, de más de una hora, eriza el vello y la conciencia. La guerra y la posguerra española están llenas de historias tristísimas, quien más y quien menos tiene alguna entre sus antepasados. Pero esta historia de amor en tiempos de desamor es bella y triste a partes iguales

He leído que fue la propia Laura Toledo la precursora del proyecto. Se nota que ha preparado a conciencia este personaje desde el más profundo respeto, porque aunque novelada, fue una historia real. Ella es Pepita y Pepita son muchas de las mujeres españolas a las que les tocó vivir en tales aciagos tiempos. 

Me encantó la interpretación de Laura Toledo, su coraje, su sentimiento, su pasión triste e intensa

También me enamoró la escenografía. Una máquina de coser con su mesa en el centro del escenario. De ella salen, como en telas de araña, los hilos del mundo, los hilos de la historia de Pepita, que ella misma cortará en un momento de la representación, con su sobrina entre los brazos. 

Si tenéis oportunidad, no podéis perderos esta joya. La adaptación corre a cargo de Cayetana Cabezas y dirige la obra Julián Fuentes Reta

Muchas voces como las de Pepita, Hortensia, Paulino... fueron acalladas durante la posguerra. Pero su historia no debemos olvidarla nunca


Fragmento del libro de La voz dormida 

"Quizá el tiempo se mida en palabras. En las palabras que se dicen. Y en las que no se dicen. Pepita lee una y otra vez los diarios de Hortensia. Una y otra vez. Un día y otro. Un mes. Y otro mes. Pepita cuenta las páginas de los cuadernos azules y las veces que las ha leído para Tensi, mientras Tensi crece. 

Y cuenta los días y los meses que pasan sin noticias de Francia, idénticos unos a otros en el silencio. Sí, el tiempo es también la duración del silencio."

Comentarios

  1. Leí también este libro hace unos cuantos años. Una maravilla. Me impresionó tanto... Pero tampoco he visto la película. Nos vamos a tener que plantear ya verla! Me encantaría poder ver esta obra de teatro. Tiene que ser tremenda.
    Besotes!!!

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    Respuestas
    1. Pues ésta hace giras por España, así que atenta, Margari, que puede que la veas pronto ;)

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